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Petitioning Ministra de Fomento. Gobierno de España Ana Pastor

Ana Pastor. Ministra de Fomento: No recorte a Renfe mientras rescata autopistas ruinosas

Las ayudas del Gobierno de España a los sectores de la construcción y de la automoción sobrepasan con creces a la financiación del servicio público ferroviario. Aduciendo “falta de demanda”, el Ministerio de Fomento está planteando recortes anuales en el servicio de trenes regionales de Renfe por un valor aproximado de 80 millones de Euros, que afectarían entre el 23% y el 50% de la oferta y más de 1.650.000 pasajeros anuales. Paradójicamente la misma “falta de demanda” es justificada por el Ministerio para financiar una serie de autopistas ruinosas con 200 millones de euros en 2013, un dinero que no volverá porque estas vías serán finalmente rescatadas.

10 razones contra los recortes en Renfe

1) Es lamentable que en plena crisis económica, ambiental y energética el Gobierno de España reduzca su aportación al transporte público (vía Renfe y Autoridades del Transporte Metropolitano) para favorecer el vehículo privado: rescate de autopistas paralelas a autovías, planes PIVE, subvención de peajes, créditos al sector de la automoción, etcétera. El Gobierno está más comprometido con las ayudas al automóvil (670 millones en 2013) que con las del servicio público ferroviario (480 millones en 2013, con 80 millones menos que en 2013). 


2) El Ministerio de Fomento ha iniciado una reducción de transporte ferroviario sin precedentes en los últimos 30 años. Se plantea un recorte en la financiación estatal del servicio público ferroviario y sin ninguna contraprestación de mejora de frecuencias en el servicio en los trenes de largo recorrido o en autobús.


3) El mal llamado "Plan de Racionalización de Servicios Ferroviarios de Media Distancia Convencional" únicamente plantea recortes, ninguna mejora de frecuencias. Racionalizar sería cambiar trenes de sitio y/o de horario para captar más viajeros, pero lejos de plantearse mejoras de productividad se plantea una reducción del sector ferroviario en oferta, demanda y empleos.


4) Los recortes en transporte público afectan gravemente a la autonomía y el bienestar personal de los ciudadanos. Una importante parte de la población española no dispone de vehículo propio por razones físicas o económicas: mantener un coche implica un gasto anual de unos 4.500 €, incluyéndose amortización. Estos recortes reducirán la igualdad de oportunidades laborales, educativas y personales de millones de ciudadanos.


5) Los recortes en transporte público afectan gravemente a la competitividad, la calidad del aire, la seguridad vial y aceleran el cambio climático. Cada año, el transporte de pasajeros y mercancías en España genera unos costes sociales y ambientales de 60.000 millones de Euros, en concepto de contaminación local, cambio climático, accidentes y ruido, una cifra equivale prácticamente al 10% del PIB español. España importa cada año carburantes por valor de 45.000 millones de euros, afectando a la balanza de pagos exterior. La mayor parte de los accidentes laborales también se produce en el acceso al trabajo ("in itinere") afectando a la productividad laboral. Todos los estudios sobre movilidad y empleo concluyen que el transporte público y la movilidad sostenible generan entre 1,5 y 2,5 más empleo por viajero-kilómetro que la automoción.

6) El ahorro estimado de los recortes sobre Renfe es ridículo en comparación con el despilfarro en obras públicas de Fomento. España dedicará en 2013 más de 4.600 millones de Euros en ampliar la mayor red de autopistas y autovías y red ferroviaria de alta velocidad de Europa. Además mantendrá una red totalmente deficitaria de prácticamente un aeropuerto por provincia, algunos prácticamente sin vuelos. Con el dinero "ahorrado" en Renfe únicamente se podrían pagar 7 kilómetros de autopista o 7 km de AVE.

7) Los costes medios del ferrocarril en España son de los más reducidos de Europa. Según un informe de la Comisión Europea realizado en 2013 con datos de 2008, Renfe y Adif disfrutaban de unas subvenciones estatales muy por debajo de la media europea. España conseguía la mayor producción de trenes-kilómetro por trabajador, 5.470 kilómetros frente a los 2.940 de la media; una oferta ferroviaria un 66% menos subvencionada que la media, con 5,75 Euros por tren-kilómetro frente a los 16,74; y una reducida subvención por viajero-kilómetro, también un 66% inferior a la media, con 5 céntimos frente a 14.

8) Las ineficiencias económicas registradas en algunas líneas ferroviarias amenazadas son fruto de una obsolescencia programada, no de la falta de demanda potencial. Mientras España sólo planificaba grandes infraestructuras de alta velocidad, los países con mayor demanda actual de ferrocarriles se centraban en planes de servicio de todo tipo de trenes, con frecuencias competitivas, intermodalidad e inversiones más puntuales y efectivas sobre todo en la red ferroviaria convencional.

9) La baja ocupación como justificación del cierre de servicios es una estafa. El Ministerio plantea eliminar trenes con una ocupación media inferior al 15% de las plazas. Es un criterio mal empleado teniendo en cuenta que Renfe es el único de los grandes operadores ferroviarios europeos que no ha adquirido trenes pequeños para sus líneas de débil tráfico en los últimos años; al contrario, ha sustituido trenes de 56 plazas por otros de 190 plazas para cubrir relaciones que sólo funcionaban una o dos veces al día.

10) Decenas de iniciativas piden al Ministerio de Fomento que vuelva a situar al ferrocarril al servicio de la movilidad cotidiana. Pese a que España dispone de la red de alta velocidad más extensa de Europa, el uso del tren ocupaba en 2009 un modesto puesto 16º en el ránking de viajeros-km por habitante. Casi toda la movilidad se satisface en los ámbitos urbano, de cercanías o regional y no en el largo recorrido: el 80% de los trayectos de la movilidad obligada se resuelven en menos de 45 minutos. Iniciativas como el Plan Tren 2020 de CCOO, Greenpeace, WWF y PTP, o las distintas propuestas de las plataformas ciudadanas en defensa del ferrocarril público, ponen de manifiesto la necesidad de un cambio en la política de transportes española. En definitiva se pide utilizar el gran potencial ferroviario de España para luchar contra la crisis económica, energética y ambiental.

Por favor, firma esta iniciativa para evitar la mayor reducción del servicio ferroviario de los últimos 30 años y cambiar la política de transportes en España, basada en recortes de servicios y desmesura en las infraestructuras. Es indecente reducir las ya pequeñas partidas en servicios regionales y de Cercanías mientras se rescatan autopistas ruinosas, aeropuertos sin aviones o líneas ferroviarias de alta velocidad sin una demanda justificada.

Letter to
Ministra de Fomento. Gobierno de España Ana Pastor
Sra. Ana Pastor,
Ministra de Fomento

Apreciada Ministra,

He tenido conocimiento que el Ministerio de Fomento pretende aplicar una severa política de recortes en los servicios públicos de Renfe Operadora mientras continúa invirtiendo ingentes cantidades de dinero público en expandir la mayor red de autovías, autopistas y red ferroviaria de alta velocidad de Europa. En los presupuestos de 2013, mientras se regatean aproximadamente 80 millones de euros a Renfe por un servicio público, se prevé invertir más de 4.600 millones de euros en autovías y trenes de alta velocidad y 200 millones de Euros en créditos participativos para autopistas ruinosas.

Le pido un cambio en las prioridades del Gobierno de España, excesivamente centrado en las inversiones y ayudas al sector de la construcción y de la automoción. Le pido que, como alternativa, se priorice una mejora del servicio ferroviario y del transporte público en el ámbito cotidiano (urbano, de cercanías y regional), donde se producen el 80% de los desplazamientos de los ciudadanos. Las ineficiencias económicas registradas en muchas líneas ferroviarias amenazadas son fruto de una obsolescencia programada, no de la falta de demanda potencial. Racionalizar sería cambiar trenes de sitio y/o de horario para captar más viajeros, pero lejos de plantearse mejoras de productividad se plantea una reducción del sector ferroviario en oferta, demanda y empleos.

En los tiempos de crisis económica, ambiental y energética, lo peor que puede hacer un país es promover el vehículo privado en detrimento del transporte público, que es mucho más económico para los ciudadanos y para el Estado.

Le pido que sea sensible a las distintas iniciativas que piden al Ministerio de Fomento que vuelva a situar al ferrocarril al servicio de la movilidad cotidiana, como es el proyecto TREN 2020 de CCOO, Greenpeace, WWF y PTP. El ferrocarril puede mejorar su productividad sin pasar por los recortes de servicios públicos, sólo es necesario observar cómo lo han hecho nuestros vecinos europeos.

Reciba un cordial saludo