Pongamos en marcha un proceso constituyente

El problema

España es una nación que desea que todos sus ciudadanos vivan en un clima de justicia, libertad y seguridad, puedan llevar una vida digna y tener buenas relaciones con todos los pueblos del mundo. Y esto lo quiere hacer desde el respeto, el orden y la ley.

Por eso se constituye un Estado de Derecho y se somete a la Constitución,
elaborada por las Cortes y ratificada (votada) por todos los españoles mayores de edad.

Dado que en la Constitución española de 1978 el Rey, don Juan Carlos I, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestó juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, y fue sancionada y promulgada por él mismo.

Dado que su heredero Felipe VI ya subrayó que “la Corona debe [...] preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”, y los hechos de estos días nos dicen que parece ser que la Corona, durante años, no cumplió con su papel.

Dado que si existen mecanismos que velen o deberían velar para que eso no suceda, parece ser que no han funcionado o no han querido funcionar.

Dado que nuestro modelo económico nos está llevando al desastre ecológico y social y suponiendo que los políticos son nuestros representantes. Por aquello de que el contrato social democrático de la Constitución dice que la actuación de sus autoridades se somete a la voluntad del pueblo español, ya que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, y que todos tenemos el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Dado que los poderes públicos deben velar por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida, y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva y parece que los poderes económicos están por encima de los poderes públicos.

Dado que este virus se ha transmitido, en parte, por lo globalizado que está el mundo y estas situaciones seguirán dándose si no cambiamos ciertas prácticas innecesarias, imprudentes y contaminantes que favorecen su repetición.

Dado que estos días de encierro parece que nos están dando tiempo para valorar que, a pesar de vivir en una región privilegiada del mundo, las necesidades y derechos básicos que nos permitían llevar una vida digna a una parte de nuestra sociedad, y que hasta ahora dábamos por supuesto, pueden esfumarse de un día para otro si esta situación se sigue alargando.

Tal vez es el momento de replantearnos si queremos seguir como hasta ahora, si es que eso todavía es posible y deseable, o si todo esto por lo que estamos pasando puede servir para reunirnos, limar asperezas, reconocernos, valorar la Vida en todas sus formas.

Tal vez creer y crear otra filosofía de vida posible y deseable en la que el cuidado de la Vida sea su epicentro y nadie se quede atrás.

Leo por ahí que se están recogiendo firmas para diversas causas.
Tal vez sea el momento de recogerlas para exigir un proceso constituyente.

Esta petición ha conseguido 57 firmas

El problema

España es una nación que desea que todos sus ciudadanos vivan en un clima de justicia, libertad y seguridad, puedan llevar una vida digna y tener buenas relaciones con todos los pueblos del mundo. Y esto lo quiere hacer desde el respeto, el orden y la ley.

Por eso se constituye un Estado de Derecho y se somete a la Constitución,
elaborada por las Cortes y ratificada (votada) por todos los españoles mayores de edad.

Dado que en la Constitución española de 1978 el Rey, don Juan Carlos I, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestó juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, y fue sancionada y promulgada por él mismo.

Dado que su heredero Felipe VI ya subrayó que “la Corona debe [...] preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”, y los hechos de estos días nos dicen que parece ser que la Corona, durante años, no cumplió con su papel.

Dado que si existen mecanismos que velen o deberían velar para que eso no suceda, parece ser que no han funcionado o no han querido funcionar.

Dado que nuestro modelo económico nos está llevando al desastre ecológico y social y suponiendo que los políticos son nuestros representantes. Por aquello de que el contrato social democrático de la Constitución dice que la actuación de sus autoridades se somete a la voluntad del pueblo español, ya que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, y que todos tenemos el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Dado que los poderes públicos deben velar por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida, y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva y parece que los poderes económicos están por encima de los poderes públicos.

Dado que este virus se ha transmitido, en parte, por lo globalizado que está el mundo y estas situaciones seguirán dándose si no cambiamos ciertas prácticas innecesarias, imprudentes y contaminantes que favorecen su repetición.

Dado que estos días de encierro parece que nos están dando tiempo para valorar que, a pesar de vivir en una región privilegiada del mundo, las necesidades y derechos básicos que nos permitían llevar una vida digna a una parte de nuestra sociedad, y que hasta ahora dábamos por supuesto, pueden esfumarse de un día para otro si esta situación se sigue alargando.

Tal vez es el momento de replantearnos si queremos seguir como hasta ahora, si es que eso todavía es posible y deseable, o si todo esto por lo que estamos pasando puede servir para reunirnos, limar asperezas, reconocernos, valorar la Vida en todas sus formas.

Tal vez creer y crear otra filosofía de vida posible y deseable en la que el cuidado de la Vida sea su epicentro y nadie se quede atrás.

Leo por ahí que se están recogiendo firmas para diversas causas.
Tal vez sea el momento de recogerlas para exigir un proceso constituyente.

Los destinatarios de la petición

Ciudadania española.
Ciudadania española.

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Petición creada en 21 de marzo de 2020