No al cierre del Kiosko de Puerto del Rosario


No al cierre del Kiosko de Puerto del Rosario
El problema
¿Te imaginas lo que es estar durante más de 30 años acompañando en tu negocio a miles de vecinos y vecinas, y que de la noche a la mañana esto tenga que cerrar?
Si conocéis Puerto del Rosario, seguro que habéis pasado por el kiosko que se encuentra situado en la plaza de la Iglesia. Allí acaba de cerrar un kiosko tras más de 59 años de historia, 30 de los cuales regentados por Orlando, “el del kiosko”.
La llegada de la pandemia hizo imposible que pudiera continuar su actividad tal y como la conocíamos hasta el momento: las medidas sanitarias obligaban a acotar el espacio, y a colocar sillas y mesas para los clientes, algo que no aceptaba la actual arrendadora de este espacio, la Diócesis de Canarias. A pesar de que les hicieron llegar el cambio de normativa y esa obligatoriedad de medidas para preservar la salud de nuestros vecinos y vecinas, el Obispado no estaba por la labor de permitirles poner mesas en ese lugar.
Así ponen fin a un kiosko de casi 60 años de historia: la intención de Orlando nunca fue saltarse su contrato, pero mantener una empresa, ser autónomo...conlleva unos gastos a los que debía hacer frente y, cerrados como establecimiento, no podría hacer frente.
El pueblo majorero y los vecinos y vecinas de Puerto del Rosario no se merecen este final para este kiosko: por eso pedimos al Obispado que recapacite y permita a Orlando volver a su negocio con todas las medidas de seguridad necesarias. No se entiende que la Iglesia cierre la puerta a alguien que ha hecho tanto por el barrio y el pueblo de esta forma.
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El problema
¿Te imaginas lo que es estar durante más de 30 años acompañando en tu negocio a miles de vecinos y vecinas, y que de la noche a la mañana esto tenga que cerrar?
Si conocéis Puerto del Rosario, seguro que habéis pasado por el kiosko que se encuentra situado en la plaza de la Iglesia. Allí acaba de cerrar un kiosko tras más de 59 años de historia, 30 de los cuales regentados por Orlando, “el del kiosko”.
La llegada de la pandemia hizo imposible que pudiera continuar su actividad tal y como la conocíamos hasta el momento: las medidas sanitarias obligaban a acotar el espacio, y a colocar sillas y mesas para los clientes, algo que no aceptaba la actual arrendadora de este espacio, la Diócesis de Canarias. A pesar de que les hicieron llegar el cambio de normativa y esa obligatoriedad de medidas para preservar la salud de nuestros vecinos y vecinas, el Obispado no estaba por la labor de permitirles poner mesas en ese lugar.
Así ponen fin a un kiosko de casi 60 años de historia: la intención de Orlando nunca fue saltarse su contrato, pero mantener una empresa, ser autónomo...conlleva unos gastos a los que debía hacer frente y, cerrados como establecimiento, no podría hacer frente.
El pueblo majorero y los vecinos y vecinas de Puerto del Rosario no se merecen este final para este kiosko: por eso pedimos al Obispado que recapacite y permita a Orlando volver a su negocio con todas las medidas de seguridad necesarias. No se entiende que la Iglesia cierre la puerta a alguien que ha hecho tanto por el barrio y el pueblo de esta forma.
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Petición creada en 23 de enero de 2021