ASISTENCIA ECONÓMICA INTERNACIONAL PARA PAÍSES ECOLÓGICAMENTE RESPONSABLES

El problema

Frente al panorama global devastador por los incendios en las selvas más importantes del planeta, los principales países industrializados del mundo no solo deberían ayudar económicamente en la coyuntura para apagar los incendios forestales; también deberían hacerlo en forma permanente con aquellos países que sean capaces de mantener saludables sus áreas naturales protegidas, para la salud de todos los habitantes del planeta.

La petición consiste en pedir a los gobiernos apagar los incendios forestales en forma inmediata. Iniciar un plan de restauración y recuperación urgente, que incluya además una masiva campaña de forestación global. Poner plazo de caducidad que no exceda los dos años a las industrias contaminantes, no sustentables y la utilización de combustibles derivados de los hidrocarburos. Y lo más importante: castigar económicamente a los países que no actúen con celeridad, rechazando la asistencia internacional; tanto como asistir económicamente a los países que mantengan intactas sus selvas, bosques y áreas naturales protegidas.

Para el caso de países con Presidentes que rehúsan la ayuda internacional y no toman en serio la gravedad de la situación, como Jair Bolsonaro en Brasil, la petición consiste en meter presión con sanciones económicas que paralicen las importaciones desde ese país, a nivel de toma de decisiones de autoridades gubernamentales. Mientras que a nivel de acciones a emprender desde la sociedad civil, la petición consiste en meter presión –en idéntico sentido- desde el bolsillo del ciudadano: no comprando productos provenientes del Brasil, ni yendo de vacaciones, por ejemplo.

Las relaciones comerciales solo se podrán reanudar cuando una comisión internacional haya constatado el apagado de los incendios y haya hecho evaluación de impacto ambiental con puesta en marcha de un plan de mitigación y restauración que ponga urgente freno al desmonte y la ganadería. También deberá incluir ese plan la contención sanitaria y social de las comunidades residentes de pequeños campesinos de agricultura familiar y comunidades aborígenes, con la restitución de todos sus territorios.

Se viene un verano extremadamente caliente y un futuro muy incierto. Al punto tal que deberían dispararse las alertas planetarias a nivel de toma de decisión de autoridades gubernamentales. Las dos selvas más importantes del mundo se están incendiando irremediablemente: el Amazonas, en Sudamérica y la Selva de la Cuenca del Congo, en África.

Esto impone la necesidad de adoptar medidas urgentes. En primer lugar, apagar los incendios y restaurar los ambientes devastados. En simultáneo adoptar medidas drásticas que impliquen la reducción inmediata de los combustibles fósiles y la paralización de las principales industrias contaminantes, que no sean capaces de producir con estándares de sustentabilidad.

Emprender una fuerte campaña de forestación en todos los países del mundo, además de aquellos que han sido afectados por los incendios en las regiones selváticas.

Establecer un sistema de compensaciones, basados en informes técnico-científicos y estadísticos para con los países poseedores de bosques y selvas, que contribuyan a poner freno al calentamiento global, entre otros efectos adversos.

De modo tal que las empresas de los países más industrializados que no sean capaces de neutralizar en sus propios territorios, los efectos de la contaminación y polución que generan con pulmones naturales propios, 'indemnicen' con asistencia económica (mediante la creación de un fondo), con asistencia social a la población y la condonación de deudas a los países que mantengan áreas naturales protegidas, para beneficio de toda la humanidad.

Para que la vida en la tierra sea viable, deberá existir un necesario equilibrio entre el medio ambiente, el cuidado y la explotación de los recursos naturales, la producción, la industrialización, la alimentación de la población, el comercio y la economía, con parámetros de sustentabilidad. ¡Empecemos ya!

 

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El problema

Frente al panorama global devastador por los incendios en las selvas más importantes del planeta, los principales países industrializados del mundo no solo deberían ayudar económicamente en la coyuntura para apagar los incendios forestales; también deberían hacerlo en forma permanente con aquellos países que sean capaces de mantener saludables sus áreas naturales protegidas, para la salud de todos los habitantes del planeta.

La petición consiste en pedir a los gobiernos apagar los incendios forestales en forma inmediata. Iniciar un plan de restauración y recuperación urgente, que incluya además una masiva campaña de forestación global. Poner plazo de caducidad que no exceda los dos años a las industrias contaminantes, no sustentables y la utilización de combustibles derivados de los hidrocarburos. Y lo más importante: castigar económicamente a los países que no actúen con celeridad, rechazando la asistencia internacional; tanto como asistir económicamente a los países que mantengan intactas sus selvas, bosques y áreas naturales protegidas.

Para el caso de países con Presidentes que rehúsan la ayuda internacional y no toman en serio la gravedad de la situación, como Jair Bolsonaro en Brasil, la petición consiste en meter presión con sanciones económicas que paralicen las importaciones desde ese país, a nivel de toma de decisiones de autoridades gubernamentales. Mientras que a nivel de acciones a emprender desde la sociedad civil, la petición consiste en meter presión –en idéntico sentido- desde el bolsillo del ciudadano: no comprando productos provenientes del Brasil, ni yendo de vacaciones, por ejemplo.

Las relaciones comerciales solo se podrán reanudar cuando una comisión internacional haya constatado el apagado de los incendios y haya hecho evaluación de impacto ambiental con puesta en marcha de un plan de mitigación y restauración que ponga urgente freno al desmonte y la ganadería. También deberá incluir ese plan la contención sanitaria y social de las comunidades residentes de pequeños campesinos de agricultura familiar y comunidades aborígenes, con la restitución de todos sus territorios.

Se viene un verano extremadamente caliente y un futuro muy incierto. Al punto tal que deberían dispararse las alertas planetarias a nivel de toma de decisión de autoridades gubernamentales. Las dos selvas más importantes del mundo se están incendiando irremediablemente: el Amazonas, en Sudamérica y la Selva de la Cuenca del Congo, en África.

Esto impone la necesidad de adoptar medidas urgentes. En primer lugar, apagar los incendios y restaurar los ambientes devastados. En simultáneo adoptar medidas drásticas que impliquen la reducción inmediata de los combustibles fósiles y la paralización de las principales industrias contaminantes, que no sean capaces de producir con estándares de sustentabilidad.

Emprender una fuerte campaña de forestación en todos los países del mundo, además de aquellos que han sido afectados por los incendios en las regiones selváticas.

Establecer un sistema de compensaciones, basados en informes técnico-científicos y estadísticos para con los países poseedores de bosques y selvas, que contribuyan a poner freno al calentamiento global, entre otros efectos adversos.

De modo tal que las empresas de los países más industrializados que no sean capaces de neutralizar en sus propios territorios, los efectos de la contaminación y polución que generan con pulmones naturales propios, 'indemnicen' con asistencia económica (mediante la creación de un fondo), con asistencia social a la población y la condonación de deudas a los países que mantengan áreas naturales protegidas, para beneficio de toda la humanidad.

Para que la vida en la tierra sea viable, deberá existir un necesario equilibrio entre el medio ambiente, el cuidado y la explotación de los recursos naturales, la producción, la industrialización, la alimentación de la población, el comercio y la economía, con parámetros de sustentabilidad. ¡Empecemos ya!

 

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