Decimos NO al Megahotel de 15 plantas en la playa de Valencia. Protejamos nuestro entorno


Decimos NO al Megahotel de 15 plantas en la playa de Valencia. Protejamos nuestro entorno
El problema
Las vecinas y vecinos de Valencia estamos indignados. Parece que al Ayuntamiento la sostenibilidad del litoral y la voluntad del vecindario del Cabañal-Canyamelar le importan más bien poco.
Y es que, a raíz de la propuesta del Plan Especial del Cabañal (PEC) van a construir un hotel de nada menos que 15 plantas en la playa. Todo esto a pesar del criterio de la Dirección General de Costas, del Ministerio de Transición Ecológica, y por supuesto, de los vecinos y vecinas del barrio.
Tanto estas instituciones como el vecindario estamos en contra porque un edificio de esa altura no se integra en la estructura de casas bajas colindante y propia del barrio marinero. Rompe totalmente el aspecto de la fachada litoral. Además, lo hacen sin argumentos válidos, tales como: "en algún lugar tiene que ir", "es un mal menor", "está en el límite del barrio", etc. Por otro lado, tampoco se incorpora un estudio claro y detallado de qué dotaciones financiará, dónde y cuánto dinero cuestan.
Consideramos que no son argumentos válidos porque no responden en ningún momento a los argumentos legales que opone Costas o los de los propios vecinos. La zona cuenta ya con numerosas ofertas hoteleras de bajo y medio impacto, no necesita un megahotel en primera línea. Un hotel de semejante envergadura albergará un volumen de turistas tal que saturará la playa de las Arenas, ya de por sí masificada durante el periodo estival, a lo que hay que sumar los servicios terciarios que se desarrollaran a su alrededor, generando un gran impacto negativo en el tejido social y el vecindario existente, provocando a la larga su expulsión y forzando su traslado a otras zonas.
¿Por qué se tiene que seguir pensando en un modelo de explotación turístico-terciario para un barrio urbano costero, como en tiempos del urbanismo desarrollista del tardofranquismo, cuando los urbanistas y los movimientos sociales del siglo XXI, con o sin pandemia, nos reclaman formas de vida urbana más sostenibles en el tiempo y el espacio?
¿Por qué quieren destruir una fachada marítima aún única entre las ciudades europeas marítimas, sometidas a la uniformización globalizadora? ¿Por qué, en definitiva, seguimos mirándonos en el espejo del Benidorm de los 60?

El problema
Las vecinas y vecinos de Valencia estamos indignados. Parece que al Ayuntamiento la sostenibilidad del litoral y la voluntad del vecindario del Cabañal-Canyamelar le importan más bien poco.
Y es que, a raíz de la propuesta del Plan Especial del Cabañal (PEC) van a construir un hotel de nada menos que 15 plantas en la playa. Todo esto a pesar del criterio de la Dirección General de Costas, del Ministerio de Transición Ecológica, y por supuesto, de los vecinos y vecinas del barrio.
Tanto estas instituciones como el vecindario estamos en contra porque un edificio de esa altura no se integra en la estructura de casas bajas colindante y propia del barrio marinero. Rompe totalmente el aspecto de la fachada litoral. Además, lo hacen sin argumentos válidos, tales como: "en algún lugar tiene que ir", "es un mal menor", "está en el límite del barrio", etc. Por otro lado, tampoco se incorpora un estudio claro y detallado de qué dotaciones financiará, dónde y cuánto dinero cuestan.
Consideramos que no son argumentos válidos porque no responden en ningún momento a los argumentos legales que opone Costas o los de los propios vecinos. La zona cuenta ya con numerosas ofertas hoteleras de bajo y medio impacto, no necesita un megahotel en primera línea. Un hotel de semejante envergadura albergará un volumen de turistas tal que saturará la playa de las Arenas, ya de por sí masificada durante el periodo estival, a lo que hay que sumar los servicios terciarios que se desarrollaran a su alrededor, generando un gran impacto negativo en el tejido social y el vecindario existente, provocando a la larga su expulsión y forzando su traslado a otras zonas.
¿Por qué se tiene que seguir pensando en un modelo de explotación turístico-terciario para un barrio urbano costero, como en tiempos del urbanismo desarrollista del tardofranquismo, cuando los urbanistas y los movimientos sociales del siglo XXI, con o sin pandemia, nos reclaman formas de vida urbana más sostenibles en el tiempo y el espacio?
¿Por qué quieren destruir una fachada marítima aún única entre las ciudades europeas marítimas, sometidas a la uniformización globalizadora? ¿Por qué, en definitiva, seguimos mirándonos en el espejo del Benidorm de los 60?

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Petición creada en 22 de febrero de 2021