Confirmed victory

"Decimos que sí y somos unas cualquiera. Decimos que no y nos intentan matar. Ésta es mi historia, la historia de un 'no'. Un 'no' que casi me lleva a la muerte." Estas son palabras de mi hija. 

El 12 de septiembre mi hija Lucero, de 18 años, estuvo a punto de perder la vida en manos del joven Miguel Ángel Jasso, quien la atacó brutalmente. El proceso formal en su contra inició el lunes 30 de septiembre. Sin embargo la audiencia dejó mucho qué desear: él no fue acusado con los cargos que correspondían, y mi hija fue tratada con mucho mayor severidad.

Miguel Ángel, amigo de un conocido de mi hija, se había ofrecido a llevarla a casa después del trabajo. En el camino él le propuso tener relaciones sexuales. Ella dijo 'no'. Molesto, la amagó, y se alejó de nuestra ciudad, Guanajuato, dirigiéndose al poblado Ojo de Agua. Ella le pedía que la dejara ir. Cuando se detuvo, la bajó del coche y comenzó a golpearla, a intentar asfixiarla, a azotarla contra el piso, a darle puñetazos, hasta casi dejarla inconsciente. Él no quería violarla. Quería matarla.

Mientras era golpeada, mi hija tuvo la fuerza y la entereza para decirle que la viera a los ojos, y que en ella viera a su hermana, a su mamá. Ahí fue cuando él se detuvo un poco y Lucero pudo enterrarle las uñas en los ojos. Después de esto, algo lo hizo parar en seco, subirse a su coche y salir despavorido…hasta que chocó. Mientras, Lucero corrió hacia el poblado para pedir ayuda. Del Ministerio Público fue canalizada de inmediato al hospital. Unas horas después Miguel Ángel Jasso, golpeado por el choque, fue internado a dos camillas de distancia de Lucero. No había seguridad, no había guardias, no había custodios. Mi hija estaba a unos pasos de la persona que unas horas antes había intentado matarla.

Después de tres semanas, el proceso en contra de Miguel Ángel Jasso dio inicio, pero no fue precisamente como esperábamos. Aquel lunes en el que se llevó a cabo la audiencia de imputación, mi hija fue señalada como una persona "inmoral" que provocó al pobre de Miguel Ángel Jasso. Sus decisiones íntimas se hicieron públicas, y fue juzgada desde por la ropa interior que llevaba puesta aquel día, hasta por la edad en la que ella decidió empezar a tener relaciones sexuales. Como si eso justificara la golpiza que mi hija recibió. El agresor hoy está libre, pues los cargos por intento de violación y de homicidio se dejaron fuera, y sólo fue acusado por lesiones leves y abusos erótico-sexuales, que en Guanajuato no se consideran delitos graves.

Es imposible describir el sentimiento que se tiene como padre al saber que alguien lastimó e intentó matar a tu hija, y que encima, ella sea la que esté siendo señalada por las autordades y él gozando de plena libertad. 

Admiro profundamente a Lucero. Tuvo la valentía de fotografiar sus golpes y dar a conocer lo que le pasó en redes sociales, buscando justicia y también prevenir casos similares. Guanajuato es un lugar inseguro, y no todas las mujeres han corrido con la misma suerte que mi hija: ella sí sobrevivió. Y por eso, con el apoyo de quienes la amamos, no vamos a descansar hasta que esto se resuelva. No es afán de venganza sino necesidad de justicia.

Pido a las autoridades de Guanajuato que el proceso sea llevado a cabo con perspectiva de género, dejando de señalar a mi hija justificando las agresiones que recibió, y que se incluya en los cargos contra Miguel Ángel Jasso los de tentativa de violación y de homicidio. 

Letter to
Procurador General de Justicia del Estado de Guanajuato Carlos Zamarripa Aguirre
Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato
Secretario de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato Álvar Cabeza de Vaca
and 1 other
Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato Alfonso Fragoso Gutiérrez
Pido a las autoridades de Guanajuato que el proceso sea llevado a cabo con perspectiva de género, dejando de señalar a mi hija justificando las agresiones que recibió, y que se incluya en los cargos contra Miguel Ángel Jasso los de tentativa de violación y de homicidio.