¡Acabemos con el Festival de la carne de Perro de Yulin de una vez por todas!

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El festival de la carne de perro de Yulin está a la vuelta de la esquina. Debemos ejercer la máxima presión posible sobre los gobernantes chinos para que promulguen cambios efectivos en la ley que ponga punto y final a este terrorífico evento anual.

Los perros y los gatos no deberían ser asesinados con el objetivo de consumir su carne. En diciembre de 2018, Estados Unidos prohibió el comercio de carne de perro y gato. Esta prohibición posteriormente se ha extendido a algunas zonas de Asia.

Hace poco que Taiwán dió un paso de gigante, prohibiendo tanto el consumo como el comercio de carnes de perro y gato. Esto es muy significativo. Taiwán es el centro de una alianza internacional que aboga porque todas estas prácticas crueles y sin sentido hacia los animales pasen a ser historia en toda la región asiática. De hecho, Hanoi, capital de Vietnam, también está pasando a la acción y ya ha empezado a prohibir el comercio y consumo de carne en los barrios del centro de la ciudad.

Aunque estas medidas y esfuerzos son muy importantes, debemos seguir presionando a China hasta que para el festival de la carne de perro de Yulin. Levantamos la voz al unísono de todos los millones de  ciudadanos chinos alrededor del mundo y en su país que claman por el final de este vergonzoso acto. El gobierno chino debería ser prudente y unirse a nuestros esfuerzos, oficializando un veto que acabe con el tráfico de carne de perro y gato en todo el país.

Esta celebración atroz tiene lugar en Yulin, territorio situado en la región autónoma de Guangxi, desde 2009, cuando fue lanzado por los comerciantes de carne de perro como una estrategia para aumentar las ventas de sus productos. Es inaudito que aunque la ciudad haya retirado su patrocinio del festival ni el propio gobierno de Yulin ni el gobierno central chino hayan llevado a cabo ninguna medida significativa para que esta matanza no vuelva a repetirse. El evento celebra la tortura desenfrenada de los perros y una muestra aberrante de crueldad sobre los animales impropia de nuestro siglo.

Durante esta celebración medieval los perros son quemados, desollados o hervidos vivos, además de cortarles las patas mientras están conscientes y siendo anclados en el suelo donde reciben golpes y patadas hasta la muerte. Nadie que haya visto estas imágenes podrá borrarlas nunca de su memoria.

Según los datos recogidos por algunas organizaciones animalistas y otros grupos activistas, el número de perros masacrados en el festival se ha reducido con el paso de los años, lo que no hace que sigan siendo miles los que torturas bárbaras hasta la muerte. De hecho, aún con el decrecimiento en el número de víctimas del festival, se estima que unos 10 millones de perros son asesinados anualmente en China para el comercio de su carne. Es absolutamente vergonzoso que este festival y otros de igual índole se sigan celebrando.  

Queremos agradecer desde lo más profundo de nuestros corazones el trabajo incansable de todos los activistas que luchan cada día sin desfallecer para proteger y salvar a todos los animales indefensos alrededor de todo el planeta. La Fundación Vanderpump trabaja in situ los 365 días del año, con sus dos refugios ya ha salvado más de 500 perros de un destino fatal en el festival de Yulin. Estamos viviendo progresos esperanzadores que esperamos sean solo el principio del fin de la celebración del consumo de nuestros más fieles compañeros. Debemos arrojar luz sobre toda la oscuridad que envuelven la tortura del tráfico animal en China.

Nuestros esfuerzos trascienden las diferencias culturales, las fronteras nacionales y las instituciones políticas. Ya hay muchas acciones humanas llevadas a cabo en China para que la sociedad y los derechos animales avancen. Pero con el seguimiento y esfuerzo apropiados confiamos en que pronto recordaremos el Festival de la carne de perro de Yulin como una tradición cruel y obsoleta que por fin acabó.