Sustituir el 9 de octubre por el 4 de diciembre en la provincia de Alicante


Sustituir el 9 de octubre por el 4 de diciembre en la provincia de Alicante
El problema
Declaración para sustituir el 9 de octubre por el 4 de diciembre en la provincia de Alicante en recuerdo a la reconquista del castillo de Santa Bárbara
El pueblo alicantino, organizado administrativamente en provincia de España, tiene su propia identidad, nítidamente diferenciada de la idiosincrasia valenciana merced a su particular devenir histórico. En lugar del 9 de octubre, los alicantinos necesitan celebrar el 4 de diciembre. Aquel día de 1248 Alfonso X El Sabio de Castilla reconquistó el castillo de Santa Bárbara de Alicante, sentando las bases de la provincia.
El territorio de Alicante históricamente se ha autogestionado dentro del antiguo Reino de Valencia con plena autonomía, bajo la administración de la llamada Gobernación de Orihuela o Xixona, creada en 1363 por Pedro IV de Aragón. El monarca otorgó a los territorios que quedaron al sur de la línea imaginaria entre Biar, Busot y La Vila Joiosa plena autonomía política dentro de la estructura de la Corona de Aragón. La actividad de la Gobernación se mantuvo hasta 1707, al igual que la Generalitat Valenciana, cuando se abolieron los fueros propios.
Pese a los más de 650 años de historia de la Gobernación, la creación de las autonomías en el estado español en 1978 no ha sabido resolver las necesidades de autogobierno del pueblo alicantino, ni ha servido para colmar sus aspiraciones. Lejos de esto, con la creación de la Comunidad Valenciana, Alicante ha visto mermadas sus inversiones, pisoteados sus derechos y premeditadamente solapada su identidad bajo el ideario de un pueblo valenciano unitario y único que nunca ha existido. Nosaltres som alacantins. Alacant a part no és un tòpic. Així som i volem continuar sent.
Otras autonomías, como la vasca, en su estructura autonómica han sabido respetar la identidad de cada una de sus provincias dentro del derecho foral. No así la valenciana, que ha considerado a Alicante un extraño y lejano apéndice a convertir al sur del mal llamado y totalmente imaginario Pais Valencià. Desde Valencia y especialmente a causa de la ideología de raíz nacionalista pancatalalista, consideran que a los alicantinos hay que imponerles forzosamente idioma, tradiciones y esencias patrias de las que nunca participó, no participa, ni nunca participará.
Alicante tiene un alma dual, mitad castellana y mitad valenciana, de la que se ufana por constituir un ejemplo de tolerancia y modelo de convivencia. Alicante es una provincia cosmopolita que mira al mar, emprendedora donde las allá y acogedora con todas las gentes. Alicante, probablemente constituya un caso único en España, por ser la marisma donde confluyen los antiguos reinos de Aragón y Castilla, por cuyo dominio se desencadenó la Guerra de los dos Pedros, y cuya repercusión, pobladores y hechos han conformado la particular identidad de los alicantinos.
Su orgullo son sus ciudades: Alcoi, Villena, Elda, Crevillent, Dénia, Orihuela, Benidorm, Elx… Todas ellas han creado una estructura económica pujante merced al carácter emprendedor de sus gentes. Allí donde no hay vacas, se fabrican zapatos. Allí donde no hay agua, crece frondosa huerta. Sus turrones, sus tejidos, sus juguetes, sus alfombras… En cada pueblo se escucha afanoso el sonido de sus talleres y sus gentes atareadas, generadores de una economía exportadora que hace comprender que el mundo es más grande que la propia patria y que los pueblos son hermanos.
Es por ello que a la par que admiramos y respetamos el legado de excelsos reyes que también son nuestros, como Jaime I o Jaime II, no podemos compartir el gozo de celebrar el 9 de octubre, porque no nos representa tan estrechamente. Prueba de ello es la tibieza con la que se celebra esta festividad que nos es ajena a la mayoría en el solar alicantino. ¿Por qué habríamos de celebrar que el 9 de octubre Jaime I tomara para la cristiandad la ciudad de Valencia?
El hecho histórico soslayado y deliberadamente omitido es que Alicante y la mayor parte de su provincia fue recuperada por el no menos grande rey castellano Alfonso X El Sabio. Siendo aún infante, el 4 de diciembre de 1248, tomó bravamente el castillo de Santa Bárbara, quedando incorporada para Castilla la provincia de Alicante, con sus más notables ciudades, bajo la administración del recién creado Reino de Murcia.
Alfonso X entró en Alicante el día 6 del mismo mes. En 1248 ya queda incorporada a Castilla la totalidad de la provincia, otorgándose su gestión a modo de infantado a Manuel de Castilla, bajo la jurisdicción del Señorío de Villena.
Así fue como los primeros pobladores cristianos de la provincia fueron castellanos y leoneses. Pocos años después, en 1266, acudió en auxilio del monarca castellano su suegro, Jaime I, a sofocar las revueltas de los moriscos, convirtiéndose este suceso histórico en un hecho determinante. En 1296 Jaime II arrebata a Castilla las tierras de Alicante, quedando definitivamente incorporadas a la Corona de Aragón en virtud del Tratado de Almizra y la posterior Sentencia Arbitral de Torrellas en 1304. A partir de entonces llegaron también pobladores aragoneses y catalanes que junto a los castellanos y leoneses, nos legaron su lengua y sus costumbres por igual. Dicho esto, defendemos el bilingüismo porque así somos.
Lejos de alimentar la discordia -como ha ocurrido con las desigualdades provocadas por la comunidad autónoma valenciana-, la Corona de Aragón supo respetar y entender esta dualidad del alma alicantina. Bajo un modelo confederal, otorgó una estructura política propia para Alicante a través de la Gobernación de Orihuela o Xixona. Jamás renunciaremos a nuestros derechos históricos de autogobierno bajo la fórmula que consideremos apropiada para los tiempos que corren, los que, insistimos, no ha respetado la autonomía valenciana creada en 1982.
Por tanto, es un reclamación justa, de rigor histórico y social, que la provincia de Alicante disponga de un fuero propio dentro de la precitada autonomía, para evitar, sin ir más lejos, la tremenda desatención e injusticia que han padecido los habitantes de la Vega Baja durante la última gota fría.
Por ello y en honor y defensa de nuestra verdadera historia e identidad, reclamamos lo siguiente:
- Que la Generalitat Valenciana acceda a declarar festivo autonómico en la provincia de Alicante el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara, por ser en el que Alfonso X El Sabio la conquistó para Castilla, efectuándose la Reconquista.
- Reivindicamos que a dicha petición de declarar festivo el 4 de diciembre se sume la Diputación de Alicante y todos los ayuntamientos de la provincia.
- Dentro del marco que otorgan las leyes y como parte fundamental, pero esencialmente distinta, de la Comunidad Valenciana -a la que nos ligan vínculos históricos y sociales-, reivindicamos para Alicante un fuero propio como el que durante cuatro siglos disfrutamos dentro del Reino de Valencia bajo el nombre de Gobernación de Orihuela, cuyos objetivos en el siglo XXI sirvan para combatir la desigualdad, la injusticia y defender nuestra propia identidad.

El problema
Declaración para sustituir el 9 de octubre por el 4 de diciembre en la provincia de Alicante en recuerdo a la reconquista del castillo de Santa Bárbara
El pueblo alicantino, organizado administrativamente en provincia de España, tiene su propia identidad, nítidamente diferenciada de la idiosincrasia valenciana merced a su particular devenir histórico. En lugar del 9 de octubre, los alicantinos necesitan celebrar el 4 de diciembre. Aquel día de 1248 Alfonso X El Sabio de Castilla reconquistó el castillo de Santa Bárbara de Alicante, sentando las bases de la provincia.
El territorio de Alicante históricamente se ha autogestionado dentro del antiguo Reino de Valencia con plena autonomía, bajo la administración de la llamada Gobernación de Orihuela o Xixona, creada en 1363 por Pedro IV de Aragón. El monarca otorgó a los territorios que quedaron al sur de la línea imaginaria entre Biar, Busot y La Vila Joiosa plena autonomía política dentro de la estructura de la Corona de Aragón. La actividad de la Gobernación se mantuvo hasta 1707, al igual que la Generalitat Valenciana, cuando se abolieron los fueros propios.
Pese a los más de 650 años de historia de la Gobernación, la creación de las autonomías en el estado español en 1978 no ha sabido resolver las necesidades de autogobierno del pueblo alicantino, ni ha servido para colmar sus aspiraciones. Lejos de esto, con la creación de la Comunidad Valenciana, Alicante ha visto mermadas sus inversiones, pisoteados sus derechos y premeditadamente solapada su identidad bajo el ideario de un pueblo valenciano unitario y único que nunca ha existido. Nosaltres som alacantins. Alacant a part no és un tòpic. Així som i volem continuar sent.
Otras autonomías, como la vasca, en su estructura autonómica han sabido respetar la identidad de cada una de sus provincias dentro del derecho foral. No así la valenciana, que ha considerado a Alicante un extraño y lejano apéndice a convertir al sur del mal llamado y totalmente imaginario Pais Valencià. Desde Valencia y especialmente a causa de la ideología de raíz nacionalista pancatalalista, consideran que a los alicantinos hay que imponerles forzosamente idioma, tradiciones y esencias patrias de las que nunca participó, no participa, ni nunca participará.
Alicante tiene un alma dual, mitad castellana y mitad valenciana, de la que se ufana por constituir un ejemplo de tolerancia y modelo de convivencia. Alicante es una provincia cosmopolita que mira al mar, emprendedora donde las allá y acogedora con todas las gentes. Alicante, probablemente constituya un caso único en España, por ser la marisma donde confluyen los antiguos reinos de Aragón y Castilla, por cuyo dominio se desencadenó la Guerra de los dos Pedros, y cuya repercusión, pobladores y hechos han conformado la particular identidad de los alicantinos.
Su orgullo son sus ciudades: Alcoi, Villena, Elda, Crevillent, Dénia, Orihuela, Benidorm, Elx… Todas ellas han creado una estructura económica pujante merced al carácter emprendedor de sus gentes. Allí donde no hay vacas, se fabrican zapatos. Allí donde no hay agua, crece frondosa huerta. Sus turrones, sus tejidos, sus juguetes, sus alfombras… En cada pueblo se escucha afanoso el sonido de sus talleres y sus gentes atareadas, generadores de una economía exportadora que hace comprender que el mundo es más grande que la propia patria y que los pueblos son hermanos.
Es por ello que a la par que admiramos y respetamos el legado de excelsos reyes que también son nuestros, como Jaime I o Jaime II, no podemos compartir el gozo de celebrar el 9 de octubre, porque no nos representa tan estrechamente. Prueba de ello es la tibieza con la que se celebra esta festividad que nos es ajena a la mayoría en el solar alicantino. ¿Por qué habríamos de celebrar que el 9 de octubre Jaime I tomara para la cristiandad la ciudad de Valencia?
El hecho histórico soslayado y deliberadamente omitido es que Alicante y la mayor parte de su provincia fue recuperada por el no menos grande rey castellano Alfonso X El Sabio. Siendo aún infante, el 4 de diciembre de 1248, tomó bravamente el castillo de Santa Bárbara, quedando incorporada para Castilla la provincia de Alicante, con sus más notables ciudades, bajo la administración del recién creado Reino de Murcia.
Alfonso X entró en Alicante el día 6 del mismo mes. En 1248 ya queda incorporada a Castilla la totalidad de la provincia, otorgándose su gestión a modo de infantado a Manuel de Castilla, bajo la jurisdicción del Señorío de Villena.
Así fue como los primeros pobladores cristianos de la provincia fueron castellanos y leoneses. Pocos años después, en 1266, acudió en auxilio del monarca castellano su suegro, Jaime I, a sofocar las revueltas de los moriscos, convirtiéndose este suceso histórico en un hecho determinante. En 1296 Jaime II arrebata a Castilla las tierras de Alicante, quedando definitivamente incorporadas a la Corona de Aragón en virtud del Tratado de Almizra y la posterior Sentencia Arbitral de Torrellas en 1304. A partir de entonces llegaron también pobladores aragoneses y catalanes que junto a los castellanos y leoneses, nos legaron su lengua y sus costumbres por igual. Dicho esto, defendemos el bilingüismo porque así somos.
Lejos de alimentar la discordia -como ha ocurrido con las desigualdades provocadas por la comunidad autónoma valenciana-, la Corona de Aragón supo respetar y entender esta dualidad del alma alicantina. Bajo un modelo confederal, otorgó una estructura política propia para Alicante a través de la Gobernación de Orihuela o Xixona. Jamás renunciaremos a nuestros derechos históricos de autogobierno bajo la fórmula que consideremos apropiada para los tiempos que corren, los que, insistimos, no ha respetado la autonomía valenciana creada en 1982.
Por tanto, es un reclamación justa, de rigor histórico y social, que la provincia de Alicante disponga de un fuero propio dentro de la precitada autonomía, para evitar, sin ir más lejos, la tremenda desatención e injusticia que han padecido los habitantes de la Vega Baja durante la última gota fría.
Por ello y en honor y defensa de nuestra verdadera historia e identidad, reclamamos lo siguiente:
- Que la Generalitat Valenciana acceda a declarar festivo autonómico en la provincia de Alicante el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara, por ser en el que Alfonso X El Sabio la conquistó para Castilla, efectuándose la Reconquista.
- Reivindicamos que a dicha petición de declarar festivo el 4 de diciembre se sume la Diputación de Alicante y todos los ayuntamientos de la provincia.
- Dentro del marco que otorgan las leyes y como parte fundamental, pero esencialmente distinta, de la Comunidad Valenciana -a la que nos ligan vínculos históricos y sociales-, reivindicamos para Alicante un fuero propio como el que durante cuatro siglos disfrutamos dentro del Reino de Valencia bajo el nombre de Gobernación de Orihuela, cuyos objetivos en el siglo XXI sirvan para combatir la desigualdad, la injusticia y defender nuestra propia identidad.

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Petición creada en 17 de noviembre de 2019
