Demande la seguridad y trato justo de Kaleil Isaza Tuzman


Demande la seguridad y trato justo de Kaleil Isaza Tuzman
El problema
Le ruego estimado lector que lea esta petición, la firme y la comparta .
Pedimos al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, al Presidente Barack Obama de Estados Unidos y a otras altas autoridades de ambos países que garanticen a mi hijo Kaleil Isaza Tuzman su seguridad y un tratamiento justo.
Kaleil fue privado de su libertad en Bogotá el 7 de septiembre 2015, acusado por la Fiscalía del Distrito Sur de NY (Manhattan) por acusaciones de fraude bursátil cuando él dirigía (hasta principios de 2012) una compañía de tecnología llamada KIT Digital, que había llevado a la bolsa de valores en Nueva York. Si Kaleil hubiese sido acusado dentro del territorio de Estados Unidos, le habrían notificado del proceso y le habrían dado la oportunidad de responder, antes de ser capturado. Y si a Kaleil lo hubieran detenido en Estados Unidos por estas acusaciones, casi seguramente habría salido libre inmediatamente, bajo fianza y bajo su propio reconocimiento.
Pero por razones que desconocemos, el Fiscal de Nueva York transmitió una “nota verbal” de captura a la Fiscalía de la Nación en Colombia, y mi hijo fue detenido como si fuera un gran fugitivo, cuando bien se sabía que es un empresario respetado y sin ningún historial criminal y efectivamente estaba en Colombia en vía de negocios (trabajando en el proyecto de renovar un convento en la ciudad vieja de Cartagena y convertirlo en un hotel de alta categoría) y que volvía a los EEUU en unos días. Había estado poco antes de su captura en Miami en vía de negocios y en Boston en la reunión anual de los ex alumnos de Harvard. Como devoto Judío, tenía programado poco después de la fecha de su captura viajar a Filadelfia a celebrar con su familia las festividades de Rosh Hashanah. Además, Kaleil a menudo daba cuenta de sus viajes por medio de las redes sociales. En resumen, es absolutamente falso considerarlo un fugitivo de la justicia, y las fiscalías de ambas naciones bien sabían eso.
Sin embargo, el Fiscal de Manhattan emitió un comunicado de prensa haciendo gran alarde de la captura en Colombia de mi hijo. Días antes la Ministra de Justicia de Estados Unidos, Loretta Lynn, había anunciado que en vez de perseguir judicialmente a grandes bancos e instituciones financieras relacionadas con la crisis financiera de 2008, se empezaría a "perseguir individuos". Mi hijo se volvió un trofeo político.
El 7 de septiembre 2015 Kaleil fue recluido en "Mártires" en Bogotá, una cárcel fría, hacinada, sucia y con falta de higiene, donde pronto se enfermó. Ocho días después fue trasladado a "La Picota", aun peor lugar y una de las más peligrosas cárceles del mundo, reconocida por varias organizaciones internacionales y hasta por la misma Corte Constitucional de Colombia como repetitiva violadora de los derechos humanos de los reclusos. Kaleil se convirtió en el único preso en la historia del convenio de extradición entre los dos países no acusado de un crimen violento, narcotráfico, lavado de dineros, o el haber violado los términos de un acuerdo de libertad condicional. Dada la publicidad de su captura (que dimensionó a mi hijo como un adinerado empresario), Kaleil inmediatamente fue blanco en la Picota de amenazas, intimidaciones, extorsión. Finalmente, por haber negado la extorsión, fue brutalmente asaltado. Durante toda su estadía en La Picota, fue privado de la luz del sol, con acceso altamente limitado al agua, caminando al borde de excremento que inundaba hasta el área de las comidas de los reclusos, despertado a las cinco de la mañana y puesto en fila con otros presos, a veces requisado desnudo, ante guardias masculinos y femeninos. Kaleil sufrió varias infecciones y malestares en esa cárcel. Y el acceso a cuidado médico se le hizo altamente limitado.
En vista de la deplorable e inhumana situación en La Picota, Kaleil, en unión de otros 150 presos extraditables y en espera de juicio, presentó una queja ante la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos (CIDH). La Comisión acepto la queja y pidió a la Cancillería Colombiana una respuesta inmediata—respuesta ocultada y aún desconocida.
A petición del equipo legal de Kaleil en los EEUU, el 20 de noviembre de 2015, el Honorable Juez Paul Gardephe del Distrito Sur de Nueva York se declaró disgustado que Kaleil, un ciudadano de Estados Unidos se encontraba sufriendo un atroz tratamiento en el exterior y pidió al Departamento de Justicia de los EEUU que, en cooperación con la Cancillería Estadounidense presentara una “solución innovadora” que permitiera la pronta extradición de Kaleil a los EEUU. Al día siguiente, aparentemente por influencia de las graves palabras del Juez Gardephe, Kaleil fue trasladado al "Bunker" de la Fiscalía en Bogotá, donde se encuentra actualmente en reclusión casi solitaria. Irónicamente, la Embajada de los Estados Unidos está casi que contigua a la Fiscalía de la Nación; todo este tiempo Kaleil fácilmente podría haber sido llevado bajo custodia a la Embajada, para entregarse, como él mismo lo ha propuesto varias veces a través de sus abogados.
El pasado 16 de marzo, la Corte Suprema Colombiana descartó cinco de los ocho cargos contra Kaleil, pero inexplicablemente dejó en pie las tres acusaciones de “conspiración” para cometer algunos de esos mismos cargos. La Corte establece así un terrible precedente, permitiendo así la extradición de sus ciudadanos por conspirar a cometer crímenes que no merecen la extradición--el resultado lógico de tal precedente jurídico siendo la posible extradición de ciudadanos por "conspiración" a cometer indecencia pública, o "conspiración" a cruzar la calle indebidamente. Es totalmente ilógico fallar que un delito no amerita la extradición pero al mismo tiempo fallar que la conspiración o el concierto para cometer tal delito sí es extraditable. Esperamos que la Corte o el mismo Presidente de la República (a quien le toca firmar la orden de extradición de mi hijo) reconsidere esta absurda y peligrosa decisión.
Desde el momento de su captura Kaleil ha pedido que le permitan presentarse ante la corte en Nueva York y poder defender su inocencia. Sin embargo, por razones que no comprendemos, a Kaleil se le ha negado la oportunidad de defenderse, y se le ha condenado (sin juicio alguno) a peligro, abuso y daño a su integridad personal. Mi llamada angustiosa, en medio de lágrimas, a la oficina del Canciller de los EEUU John Kerry, ni siquiera resultó en una respuesta. No han valido nuestros ruegos ante las autoridades de ambos países exigiendo la seguridad y trato justo de mi hijo.
Por favor firme y comparta esta petición para que se le garantice a mi amado hijo un tratamiento justo por ambas naciones. Es particularmente importante que en este momento histórico en Colombia cuando se quiere una paz justa y duradera, la transparencia y el respeto a los convenios jurídicos y a los derechos humanos sean el eje central de una nueva Colombia.
Esperamos en particular que se reforme el convenio de extradición entre Estados Unidos y Colombia para prevenir e impedir casos como el de Kaleil, cuando un ciudadano binacional acusado injustamente de delitos relativamente leves, de los cuales es inocente, además de la privación de su libertad, sufra maltrato y abuso y se le niegue un pronto y debido proceso.
Esperamos también que el caso ante la CIDH, radicado por mi hijo en nombre de más de 150 otros recluidos, contribuya a una transformación integral del sistema carcelario de Colombia, donde cesen las violaciones a derechos fundamentales y de verdad se imparta justicia y rehabilitación.
Como padre, ciudadano también de Colombia y Estados Unidos, lleno de pesar, frustración y desamparo, rogando en vano ante las autoridades pertinentes por el bienestar de mi hijo, le suplico que firme la petición. Atención pública a su caso indudablemente lo protege.
Gracias!
Luis-Orlando Isaza
#SAFETYFORKALEIL

El problema
Le ruego estimado lector que lea esta petición, la firme y la comparta .
Pedimos al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, al Presidente Barack Obama de Estados Unidos y a otras altas autoridades de ambos países que garanticen a mi hijo Kaleil Isaza Tuzman su seguridad y un tratamiento justo.
Kaleil fue privado de su libertad en Bogotá el 7 de septiembre 2015, acusado por la Fiscalía del Distrito Sur de NY (Manhattan) por acusaciones de fraude bursátil cuando él dirigía (hasta principios de 2012) una compañía de tecnología llamada KIT Digital, que había llevado a la bolsa de valores en Nueva York. Si Kaleil hubiese sido acusado dentro del territorio de Estados Unidos, le habrían notificado del proceso y le habrían dado la oportunidad de responder, antes de ser capturado. Y si a Kaleil lo hubieran detenido en Estados Unidos por estas acusaciones, casi seguramente habría salido libre inmediatamente, bajo fianza y bajo su propio reconocimiento.
Pero por razones que desconocemos, el Fiscal de Nueva York transmitió una “nota verbal” de captura a la Fiscalía de la Nación en Colombia, y mi hijo fue detenido como si fuera un gran fugitivo, cuando bien se sabía que es un empresario respetado y sin ningún historial criminal y efectivamente estaba en Colombia en vía de negocios (trabajando en el proyecto de renovar un convento en la ciudad vieja de Cartagena y convertirlo en un hotel de alta categoría) y que volvía a los EEUU en unos días. Había estado poco antes de su captura en Miami en vía de negocios y en Boston en la reunión anual de los ex alumnos de Harvard. Como devoto Judío, tenía programado poco después de la fecha de su captura viajar a Filadelfia a celebrar con su familia las festividades de Rosh Hashanah. Además, Kaleil a menudo daba cuenta de sus viajes por medio de las redes sociales. En resumen, es absolutamente falso considerarlo un fugitivo de la justicia, y las fiscalías de ambas naciones bien sabían eso.
Sin embargo, el Fiscal de Manhattan emitió un comunicado de prensa haciendo gran alarde de la captura en Colombia de mi hijo. Días antes la Ministra de Justicia de Estados Unidos, Loretta Lynn, había anunciado que en vez de perseguir judicialmente a grandes bancos e instituciones financieras relacionadas con la crisis financiera de 2008, se empezaría a "perseguir individuos". Mi hijo se volvió un trofeo político.
El 7 de septiembre 2015 Kaleil fue recluido en "Mártires" en Bogotá, una cárcel fría, hacinada, sucia y con falta de higiene, donde pronto se enfermó. Ocho días después fue trasladado a "La Picota", aun peor lugar y una de las más peligrosas cárceles del mundo, reconocida por varias organizaciones internacionales y hasta por la misma Corte Constitucional de Colombia como repetitiva violadora de los derechos humanos de los reclusos. Kaleil se convirtió en el único preso en la historia del convenio de extradición entre los dos países no acusado de un crimen violento, narcotráfico, lavado de dineros, o el haber violado los términos de un acuerdo de libertad condicional. Dada la publicidad de su captura (que dimensionó a mi hijo como un adinerado empresario), Kaleil inmediatamente fue blanco en la Picota de amenazas, intimidaciones, extorsión. Finalmente, por haber negado la extorsión, fue brutalmente asaltado. Durante toda su estadía en La Picota, fue privado de la luz del sol, con acceso altamente limitado al agua, caminando al borde de excremento que inundaba hasta el área de las comidas de los reclusos, despertado a las cinco de la mañana y puesto en fila con otros presos, a veces requisado desnudo, ante guardias masculinos y femeninos. Kaleil sufrió varias infecciones y malestares en esa cárcel. Y el acceso a cuidado médico se le hizo altamente limitado.
En vista de la deplorable e inhumana situación en La Picota, Kaleil, en unión de otros 150 presos extraditables y en espera de juicio, presentó una queja ante la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos (CIDH). La Comisión acepto la queja y pidió a la Cancillería Colombiana una respuesta inmediata—respuesta ocultada y aún desconocida.
A petición del equipo legal de Kaleil en los EEUU, el 20 de noviembre de 2015, el Honorable Juez Paul Gardephe del Distrito Sur de Nueva York se declaró disgustado que Kaleil, un ciudadano de Estados Unidos se encontraba sufriendo un atroz tratamiento en el exterior y pidió al Departamento de Justicia de los EEUU que, en cooperación con la Cancillería Estadounidense presentara una “solución innovadora” que permitiera la pronta extradición de Kaleil a los EEUU. Al día siguiente, aparentemente por influencia de las graves palabras del Juez Gardephe, Kaleil fue trasladado al "Bunker" de la Fiscalía en Bogotá, donde se encuentra actualmente en reclusión casi solitaria. Irónicamente, la Embajada de los Estados Unidos está casi que contigua a la Fiscalía de la Nación; todo este tiempo Kaleil fácilmente podría haber sido llevado bajo custodia a la Embajada, para entregarse, como él mismo lo ha propuesto varias veces a través de sus abogados.
El pasado 16 de marzo, la Corte Suprema Colombiana descartó cinco de los ocho cargos contra Kaleil, pero inexplicablemente dejó en pie las tres acusaciones de “conspiración” para cometer algunos de esos mismos cargos. La Corte establece así un terrible precedente, permitiendo así la extradición de sus ciudadanos por conspirar a cometer crímenes que no merecen la extradición--el resultado lógico de tal precedente jurídico siendo la posible extradición de ciudadanos por "conspiración" a cometer indecencia pública, o "conspiración" a cruzar la calle indebidamente. Es totalmente ilógico fallar que un delito no amerita la extradición pero al mismo tiempo fallar que la conspiración o el concierto para cometer tal delito sí es extraditable. Esperamos que la Corte o el mismo Presidente de la República (a quien le toca firmar la orden de extradición de mi hijo) reconsidere esta absurda y peligrosa decisión.
Desde el momento de su captura Kaleil ha pedido que le permitan presentarse ante la corte en Nueva York y poder defender su inocencia. Sin embargo, por razones que no comprendemos, a Kaleil se le ha negado la oportunidad de defenderse, y se le ha condenado (sin juicio alguno) a peligro, abuso y daño a su integridad personal. Mi llamada angustiosa, en medio de lágrimas, a la oficina del Canciller de los EEUU John Kerry, ni siquiera resultó en una respuesta. No han valido nuestros ruegos ante las autoridades de ambos países exigiendo la seguridad y trato justo de mi hijo.
Por favor firme y comparta esta petición para que se le garantice a mi amado hijo un tratamiento justo por ambas naciones. Es particularmente importante que en este momento histórico en Colombia cuando se quiere una paz justa y duradera, la transparencia y el respeto a los convenios jurídicos y a los derechos humanos sean el eje central de una nueva Colombia.
Esperamos en particular que se reforme el convenio de extradición entre Estados Unidos y Colombia para prevenir e impedir casos como el de Kaleil, cuando un ciudadano binacional acusado injustamente de delitos relativamente leves, de los cuales es inocente, además de la privación de su libertad, sufra maltrato y abuso y se le niegue un pronto y debido proceso.
Esperamos también que el caso ante la CIDH, radicado por mi hijo en nombre de más de 150 otros recluidos, contribuya a una transformación integral del sistema carcelario de Colombia, donde cesen las violaciones a derechos fundamentales y de verdad se imparta justicia y rehabilitación.
Como padre, ciudadano también de Colombia y Estados Unidos, lleno de pesar, frustración y desamparo, rogando en vano ante las autoridades pertinentes por el bienestar de mi hijo, le suplico que firme la petición. Atención pública a su caso indudablemente lo protege.
Gracias!
Luis-Orlando Isaza
#SAFETYFORKALEIL

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Petición creada en 31 de marzo de 2016