VECINOS SIN RUIDO

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Vivimos en Madrid, en las calles Ponzano, Bretón de los Hereros, Espronceda, Santa Engracia, Alonso Cano y otras.  Calles de ocio para los visitantes pero conflictivas para los residentes.

Tenemos un problema que es común a muchas calles de cualquier barrio de Madrid y de cualquier ciudad de España: el ruido.

Los locales de restauración y ocio ocupan dos de cada tres locales comerciales en algunas de las calles de nuestro barrio.

Ruido, suciedad, vandalismo, falta de vigilancia policial, horarios de cierre de los locales que se extienden hasta 5:30 horas de la madrugada, permanencia de los clientes consumiendo o fumando en los accesos a los locales, puertas y ventanas de los establecimientos abiertas, falta de respeto a las mínimas normas de convivencia, defecaciones,  micciones y vómitos en las calles, mala iluminación, vuelco de papeleras y cubos de basura, uso de los portales para mantener relaciones sexuales, etc. Con esto convivimos cada día, y especialmente de jueves a domingo, en las calles de nuestro barrio.

Los vecinos tenemos aquí nuestras vidas y aquí queremos seguir. Los establecimientos tienen aquí sus negocios, que respetamos y a los que pedimos respeto.

Algunos establecimientos no cumplen la legalidad ni las mínimas normas de convivencia.

PEDIMOS que las Administraciones y especialmente el Ayuntamiento que  cumpla con sus competencias: inspecciones, control de horarios, medición de ruido, presencia policial, limpieza, etc. y que obliguen a los establecimientos a cumplir la legalidad y sancione a los que no lo hagan.

PEDIMOS a los establecimientos de ocio y restauración que respeten la vida de los vecinos residentes en el barrio, cumpliendo con las Ordenanzas: control de ruidos, insonorización de locales, instalar y mantener cerradas dobles puertas, exhibición y cumplimiento de horarios y aforos, impedir que los clientes salgan de los establecimientos a beber o fumar, etc.

Los vecinos  creemos que es posible la convivencia. Sin embargo la situación empeora. El derecho a la protección de la salud que recoge el art. 43 de la Constitución Española no se respeta en nuestras calles.

El ruido que soportamos permanentemente es un atentado contra nuestra salud.

Para que el Ayuntamiento ponga los medios para que nuestra salud y nuestra vida no sigan deteriorándose, para poder seguir viviendo en nuestros barrios, necesitamos tu firma.