ALCALDES EXIGIMOS: ¡Ni un ciclista muerto más! ¡Ni un centímetro de ciclovía menos!

La causa

¡Ni un ciclista muerto más!

¡Ni un centímetro de ciclovías menos!

¡Por una red integral de ciclovías en toda Lima Metropolitana y El Callao!

¡Por una movilidad activa, sostenible, eficiente y segura!


Carta dirigida a los alcaldes y regidores provinciales de Lima Metropolitana y El Callao, a los alcaldes y regidores de los 43 distritos de Lima y los 7 distritos de El Callao, a la ATU, Ministerio del Interior, Policía Nacional y Dirección de Policía de Tránsito

Hace muy poco, Cecilia Melgar, una joven recién graduada de la universidad, de 26 años, que se trasladaba en bicicleta por el distrito de Jesús María rumbo a su trabajo, se ha convertido en una nueva víctima de la violencia que sufrimos los ciudadanos y ciudadanas de Lima y El Callao al movilizarnos por las calles. Un volquete la golpeó, al no mantener la distancia reglamentaria y, producto del golpe, Cecilia murió. Ello ocurrió en la avenida 6 de agosto, cerca de su casa, donde no existe ciclovía.

En los últimos cuatro años, murieron en total 29 ciclistas atropellados en Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional de El Callao, según las cifras del  Observatorio Nacional de Seguridad Vial (a nivel nacional, son ¡más de 120!). Además, se registraron 41 siniestros no fatales involucrando a ciclistas. La inmensa mayoría de estos siniestros, un 75%, ocurren en avenidas.

Si bien se dice que en Lima y Callao existen más de 250 kilómetros en 50 ciclovías habilitadas a lo largo de 14 distritos -(y que se ha avanzado mucho durante la pandemia, habilitando ciclovías como las de Tacna, Pizarro, Sánchez Carrión, Canadá, Aviación, entre otras), lo cierto es que aún existen muchos problemas:

  • las ciclovías tienen poca articulación entre sí, son fragmentadas, se han hecho según el criterio de cada distrito, y no existe una red que permita movilizarse en bicicleta de manera segura de este a oeste y de norte a sur de la ciudad;
  • muchas ciclovías no tienen adecuado mantenimiento, y la “infraestructura” que las segrega del flujo de automóviles es precaria, con tubos de plástico que se doblan, y que poco a poco se van deteriorando sin ser repuestos por las municipalidades;
  • muchas otras ni siquiera son realmente ciclovías, pues son apenas líneas pintadas en la pista, carecen de una segregación adecuada como sardinel de cemento y no solo bolardos plásticos y tachones  que no representan ninguna seguridad para las y los ciclistas pues los vehículos motorizados como automóviles, buses y camiones pasan a pocos centímetros de distancia;
  • muchas otras no son respetadas por los conductores de vehículos motorizados, que las usan como estacionamiento o peor aún, como vía auxiliar para adelantar, poniendo en grave riesgo la vida e integridad de los ciclistas;
  • por si fuera poco, muchas ciclovías están en riesgo o han sido eliminadas por las autoridades de algunos municipios, con una visión pro-auto propia del siglo pasado;
  • ninguna autoridad, ni la Policía ni el serenazgo ni los inspectores de tránsito,  asumen el papel de sancionar a los conductores de vehículos motorizados que invaden la ciclovía o realizan maniobras temerarias, con lo cual esta infracción permanece en total impunidad;
  • los parámetros de velocidad de las vías locales (como aquella donde atropellaron a Cecilia) no son controlados. Se requiere de elementos reductores de velocidad que brinden seguridad a peatones y ciclistas.
  • la gestión vial no es unificada. Los volquetes y vehículos de carga pesada no tienen una regulación para transitar por vías locales.
  • no existen acciones de concientización y sensibilización permanentes para que los conductores respeten a los ciclistas. Las autoridades competentes siguen sin promover en medios masivos y adecuadamente la Ley N° 30936 sobre la bicicleta.

Señoras y señores alcaldes, señoras y señores regidores: en Lima y Callao somos más de 220 mil ciclistas, que aportamos a mejorar la calidad de vida de todas las personas que habitamos la ciudad. Nos movilizamos sin contaminar con humo el aire que respiran los demás, especialmente los niños y niñas. Nuestras bicicletas ocupan muy poco espacio público, por lo que no contribuimos al problema de embotellamientos y tránsito en las pistas: “un ciclista más, es un auto menos”. Nuestros vehículos no generan ruido y no contribuyen a la contaminación sonora que genera estrés y problemas de salud. Es casi imposible que nuestros vehículos, de poco peso y velocidad limitada, causen accidentes mortales o lesiones graves -a diferencia de los vehículos motorizados. Por si fuera poco, somos signo de una ciudad saludable, activa y que hace deporte. De una ciudad más sostenible y más segura para todos y para todas.

La bicicleta es parte fundamental de la transformación de las ciudades, y así lo han entendido ciudades de países altamente desarrollados como Amsterdam, París, Madrid, Nueva York. Y en Latinoamérica ciudades como Bogotá, Santiago, Ciudad de México, Quito, entre otras. Pero para ello se requieren políticas públicas con una visión moderna, no la vieja política pro-automóvil que caracterizó el desarrollo urbano del siglo XX, sino una que apueste por la movilidad sostenible e intermodal. Esta transición no es solo una mejor opción que los sistemas actuales de movilidad, sino además es una obligación para poder afrontar los retos del siglo XXI.

Por ello, exigimos a la Municipalidad Metropolitana de Lima, a la Municipalidad Provincial de El Callao y a las municipalidades de los 43 distritos de Lima y de los 7 distritos de El Callao:

  • Ni un centímetro menos de ciclovías. Se debe garantizar que no se retroceda en lo avanzado en infraestructura ciclista.
  • Ciclovías en toda la ciudad. Requerimos avanzar hacia una red integrada de ciclovías que articule todos los distritos y todas las principales vías de la ciudad.
  • Avanzar hacia estándares comunes en la calidad de la infraestructura ciclista, con anchos adecuados y una separación adecuada del flujo de vehículos motorizados. La pintura no es infraestructura; toda ciclovía debe estar correctamente separada del espacio donde circulan los automóviles.
  • ¡Hacer respetar las ciclovías! Las autoridades municipales y policiales deben actuar, informar y de ser el caso sancionar a los conductores de vehículos motorizados que invaden las ciclovías pues ponen en grave riesgo a las y los ciclistas. En este sentido, es necesario capacitar al personal municipal sobre la normatividad vigente para la bicicleta y sus beneficios, para así contar con respaldo desde los que toman la decisión a nivel local. De igual manera, se requiere capacitar al personal policial que está a cargo de la aplicación de la ley en la vía pública para que puedan responder de manera efectiva cuando sucedan actos de agresión a ciclistas.
  • Fomentar la intermodalidad bicicleta - transporte público masivo, incluyendo ciclovías que se articulen a las vías troncales del transporte público y estacionamientos apropiados cerca de los paraderos y estaciones.
  • Apostar por la inversión en diseños adecuados para aprovechar el amplio espacio público de las vías locales y sus usos diversos (residencial, comercial, recreativo, entre otros), tal como ya está establecido en la Guía para el diseño e implementación de inversiones en vías locales.
  • Apostar por una campaña masiva de sensibilización que visibilice el aporte que los ciclistas hacen a la ciudad, fomente el uso de la bicicleta como alternativa limpia y eficiente de movilidad activa, y comprometa a los conductores de vehículos motorizados para que respeten la seguridad de los ciclistas. Esto puede incluir la formación de promotores de la bicicleta que se encarguen de orientar y educar a los peatones, conductores de autos o de autobús. Así como iniciar un programa sostenido en torno al uso de la bicicleta que incluya su aplicación en escuelas, universidades, centros laborales.
  • Estas políticas públicas requieren ser dialogadas y articuladas con los propios usuarios de la bicicleta, así como con los diferentes grupos y colectivos ciclistas que tienen compromiso con el tema, a fin de responder de manera concreta a las necesidades reales de la ciudadanía.

 

 

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La causa

¡Ni un ciclista muerto más!

¡Ni un centímetro de ciclovías menos!

¡Por una red integral de ciclovías en toda Lima Metropolitana y El Callao!

¡Por una movilidad activa, sostenible, eficiente y segura!


Carta dirigida a los alcaldes y regidores provinciales de Lima Metropolitana y El Callao, a los alcaldes y regidores de los 43 distritos de Lima y los 7 distritos de El Callao, a la ATU, Ministerio del Interior, Policía Nacional y Dirección de Policía de Tránsito

Hace muy poco, Cecilia Melgar, una joven recién graduada de la universidad, de 26 años, que se trasladaba en bicicleta por el distrito de Jesús María rumbo a su trabajo, se ha convertido en una nueva víctima de la violencia que sufrimos los ciudadanos y ciudadanas de Lima y El Callao al movilizarnos por las calles. Un volquete la golpeó, al no mantener la distancia reglamentaria y, producto del golpe, Cecilia murió. Ello ocurrió en la avenida 6 de agosto, cerca de su casa, donde no existe ciclovía.

En los últimos cuatro años, murieron en total 29 ciclistas atropellados en Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional de El Callao, según las cifras del  Observatorio Nacional de Seguridad Vial (a nivel nacional, son ¡más de 120!). Además, se registraron 41 siniestros no fatales involucrando a ciclistas. La inmensa mayoría de estos siniestros, un 75%, ocurren en avenidas.

Si bien se dice que en Lima y Callao existen más de 250 kilómetros en 50 ciclovías habilitadas a lo largo de 14 distritos -(y que se ha avanzado mucho durante la pandemia, habilitando ciclovías como las de Tacna, Pizarro, Sánchez Carrión, Canadá, Aviación, entre otras), lo cierto es que aún existen muchos problemas:

  • las ciclovías tienen poca articulación entre sí, son fragmentadas, se han hecho según el criterio de cada distrito, y no existe una red que permita movilizarse en bicicleta de manera segura de este a oeste y de norte a sur de la ciudad;
  • muchas ciclovías no tienen adecuado mantenimiento, y la “infraestructura” que las segrega del flujo de automóviles es precaria, con tubos de plástico que se doblan, y que poco a poco se van deteriorando sin ser repuestos por las municipalidades;
  • muchas otras ni siquiera son realmente ciclovías, pues son apenas líneas pintadas en la pista, carecen de una segregación adecuada como sardinel de cemento y no solo bolardos plásticos y tachones  que no representan ninguna seguridad para las y los ciclistas pues los vehículos motorizados como automóviles, buses y camiones pasan a pocos centímetros de distancia;
  • muchas otras no son respetadas por los conductores de vehículos motorizados, que las usan como estacionamiento o peor aún, como vía auxiliar para adelantar, poniendo en grave riesgo la vida e integridad de los ciclistas;
  • por si fuera poco, muchas ciclovías están en riesgo o han sido eliminadas por las autoridades de algunos municipios, con una visión pro-auto propia del siglo pasado;
  • ninguna autoridad, ni la Policía ni el serenazgo ni los inspectores de tránsito,  asumen el papel de sancionar a los conductores de vehículos motorizados que invaden la ciclovía o realizan maniobras temerarias, con lo cual esta infracción permanece en total impunidad;
  • los parámetros de velocidad de las vías locales (como aquella donde atropellaron a Cecilia) no son controlados. Se requiere de elementos reductores de velocidad que brinden seguridad a peatones y ciclistas.
  • la gestión vial no es unificada. Los volquetes y vehículos de carga pesada no tienen una regulación para transitar por vías locales.
  • no existen acciones de concientización y sensibilización permanentes para que los conductores respeten a los ciclistas. Las autoridades competentes siguen sin promover en medios masivos y adecuadamente la Ley N° 30936 sobre la bicicleta.

Señoras y señores alcaldes, señoras y señores regidores: en Lima y Callao somos más de 220 mil ciclistas, que aportamos a mejorar la calidad de vida de todas las personas que habitamos la ciudad. Nos movilizamos sin contaminar con humo el aire que respiran los demás, especialmente los niños y niñas. Nuestras bicicletas ocupan muy poco espacio público, por lo que no contribuimos al problema de embotellamientos y tránsito en las pistas: “un ciclista más, es un auto menos”. Nuestros vehículos no generan ruido y no contribuyen a la contaminación sonora que genera estrés y problemas de salud. Es casi imposible que nuestros vehículos, de poco peso y velocidad limitada, causen accidentes mortales o lesiones graves -a diferencia de los vehículos motorizados. Por si fuera poco, somos signo de una ciudad saludable, activa y que hace deporte. De una ciudad más sostenible y más segura para todos y para todas.

La bicicleta es parte fundamental de la transformación de las ciudades, y así lo han entendido ciudades de países altamente desarrollados como Amsterdam, París, Madrid, Nueva York. Y en Latinoamérica ciudades como Bogotá, Santiago, Ciudad de México, Quito, entre otras. Pero para ello se requieren políticas públicas con una visión moderna, no la vieja política pro-automóvil que caracterizó el desarrollo urbano del siglo XX, sino una que apueste por la movilidad sostenible e intermodal. Esta transición no es solo una mejor opción que los sistemas actuales de movilidad, sino además es una obligación para poder afrontar los retos del siglo XXI.

Por ello, exigimos a la Municipalidad Metropolitana de Lima, a la Municipalidad Provincial de El Callao y a las municipalidades de los 43 distritos de Lima y de los 7 distritos de El Callao:

  • Ni un centímetro menos de ciclovías. Se debe garantizar que no se retroceda en lo avanzado en infraestructura ciclista.
  • Ciclovías en toda la ciudad. Requerimos avanzar hacia una red integrada de ciclovías que articule todos los distritos y todas las principales vías de la ciudad.
  • Avanzar hacia estándares comunes en la calidad de la infraestructura ciclista, con anchos adecuados y una separación adecuada del flujo de vehículos motorizados. La pintura no es infraestructura; toda ciclovía debe estar correctamente separada del espacio donde circulan los automóviles.
  • ¡Hacer respetar las ciclovías! Las autoridades municipales y policiales deben actuar, informar y de ser el caso sancionar a los conductores de vehículos motorizados que invaden las ciclovías pues ponen en grave riesgo a las y los ciclistas. En este sentido, es necesario capacitar al personal municipal sobre la normatividad vigente para la bicicleta y sus beneficios, para así contar con respaldo desde los que toman la decisión a nivel local. De igual manera, se requiere capacitar al personal policial que está a cargo de la aplicación de la ley en la vía pública para que puedan responder de manera efectiva cuando sucedan actos de agresión a ciclistas.
  • Fomentar la intermodalidad bicicleta - transporte público masivo, incluyendo ciclovías que se articulen a las vías troncales del transporte público y estacionamientos apropiados cerca de los paraderos y estaciones.
  • Apostar por la inversión en diseños adecuados para aprovechar el amplio espacio público de las vías locales y sus usos diversos (residencial, comercial, recreativo, entre otros), tal como ya está establecido en la Guía para el diseño e implementación de inversiones en vías locales.
  • Apostar por una campaña masiva de sensibilización que visibilice el aporte que los ciclistas hacen a la ciudad, fomente el uso de la bicicleta como alternativa limpia y eficiente de movilidad activa, y comprometa a los conductores de vehículos motorizados para que respeten la seguridad de los ciclistas. Esto puede incluir la formación de promotores de la bicicleta que se encarguen de orientar y educar a los peatones, conductores de autos o de autobús. Así como iniciar un programa sostenido en torno al uso de la bicicleta que incluya su aplicación en escuelas, universidades, centros laborales.
  • Estas políticas públicas requieren ser dialogadas y articuladas con los propios usuarios de la bicicleta, así como con los diferentes grupos y colectivos ciclistas que tienen compromiso con el tema, a fin de responder de manera concreta a las necesidades reales de la ciudadanía.

 

 

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