Combatir los "Pliegos de la Vergüenza" y salvaguardar las Zonas Jóvenes de Zaragoza

Firmantes recientes
Cristina Sánchez y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

El histórico Túnel de Oliver, fuente vibrante de la cultura y la música para los jóvenes de Zaragoza, ya ha sido víctima de una política dura y poco clara del ayuntamiento de Zaragoza en contra de todo lo social. Con el cierre de esta Zona Joven en Oliver se han destruido 5 empleos y la juventud del barrio ha quedado sin un importante referente.
Y es que Zaragoza dispone de una red de espacios municipales juveniles que es modelo para otras grandes ciudades y que lleva dando servicio 30 años, adaptándose continuamente a las cambiantes necesidades de la juventud. Estos espacios, antes eran llamados Casas de Juventud y PIEES (Proyecto de Integración de Espacios Escolares), pero hace menos de 2 años se cambió el nombre y fue el comienzo de la destrucción de la red tal como la conocemos.
Primero, vamos a explicaros un poco qué se hace en las Zonas Jóvenes… y después cómo el Ayuntamiento está destruyendo estos recursos. ¿En qué consisten las Zonas Jóvenes? En cada barrio, incluidos los rurales, disponemos de una Zona Joven de Barrio que, desarrollan cursos a un coste muy pequeño, impartidos por profesionales de indudable formación especializada (por ejemplo: batería, teatro, guitarra, pintura…). También se pueden reservar salas de forma gratuita para bailar, juntarte con tu grupo de colegas a hacer música… pero también sirve de punto de encuentro para la juventud y para su desarrollo personal… espacios en los que simplemente echar la tarde jugando a juegos de mesa, al pin pon o conociendo gente nueva con el acompañamiento de las educadoras del centro, y con las que esas personas pueden hablar de todo lo que les preocupa y les alegra siendo un apoyo y fuente de información muy importante en muchos casos. Unos espacios similares (Zonas Jóvenes Escolares) se encuentran en los institutos públicos, colegios públicos integrados y en colegios de educación especial. En conjunto, esas Zonas desarrollan proyectos deportivos, de igualdad y solidaridad que sirven para interrelacionar a la juventud de toda la ciudad.
En los últimos 5 años, la corporación municipal está modificando y menoscabando de forma sistemática, pausada y silenciosa todo tipo de recursos de la ciudad, autogestionados o “sin rentabilidad económica”. Cerraron el CSC Buñuel, han recortado el Centro de Préstamos, han cambiado la gestión de Etopía cerrando toda su parte cultural, la Harinera de San José… y ahora nos ha tocado a las Zonas Jóvenes. Para empezar, desde el Ayuntamiento y el Servicio de Juventud han decidido romper con la conexión entre Zonas Jóvenes de barrio y Zonas Jóvenes escolares, tanto entre ellas, como con el resto del barrio. ¿Cómo? Lo primero, las Zonas Jóvenes Escolares se van a gestionar por un lado, y las de barrio, por otro. Ya han salido a concurso las nuevas condiciones de las Zonas Jóvenes Escolares (piees), con una reducción de 7,5h semanales en la jornada de las trabajadoras de la mayoría de los centros (lo que precariza su trabajo y las obliga al pluriempleo, de no ser por los horarios incompatibles con cualquier otro trabajo que les obligan a realizar). También habrá menos presupuesto para actividades. Todo esto, se traduce en: menos actividades, menos tiempo para atender las necesidades de todo tipo de la juventud y sus familias, y cuotas más altas que no todas las familias se pueden permitir. Además, con estas condiciones, trabajar en equipo con los institutos, centros cívicos, ludotecas, u asociaciones, como se venía haciendo hasta ahora, va a resultar muy complicado. Se revoca también, por ideas políticas, buscar promocionar los valores humanos entre la juventud, prohibiendo el fomento del espíritu crítico, medioambiental, empático e igualitario. Los pliegos que acogen estas lindezas han sido denominados como los “Pliegos de la Vergüenza”. ¿Y qué pasa con las Zonas Jóvenes de Barrio (Casas de Juventud)? Sobre ellas se encuentra una capa de incertidumbre y ocultismo del que poco se nos quiere informar. Lo que sí sabemos es que ya se ha cerrado la Zona Joven del barrio Oliver, un barrio con una alta población juvenil en riesgo de exclusión social. Desde el 17 de agosto, es la primera Zona Joven de barrio que dejó de existir y desapareció con una semana de margen para poder despedirse y dejar cerrado todo el centro antes de irse. Esta forma rápida e imprevista de actuar, hace que no haya tiempo de reacción por parte de la población ni sus trabajadoras. Aun así, el día de su cierre, el barrio del Oliver se concentró en las puertas del Túnel (donde se encontraba Zona Joven Oliver) en muestra de apoyo y reivindicación. Y es que Zona Joven Oliver era parte muy importante de su barrio, estaba dentro del Plan Integral del Barrio Oliver y también trabajaba mano a mano con otros proyectos de integración del barrio como educación de calle. Todo esto nos hace pensar que los cambios hacia un nuevo ocio de consumo, despersonalizado y con mayor precariedad, solo acaban de empezar. Por cierto, ¿cómo justifica todo esto el ayuntamiento y su servicio de juventud? Es curioso, porque todo esto se ha amparado en la realización de procesos participativos cuyas conclusiones están totalmente manipuladas, cuando no directamente inventadas para justificar sus fines. Nos hablan de rentabilidad social y mejora de calidad del proyecto, pero quienes estamos en el día a día, cara a cara, sabemos que es solo una frase vacía sin un trasfondo real, y que los cambios que se están llevando a cabo no mejoran en absoluto las condiciones de los servicios que la juventud de nuestra ciudad se merece. En definitiva: continuaremos con los actos y movilizaciones necesarias hasta que consigamos frenar este ataque a nuestra ciudad y a nuestra juventud.
Por todo ello presentamos esta petición, que busca hacer que el Ayuntamiento de Zaragoza reconsidere estos pliegos que ha creado para las Zonas Jóvenes Escolares, que son fatales para el desarrollo y bienestar de nuestra juventud y porque no podemos permitir que se eliminen más empleos y servicios esenciales para nuestra juventud, como lo son las Zonas Jóvenes de Barrio. Firma esta petición para demostrar tu apoyo y ayúdanos a preservar las Zonas Jóvenes.

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El histórico Túnel de Oliver, fuente vibrante de la cultura y la música para los jóvenes de Zaragoza, ya ha sido víctima de una política dura y poco clara del ayuntamiento de Zaragoza en contra de todo lo social. Con el cierre de esta Zona Joven en Oliver se han destruido 5 empleos y la juventud del barrio ha quedado sin un importante referente.
Y es que Zaragoza dispone de una red de espacios municipales juveniles que es modelo para otras grandes ciudades y que lleva dando servicio 30 años, adaptándose continuamente a las cambiantes necesidades de la juventud. Estos espacios, antes eran llamados Casas de Juventud y PIEES (Proyecto de Integración de Espacios Escolares), pero hace menos de 2 años se cambió el nombre y fue el comienzo de la destrucción de la red tal como la conocemos.
Primero, vamos a explicaros un poco qué se hace en las Zonas Jóvenes… y después cómo el Ayuntamiento está destruyendo estos recursos. ¿En qué consisten las Zonas Jóvenes? En cada barrio, incluidos los rurales, disponemos de una Zona Joven de Barrio que, desarrollan cursos a un coste muy pequeño, impartidos por profesionales de indudable formación especializada (por ejemplo: batería, teatro, guitarra, pintura…). También se pueden reservar salas de forma gratuita para bailar, juntarte con tu grupo de colegas a hacer música… pero también sirve de punto de encuentro para la juventud y para su desarrollo personal… espacios en los que simplemente echar la tarde jugando a juegos de mesa, al pin pon o conociendo gente nueva con el acompañamiento de las educadoras del centro, y con las que esas personas pueden hablar de todo lo que les preocupa y les alegra siendo un apoyo y fuente de información muy importante en muchos casos. Unos espacios similares (Zonas Jóvenes Escolares) se encuentran en los institutos públicos, colegios públicos integrados y en colegios de educación especial. En conjunto, esas Zonas desarrollan proyectos deportivos, de igualdad y solidaridad que sirven para interrelacionar a la juventud de toda la ciudad.
En los últimos 5 años, la corporación municipal está modificando y menoscabando de forma sistemática, pausada y silenciosa todo tipo de recursos de la ciudad, autogestionados o “sin rentabilidad económica”. Cerraron el CSC Buñuel, han recortado el Centro de Préstamos, han cambiado la gestión de Etopía cerrando toda su parte cultural, la Harinera de San José… y ahora nos ha tocado a las Zonas Jóvenes. Para empezar, desde el Ayuntamiento y el Servicio de Juventud han decidido romper con la conexión entre Zonas Jóvenes de barrio y Zonas Jóvenes escolares, tanto entre ellas, como con el resto del barrio. ¿Cómo? Lo primero, las Zonas Jóvenes Escolares se van a gestionar por un lado, y las de barrio, por otro. Ya han salido a concurso las nuevas condiciones de las Zonas Jóvenes Escolares (piees), con una reducción de 7,5h semanales en la jornada de las trabajadoras de la mayoría de los centros (lo que precariza su trabajo y las obliga al pluriempleo, de no ser por los horarios incompatibles con cualquier otro trabajo que les obligan a realizar). También habrá menos presupuesto para actividades. Todo esto, se traduce en: menos actividades, menos tiempo para atender las necesidades de todo tipo de la juventud y sus familias, y cuotas más altas que no todas las familias se pueden permitir. Además, con estas condiciones, trabajar en equipo con los institutos, centros cívicos, ludotecas, u asociaciones, como se venía haciendo hasta ahora, va a resultar muy complicado. Se revoca también, por ideas políticas, buscar promocionar los valores humanos entre la juventud, prohibiendo el fomento del espíritu crítico, medioambiental, empático e igualitario. Los pliegos que acogen estas lindezas han sido denominados como los “Pliegos de la Vergüenza”. ¿Y qué pasa con las Zonas Jóvenes de Barrio (Casas de Juventud)? Sobre ellas se encuentra una capa de incertidumbre y ocultismo del que poco se nos quiere informar. Lo que sí sabemos es que ya se ha cerrado la Zona Joven del barrio Oliver, un barrio con una alta población juvenil en riesgo de exclusión social. Desde el 17 de agosto, es la primera Zona Joven de barrio que dejó de existir y desapareció con una semana de margen para poder despedirse y dejar cerrado todo el centro antes de irse. Esta forma rápida e imprevista de actuar, hace que no haya tiempo de reacción por parte de la población ni sus trabajadoras. Aun así, el día de su cierre, el barrio del Oliver se concentró en las puertas del Túnel (donde se encontraba Zona Joven Oliver) en muestra de apoyo y reivindicación. Y es que Zona Joven Oliver era parte muy importante de su barrio, estaba dentro del Plan Integral del Barrio Oliver y también trabajaba mano a mano con otros proyectos de integración del barrio como educación de calle. Todo esto nos hace pensar que los cambios hacia un nuevo ocio de consumo, despersonalizado y con mayor precariedad, solo acaban de empezar. Por cierto, ¿cómo justifica todo esto el ayuntamiento y su servicio de juventud? Es curioso, porque todo esto se ha amparado en la realización de procesos participativos cuyas conclusiones están totalmente manipuladas, cuando no directamente inventadas para justificar sus fines. Nos hablan de rentabilidad social y mejora de calidad del proyecto, pero quienes estamos en el día a día, cara a cara, sabemos que es solo una frase vacía sin un trasfondo real, y que los cambios que se están llevando a cabo no mejoran en absoluto las condiciones de los servicios que la juventud de nuestra ciudad se merece. En definitiva: continuaremos con los actos y movilizaciones necesarias hasta que consigamos frenar este ataque a nuestra ciudad y a nuestra juventud.
Por todo ello presentamos esta petición, que busca hacer que el Ayuntamiento de Zaragoza reconsidere estos pliegos que ha creado para las Zonas Jóvenes Escolares, que son fatales para el desarrollo y bienestar de nuestra juventud y porque no podemos permitir que se eliminen más empleos y servicios esenciales para nuestra juventud, como lo son las Zonas Jóvenes de Barrio. Firma esta petición para demostrar tu apoyo y ayúdanos a preservar las Zonas Jóvenes.

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