JUSTICIA INTERNACIONAL: LA UNICA OPCION PARA LOS FEMINICIDIOS EN MÉXICO

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Cuando los caminos de acceso a la justicia en México se cierran para las víctimas, la única opción es transitar por  las instancias internacionales de protección de los derechos humanos; dos casos nos dan el mejor ejemplo de esto:

El 12 de febrero de 2004, Nadia Alejandra Muciño Márquez fue asesinada por su pareja sentimental, Bernardo L.G., y por su cuñado, Isidro L.G., frente a sus hijos, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México. Los dos hermanos intentaron simular que Nadia se había suicidado, sin embargo, se siguió una investigación en su contra por el delito de homicidio misma que concluyó con una sentencia condenatoria en contra de Isidro y con una orden de aprehensión en contra de Bernardo.

Lamentablemente debido a que las investigaciones fueron negligentes e incompletas, así como a que los jueces que conocieron el caso no incorporaron la perspectiva de género, Isidro consiguió en el 2010 que un grupo de Magistrados resolviera en su favor una “SENTENCIA ABSOLUTORIA” bajo el argumento de que no se había “acreditado el cuerpo del delito”,  por su parte, Bernardo  se mantuvo profugo hasta junio del 2012 cuando fue detenido y sujeto a proceso, obteniendo una sentencia condenatoria en su contra a mediados del año 2017, sin embargo, esta sentencia también puede ser apelada y en su momento se puede abrir la posibilidad de que este segundo responsable también quede en libertad.

Ante la imposibilidad de avanzar en el acceso a la justicia en nuestro país, la familia de Nadia presentó en el año 2010 el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señalando que el caso puede quedar en la impunidad y señalando sobre todo la indefensión de las víctimas y la vulneración de sus derechos frente al sistema de justicia mexicano.  A 7 años de presentada la petición a la CIDH, este organismo no ha admitido el caso.

El 14 de febrero de 2001, Lilia Alejandra García Andrade de 17 años desapareció al salir de su trabajo en Ciudad Juárez, Chihuahua, y el 21 de febrero su cuerpo fue hallado en un lote baldío. Su madre, Norma Andrade, comenzó una lucha para lograr justicia para su hija, convirtiéndose en una activista reconocida nacional e internacionalmente, debido a su activismo y a sus denuncias públicas Norma ha recibido amenazas, intimidaciones e incluso ha sobrevivido en dos ocasiones a atentados contra su vida.

Durante todos estos años, Norma ha seguido investigando el caso de Lilia Alejandra y ha logrado demostrar pericialmente que el mismo grupo de asesinos que privó de la vida a su hija ha secuestrado, torturado y asesinado a otras 4 niñas más en aquella localidad, y que ese mismo grupo podria haber participado en otros muchos casos similares; logrando probar y construir el primer caso de asesinos seriales en Ciudad Juárez.

A pesar de que en este caso se tienen perfiles genèticos de los agresores, muestras de fluidos de los perpetradores e incluso la identificación de las relaciones de parentesco familiar de uno de ellos, la investigación sigue sin poder concluir con acusaciones o detenciones formales en contra de quienes conforman este grupo de asesinos seriales, a 17 años de sucedido el feminicidio, el caso de Lilia Alejandra García también está en los linderos de la impunidad.

En el contexto de impunidad y violencia que sufren las mujeres y las niñas en Ciudad Juárez, desde el año 2002 se presentó la petición del caso ante la CIDH, instancia que en mayo de 2012 admitió el asunto para darle tramite de fondo, es decir, para analizar todas las violaciones a los derechos humanos que se han presentado. Sin embargo, no existe todavía un pronunciamiento definitivo por parte de este organismo internacional, lo que coloca a Norma Andrade y a sus nietos en una situación de incertidumbre.

Los feminicidios en Ciudad Juárez y en el Estado de México han sido denunciados y visibilizados desde hace varios años gracias al trabajo de las familias de las víctimas, de grupos de periodistas, de académicas y de organizaciones de la sociedad civil, sin embargo, la respuesta de las autoridades continua siendo la misma a lo largo de las décadas: minimizar los hechos, justificar la violencia, resposabilizar a las víctimas y negar a toda costa el acceso a la procuración e impartición de justicia.

México únicamente ha recibido una sentencia por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Campo Algodonero en el año 2009. Es necesario que la CIDH actúe para que otros casos puedan llegar ante el Tribunal Interamericano y lograr pronunciamientos que permitan acercar a la justicia a las familias de Nadia y Lilia, así como a otras cientos de miles de mujeres que han sido asesinadas en el Estado de México y Ciudad Juárez.

Suscribir esta petición para que la CIDH se pronuncie sobre la admisibilidad en el caso de Nadia Muciño y sobre el fondo en el caso de Lilia Alejandra García, es sumarnos para que se abran las puertas de la justicia internacional en ambos casos, ya que las puertas de la justicia mexicana estan completamente cerradas.

#24F #NosotrasXNosotras

#JusticiaparaNadiayAlejandra

#SiempreXEllas

#TuluchaEsMiLucha



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