Caja Rural: Parad el desahucio de Juan y Magdalena de la vivienda en la que han vivido 30


Caja Rural: Parad el desahucio de Juan y Magdalena de la vivienda en la que han vivido 30
El problema
Si no lo evitamos, Juan y Magdalena van a ser desahuciados de la casa en la que llevan más de 30 años viviendo. Caja Rural de Granada les quiere hacer pagar haber intentado ofrecer a sus tres hijos un futuro mejor.
Hace unos años, Juan y Magdalena, pequeños empresarios, decidieron montar un restaurante en unos terrenos de su propiedad en el polígono de Juncaril, con el objetivo de proporcionar trabajo a sus tres hijos, ya mayores. Tuvieron que pedir varios préstamos a Caja Rural, y los avalaron con una casa que tenían en la playa y con un plan de pensiones.
Con la crisis, su sueño quedó truncado. Varias de las empresas próximas al restaurante empezaron a cerrar y, ante la dificultad de pagar el préstamo, firmaron una reestructuración de la deuda con la entidad bancaria, que les obligó a avalar con su residencia habitual. Llegó un punto en el que Juan y Magdalena no podían pagar los recibos de su hipoteca y perdieron las dos viviendas, la de la playa y su vivienda habitual.
A pesar de todo, como no tenían ningún otro sitio al que ir, decidieron seguir viviendo en su vivienda habitual, en la que llevan más de 30 años y que estaba ya totalmente pagada. Ahora, Caja Rural quiere dejarlos en la calle. La única oferta que han recibido del banco ha sido la de un alquiler de 500€ y la posibilidad de recomprar la vivienda en un precio de 160.000€. Una vivienda que, insistimos, ya era suya.
No podemos permitirlo.

El problema
Si no lo evitamos, Juan y Magdalena van a ser desahuciados de la casa en la que llevan más de 30 años viviendo. Caja Rural de Granada les quiere hacer pagar haber intentado ofrecer a sus tres hijos un futuro mejor.
Hace unos años, Juan y Magdalena, pequeños empresarios, decidieron montar un restaurante en unos terrenos de su propiedad en el polígono de Juncaril, con el objetivo de proporcionar trabajo a sus tres hijos, ya mayores. Tuvieron que pedir varios préstamos a Caja Rural, y los avalaron con una casa que tenían en la playa y con un plan de pensiones.
Con la crisis, su sueño quedó truncado. Varias de las empresas próximas al restaurante empezaron a cerrar y, ante la dificultad de pagar el préstamo, firmaron una reestructuración de la deuda con la entidad bancaria, que les obligó a avalar con su residencia habitual. Llegó un punto en el que Juan y Magdalena no podían pagar los recibos de su hipoteca y perdieron las dos viviendas, la de la playa y su vivienda habitual.
A pesar de todo, como no tenían ningún otro sitio al que ir, decidieron seguir viviendo en su vivienda habitual, en la que llevan más de 30 años y que estaba ya totalmente pagada. Ahora, Caja Rural quiere dejarlos en la calle. La única oferta que han recibido del banco ha sido la de un alquiler de 500€ y la posibilidad de recomprar la vivienda en un precio de 160.000€. Una vivienda que, insistimos, ya era suya.
No podemos permitirlo.

Victoria
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Petición creada en 1 de mayo de 2016