Ayudemos a las colonias-Colonia destruida por obras


Ayudemos a las colonias-Colonia destruida por obras
El problema
Lo que está pasando en San Agustín del Guadalix no sorprenderá a mucha gente, por desgracia. Pero no por ello no deja de ser indignante, denunciable, inaceptable, y muchos sinónimos que se acerquen mínimamente a lo inmoral.
San Agustín es el primer pueblo de la Sierra Norte de Madrid. Un pueblo con encanto, con sus gentes, sus fiestas, sus tiendas, y sus gatos.
Lilicat es una asociación que lleva cuidando de los gatos de San Agustín más de 10 años, y considera a los gatos de este municipio, sus tripitas particulares, algunos gruñones, otros más cariñosos, pero todos ellos forman parte del pueblo.
Es por ello por lo que nos resulta tan triste escribir sobre lo que ha ocurrido.
Hará más de dos semanas, alrededor del 23 de octubre, la presidenta de la asociación se enteró que iban a comenzar unas obras en la finca que es encuentra entre la plaza Luis Carreño y la calle del Olivar, justo debajo del Ayuntamiento del municipio.
Estas obras iban a ser realizadas en una finca donde se encontraba una colonia de más de veinte gatos. La mitad de ellos, gatos de menos de un año, muchos de ellos, de apenas tres meses.
Avisamos el mismo día al Ayuntamiento, pidiendo su ayuda y rogándoles hacer algo por la colonia, que desde la Ley de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, de 2016, están bajo su responsabilidad, tal y como indica su artículo 21.7 “En aquellas ubicaciones en las que existan colonias de gatos, donde las condiciones del entorno lo permita, y al objeto de promover tanto la protección como el control poblacional de los gatos, los ayuntamientos fomentarán la gestión ética de dichas colonias, consistente en la captura y control sanitario de estos animales, su esterilización, marcaje, y suelta en su colonia de origen. Esta gestión se realizará, preferentemente, en colaboración con entidades de protección animal existentes en la zona.”
El Ayuntamiento, tal y como se dice coloquialmente, “nos dio largas”, no nos ayudó, no pusieron de su parte, no hicieron nada.
El 3 de noviembre, varios vecinos de este municipio acudió a la asociación avisando que las obras habían empezado, había varias máquinas talando árboles y los gatos estaban aterrorizados. No se había puesto ninguna medida para su protección, y los más grandes, que podían, estaban escalando los muros y escapando, los pequeños, por desgracia, no podían hacer nada. Se resguardaban donde podían, y salían corriendo cuando notaban que una de las máquinas estaba de camino. No estaban a salvo. Estaban al borde de la muerte.
Una vez más, la asociación de Lilicat acudió a todos los servicios que pudo para conseguir algo de apoyo y ayudar a los que no pueden pedir ayuda. Acudimos al propietario de la finca, nos dijo que “no iba a hacer nada por los gatos, no eran su problema”. Uno de los compañeros, que estaba presenciando la tala de árboles sin ningún tipo de protección tampoco hacia los viandantes, llamó a la policía, quien dijo que “sin una orden del Ayuntamiento, no podía hacer nada”. Al final fuimos varios los que acudimos al ayuntamiento rogando que pararan las obras aunque fuera para poder sacar a los gatos indefensos y aterrorizados.
El 29 de septiembre entró en vigor la Ley estatal de protección de los derechos y el bienestar de los animales, el cual el capítulo VI regula las colonias felinas. Desde entonces, han quedado claras las funciones de la Administración Local. Tal y como se establece en el artículo 39.h) se especifica que “el municipio deberá contar con un lugar adecuado con espacio suficiente y acondicionado para la retirada temporal de su colonia de los gatos comunitarios en caso de necesidad.” Dicho lugar existe. Tal y como han anunciado en diferentes ocasiones, colaboran con la residencia canina Jasmi, es por ello por lo que pedimos desde la asociación que pararan las obras, recogieran a los gatos y los llevaran a dicha residencia. Con nuestra colaboración en todo lo que pudiéramos ayudar.
La respuesta del ayuntamiento fue clara. “No se pueden parar las obras. No pueden hacerse cargo de los gatos. No hay dinero.”
¿Qué ocurre con los gatos que se encuentran bajo responsabilidad del Ayuntamiento? ¿Serán arrastrados a una muerte segura porque no hay dinero?
Todos sabemos cuál sería la respuesta de la Ley si un particular decidiera hacer una obra en una habitación con gatos dentro poniéndoles en peligro y con una ventana alta por donde no pudieran escapar. Esto sería maltrato animal.
El código penal establece también delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, los cuales podríamos calificar como análogos a los ocurrido estos días en San Agustín del Guadalix. Tal y como se dispone en el artículo 325: “1. Será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años, multa de diez a catorce meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a dos años el que, contraviniendo las leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones, inyecciones o depósitos, en la atmósfera, el suelo, el subsuelo o las aguas terrestres, subterráneas o marítimas, incluido el alta mar, con incidencia incluso en los espacios transfronterizos, así como las captaciones de aguas que, por sí mismos o conjuntamente con otros, cause o pueda causar daños sustanciales a la calidad del aire, del suelo o de las aguas, o a animales o plantas”.
Desde el 3 de noviembre diferentes vecinos, asociaciones, y profesionales han estado luchando por salvar la vida de los gatos.
Actualmente, se ha conseguido sacar a diecinueve gatos gracias a la colaboración de los vecinos, voluntarios de la asociación, y veterinarios del pueblo.
Ahora mismo algunos gatos están a salvo en casas de acogida. Muchos gatos han desaparecido. Y otros siguen desesperados por ser salvados.
Con este escrito, junto con la colaboración y ayuda por parte de las asociaciones de la Sierra de Madrid, algunos profesionales del pueblo y muchos de los vecinos, se desea dejar constancia de lo ocurrido en el pueblo San Agustín del Guadalix. El cual tiene muchos encantos, pero el cuidado de sus gatos todavía no es uno de ellos.
Es por ello por lo que pedimos al Ayuntamiento que se responsabilice. Que tenga un plan de actuación. Que construya un refugio temporal para estos casos. Que pague los gastos veterinarios de los gatos heridos de las calles de este pueblo. Que alimente a sus gatos. Que coloque carteles y comederos. En definitiva, que haga lo que tiene que hacer, tal y como establece la Ley.
Firma para pedir responsabilidades al Ayuntamiento de San Agustín del Guadalix. Firma para que esto no vuelva a ocurrir.
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El problema
Lo que está pasando en San Agustín del Guadalix no sorprenderá a mucha gente, por desgracia. Pero no por ello no deja de ser indignante, denunciable, inaceptable, y muchos sinónimos que se acerquen mínimamente a lo inmoral.
San Agustín es el primer pueblo de la Sierra Norte de Madrid. Un pueblo con encanto, con sus gentes, sus fiestas, sus tiendas, y sus gatos.
Lilicat es una asociación que lleva cuidando de los gatos de San Agustín más de 10 años, y considera a los gatos de este municipio, sus tripitas particulares, algunos gruñones, otros más cariñosos, pero todos ellos forman parte del pueblo.
Es por ello por lo que nos resulta tan triste escribir sobre lo que ha ocurrido.
Hará más de dos semanas, alrededor del 23 de octubre, la presidenta de la asociación se enteró que iban a comenzar unas obras en la finca que es encuentra entre la plaza Luis Carreño y la calle del Olivar, justo debajo del Ayuntamiento del municipio.
Estas obras iban a ser realizadas en una finca donde se encontraba una colonia de más de veinte gatos. La mitad de ellos, gatos de menos de un año, muchos de ellos, de apenas tres meses.
Avisamos el mismo día al Ayuntamiento, pidiendo su ayuda y rogándoles hacer algo por la colonia, que desde la Ley de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, de 2016, están bajo su responsabilidad, tal y como indica su artículo 21.7 “En aquellas ubicaciones en las que existan colonias de gatos, donde las condiciones del entorno lo permita, y al objeto de promover tanto la protección como el control poblacional de los gatos, los ayuntamientos fomentarán la gestión ética de dichas colonias, consistente en la captura y control sanitario de estos animales, su esterilización, marcaje, y suelta en su colonia de origen. Esta gestión se realizará, preferentemente, en colaboración con entidades de protección animal existentes en la zona.”
El Ayuntamiento, tal y como se dice coloquialmente, “nos dio largas”, no nos ayudó, no pusieron de su parte, no hicieron nada.
El 3 de noviembre, varios vecinos de este municipio acudió a la asociación avisando que las obras habían empezado, había varias máquinas talando árboles y los gatos estaban aterrorizados. No se había puesto ninguna medida para su protección, y los más grandes, que podían, estaban escalando los muros y escapando, los pequeños, por desgracia, no podían hacer nada. Se resguardaban donde podían, y salían corriendo cuando notaban que una de las máquinas estaba de camino. No estaban a salvo. Estaban al borde de la muerte.
Una vez más, la asociación de Lilicat acudió a todos los servicios que pudo para conseguir algo de apoyo y ayudar a los que no pueden pedir ayuda. Acudimos al propietario de la finca, nos dijo que “no iba a hacer nada por los gatos, no eran su problema”. Uno de los compañeros, que estaba presenciando la tala de árboles sin ningún tipo de protección tampoco hacia los viandantes, llamó a la policía, quien dijo que “sin una orden del Ayuntamiento, no podía hacer nada”. Al final fuimos varios los que acudimos al ayuntamiento rogando que pararan las obras aunque fuera para poder sacar a los gatos indefensos y aterrorizados.
El 29 de septiembre entró en vigor la Ley estatal de protección de los derechos y el bienestar de los animales, el cual el capítulo VI regula las colonias felinas. Desde entonces, han quedado claras las funciones de la Administración Local. Tal y como se establece en el artículo 39.h) se especifica que “el municipio deberá contar con un lugar adecuado con espacio suficiente y acondicionado para la retirada temporal de su colonia de los gatos comunitarios en caso de necesidad.” Dicho lugar existe. Tal y como han anunciado en diferentes ocasiones, colaboran con la residencia canina Jasmi, es por ello por lo que pedimos desde la asociación que pararan las obras, recogieran a los gatos y los llevaran a dicha residencia. Con nuestra colaboración en todo lo que pudiéramos ayudar.
La respuesta del ayuntamiento fue clara. “No se pueden parar las obras. No pueden hacerse cargo de los gatos. No hay dinero.”
¿Qué ocurre con los gatos que se encuentran bajo responsabilidad del Ayuntamiento? ¿Serán arrastrados a una muerte segura porque no hay dinero?
Todos sabemos cuál sería la respuesta de la Ley si un particular decidiera hacer una obra en una habitación con gatos dentro poniéndoles en peligro y con una ventana alta por donde no pudieran escapar. Esto sería maltrato animal.
El código penal establece también delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, los cuales podríamos calificar como análogos a los ocurrido estos días en San Agustín del Guadalix. Tal y como se dispone en el artículo 325: “1. Será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años, multa de diez a catorce meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a dos años el que, contraviniendo las leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones, inyecciones o depósitos, en la atmósfera, el suelo, el subsuelo o las aguas terrestres, subterráneas o marítimas, incluido el alta mar, con incidencia incluso en los espacios transfronterizos, así como las captaciones de aguas que, por sí mismos o conjuntamente con otros, cause o pueda causar daños sustanciales a la calidad del aire, del suelo o de las aguas, o a animales o plantas”.
Desde el 3 de noviembre diferentes vecinos, asociaciones, y profesionales han estado luchando por salvar la vida de los gatos.
Actualmente, se ha conseguido sacar a diecinueve gatos gracias a la colaboración de los vecinos, voluntarios de la asociación, y veterinarios del pueblo.
Ahora mismo algunos gatos están a salvo en casas de acogida. Muchos gatos han desaparecido. Y otros siguen desesperados por ser salvados.
Con este escrito, junto con la colaboración y ayuda por parte de las asociaciones de la Sierra de Madrid, algunos profesionales del pueblo y muchos de los vecinos, se desea dejar constancia de lo ocurrido en el pueblo San Agustín del Guadalix. El cual tiene muchos encantos, pero el cuidado de sus gatos todavía no es uno de ellos.
Es por ello por lo que pedimos al Ayuntamiento que se responsabilice. Que tenga un plan de actuación. Que construya un refugio temporal para estos casos. Que pague los gastos veterinarios de los gatos heridos de las calles de este pueblo. Que alimente a sus gatos. Que coloque carteles y comederos. En definitiva, que haga lo que tiene que hacer, tal y como establece la Ley.
Firma para pedir responsabilidades al Ayuntamiento de San Agustín del Guadalix. Firma para que esto no vuelva a ocurrir.
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Petición creada en 12 de noviembre de 2023