Aprobar una ley que proteja a las personas mayores de 55 años sin trabajo


Aprobar una ley que proteja a las personas mayores de 55 años sin trabajo
La causa
Por un colectivo de ciudadanos mayores de 50 años que perdieron su puesto de trabajo a causa de la actual crisis que atraviesa este país. Una crisis provocada, casi con total seguridad, por la codicia y avaricia del ser humano, al especular y alterar el precio real de determinados productos financieros para enriquecerse de forma rápida y fácil. También, por la incapacidad de nuestros gobiernos de defender nuestros intereses comerciales frente a la importación de productos procedentes de países con mano de obra barata, provocando con ello la destrucción de gran parte de nuestra industria.
Un colectivo que lo está pasando francamente mal, viéndose abocado a la desesperación y la impotencia al no encontrar salida a su dramática situación, lo que les lleva en muchos casos a la depresión y, en situaciones extremas, al suicidio.
Este colectivo es, sin duda, uno de los más vulnerables ante la crisis. Perdieron su empleo y tienen muy pocas expectativas de volver a recuperarlo, ya que esta sociedad les considera mayores para el mercado laboral.
Tras haber cotizado más de 30 años —en la mayoría de los casos— sobreviven (si cumplen con ciertos requisitos) con una ayuda de 426€ mensuales, cantidad que no cubre ni una cuarta parte de las necesidades básicas de cualquier persona.
Invito desde aquí a cualquier político de este país a que demuestre cómo se puede vivir con esa cantidad mensual, tras descontar alquiler, hipoteca, luz, agua, comida, y demás gastos imprescindibles. No me imagino a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o a ningún otro alto cargo público en semejante situación.
Es una vergüenza que en un país que presume de democrático, con una supuesta Constitución, miles de cargos públicos y políticos disfruten de grandes flotas de coches oficiales y aviones privados. Gobiernos que mantienen una monarquía de cuento de hadas, con princesas y cortesanos incluidos. Todos ellos con sueldos que avergonzarían a cualquier persona honrada, mientras muchos ciudadanos sufren y malviven en condiciones indignas.
Un Gobierno que premia a la banca con créditos que pagaremos todos, pero que solo se ha preocupado de tomar medidas para reducir el gasto social: recortando pensiones, derechos laborales, presupuestos de la Ley de Dependencia, ayudas básicas para los más necesitados… Un Gobierno que cierra los ojos ante este grave problema, sin hacer nada para proteger a este colectivo que ha dedicado toda una vida a trabajar y luchar en condiciones duras para alcanzar una existencia más digna.
Una vida que, tras años de esfuerzo, había mejorado en muchos aspectos: en derechos, en condiciones laborales y sociales… en definitiva, en calidad de vida. Y todo para ver cómo ahora, lo que costó ganar en más de cuatro décadas se desvanece en tan poco tiempo.
Y me pregunto: ¿qué va a ser ahora de todo este colectivo? Sin trabajo, sin recursos, condenados a no encontrar empleo por su edad, ¿cómo subsistiremos hasta alcanzar la edad forzosa de jubilación? Qué paradoja: considerados jóvenes para jubilarnos, pero demasiado mayores para trabajar. Y encima, elevan la edad de jubilación, como si todos fuésemos funcionarios inamovibles, ignorando que cualquier persona cercana a la edad de retiro puede ser despedida.
Mucho me temo que, de seguir las cosas así, antes de poder disfrutar la jubilación, pereceremos muchos intentando subsistir, incluso rebuscando alimentos en la basura, como tristemente ya ocurre.
Si uno fuera mal pensado, imaginaría que el propósito del Gobierno es, sencillamente, matar dos pájaros de un tiro: ahorrar el subsidio (limosna) que ahora concede y evitar que muchos lleguen a la edad de jubilación, falleciendo antes.
Y mientras tanto, vemos las innumerables prejubilaciones, pasadas y presentes, de miles de trabajadores privilegiados de banca o de empresas estatales y privadas con trato de favor, como UNOSA, ENSIDESA, RENFE, Telefónica, etc. Todos prejubilados en condiciones inmejorables y a edades tempranas, evidenciando que en este país existen diferencias de clases y que no todos los trabajadores somos iguales ni tenemos los mismos derechos.
Quiero dejar claro que esta denuncia no busca dar pena ni obtener limosna. La pretensión es que se reconozca un derecho, amparado por ley, para todos aquellos trabajadores que, habiendo perdido su empleo y con escasas perspectivas de encontrar otro debido a su edad y la falta de trabajo, no cuentan con recursos suficientes para garantizar una vida digna.
Por ello, solicito:
Que se adopten las medidas oportunas para garantizar que todos los trabajadores mayores de 50 años, en situación de desempleo de más de un año, que hayan cotizado más de 30 años a la Seguridad Social, puedan acceder a una prestación mensual a modo de prejubilación. Dicha prestación, a cargo del fondo de pensiones que ellos mismos han contribuido a formar, debería estimarse en base a la cotización personal aportada, garantizando al menos lo necesario para vivir con dignidad hasta encontrar un empleo digno y estable, o hasta llegar a la edad de jubilación.
En justicia, en respeto a la verdad, a la dignidad y a los derechos de las personas, lo solicito.
En Santander, a 4 de marzo de 2014.
Fdo.: Vicente Gorriz Saiz.

30,479
La causa
Por un colectivo de ciudadanos mayores de 50 años que perdieron su puesto de trabajo a causa de la actual crisis que atraviesa este país. Una crisis provocada, casi con total seguridad, por la codicia y avaricia del ser humano, al especular y alterar el precio real de determinados productos financieros para enriquecerse de forma rápida y fácil. También, por la incapacidad de nuestros gobiernos de defender nuestros intereses comerciales frente a la importación de productos procedentes de países con mano de obra barata, provocando con ello la destrucción de gran parte de nuestra industria.
Un colectivo que lo está pasando francamente mal, viéndose abocado a la desesperación y la impotencia al no encontrar salida a su dramática situación, lo que les lleva en muchos casos a la depresión y, en situaciones extremas, al suicidio.
Este colectivo es, sin duda, uno de los más vulnerables ante la crisis. Perdieron su empleo y tienen muy pocas expectativas de volver a recuperarlo, ya que esta sociedad les considera mayores para el mercado laboral.
Tras haber cotizado más de 30 años —en la mayoría de los casos— sobreviven (si cumplen con ciertos requisitos) con una ayuda de 426€ mensuales, cantidad que no cubre ni una cuarta parte de las necesidades básicas de cualquier persona.
Invito desde aquí a cualquier político de este país a que demuestre cómo se puede vivir con esa cantidad mensual, tras descontar alquiler, hipoteca, luz, agua, comida, y demás gastos imprescindibles. No me imagino a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o a ningún otro alto cargo público en semejante situación.
Es una vergüenza que en un país que presume de democrático, con una supuesta Constitución, miles de cargos públicos y políticos disfruten de grandes flotas de coches oficiales y aviones privados. Gobiernos que mantienen una monarquía de cuento de hadas, con princesas y cortesanos incluidos. Todos ellos con sueldos que avergonzarían a cualquier persona honrada, mientras muchos ciudadanos sufren y malviven en condiciones indignas.
Un Gobierno que premia a la banca con créditos que pagaremos todos, pero que solo se ha preocupado de tomar medidas para reducir el gasto social: recortando pensiones, derechos laborales, presupuestos de la Ley de Dependencia, ayudas básicas para los más necesitados… Un Gobierno que cierra los ojos ante este grave problema, sin hacer nada para proteger a este colectivo que ha dedicado toda una vida a trabajar y luchar en condiciones duras para alcanzar una existencia más digna.
Una vida que, tras años de esfuerzo, había mejorado en muchos aspectos: en derechos, en condiciones laborales y sociales… en definitiva, en calidad de vida. Y todo para ver cómo ahora, lo que costó ganar en más de cuatro décadas se desvanece en tan poco tiempo.
Y me pregunto: ¿qué va a ser ahora de todo este colectivo? Sin trabajo, sin recursos, condenados a no encontrar empleo por su edad, ¿cómo subsistiremos hasta alcanzar la edad forzosa de jubilación? Qué paradoja: considerados jóvenes para jubilarnos, pero demasiado mayores para trabajar. Y encima, elevan la edad de jubilación, como si todos fuésemos funcionarios inamovibles, ignorando que cualquier persona cercana a la edad de retiro puede ser despedida.
Mucho me temo que, de seguir las cosas así, antes de poder disfrutar la jubilación, pereceremos muchos intentando subsistir, incluso rebuscando alimentos en la basura, como tristemente ya ocurre.
Si uno fuera mal pensado, imaginaría que el propósito del Gobierno es, sencillamente, matar dos pájaros de un tiro: ahorrar el subsidio (limosna) que ahora concede y evitar que muchos lleguen a la edad de jubilación, falleciendo antes.
Y mientras tanto, vemos las innumerables prejubilaciones, pasadas y presentes, de miles de trabajadores privilegiados de banca o de empresas estatales y privadas con trato de favor, como UNOSA, ENSIDESA, RENFE, Telefónica, etc. Todos prejubilados en condiciones inmejorables y a edades tempranas, evidenciando que en este país existen diferencias de clases y que no todos los trabajadores somos iguales ni tenemos los mismos derechos.
Quiero dejar claro que esta denuncia no busca dar pena ni obtener limosna. La pretensión es que se reconozca un derecho, amparado por ley, para todos aquellos trabajadores que, habiendo perdido su empleo y con escasas perspectivas de encontrar otro debido a su edad y la falta de trabajo, no cuentan con recursos suficientes para garantizar una vida digna.
Por ello, solicito:
Que se adopten las medidas oportunas para garantizar que todos los trabajadores mayores de 50 años, en situación de desempleo de más de un año, que hayan cotizado más de 30 años a la Seguridad Social, puedan acceder a una prestación mensual a modo de prejubilación. Dicha prestación, a cargo del fondo de pensiones que ellos mismos han contribuido a formar, debería estimarse en base a la cotización personal aportada, garantizando al menos lo necesario para vivir con dignidad hasta encontrar un empleo digno y estable, o hasta llegar a la edad de jubilación.
En justicia, en respeto a la verdad, a la dignidad y a los derechos de las personas, lo solicito.
En Santander, a 4 de marzo de 2014.
Fdo.: Vicente Gorriz Saiz.

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Petición creada en 3 de marzo de 2014

