Admitamos a todos los niños que han superado la prueba de grado EEPP CIM P. Antonio Soler
Admitamos a todos los niños que han superado la prueba de grado EEPP CIM P. Antonio Soler
El problema
Los últimos años, se produce con frecuencia un fenómeno totalmente demoledor para el ánimo de los niños que estudian en la línea integrada del Centro integrado de Música (CIM) Padre Antonio Soler de San Lorenzo de el Escorial. Este colegio se caracteriza porque en su línea integrada imparte estudios musicales oficiales a la par que los estudios académicos correspondientes. Cuando estos niños llegan a 6º de primaria y el equivalente en estudios musicales (4º de EE.EE), estos alumnos tienen que pasar una complicadísima prueba de grado (de varios días) para acceder al nivel de enseñanzas profesionales (EE.PP). Una prueba que durante el último año de primaria preparan a conciencia con las correspondientes renuncias y tensiones y que genera, en muchos casos, una gran ansiedad a estos pequeños. Por otra parte, estos niños tienen que competir en condiciones de supuesta igualdad con otros niños que pueden proceder de la línea no integrada del propio centro (conservatorio) y otros niños que provienen de otros centros integrados o conservatorios ajenos al centro. En muchas ocasiones el número de plazas que oferta el centro en su línea integrada, es inferior al de alumnos demandantes. Por lo tanto, para acceder a una plaza de la línea integrada, no es suficiente con superar la prueba, sino que además hay que obtener la nota más alta posible (estamos sometiendo a niños de 12 años a un proceso similar a una oposición). Las plazas ofertadas se asignan por la nota que tienen los niños demandantes (en orden descendente) quedando fuera los que no llegan a la nota de corte establecida por la limitación de plazas, aunque estos hayan superado la prueba, incluso con notas altas (Este año la nota de corte ha sido de 7,8, tremendamente alta, y hay que explicar a niños de 12 años que con una nota de 7,6 o 7,7 en la prueba, no pueden seguir en su colegio de siempre). En ningún momento se tiene en cuenta que muchos de estos niños llevan cuatro años en este colegio, ni se tiene en cuenta sus esfuerzos por seguir en este centro, y por supuesto no se tiene en cuenta su situación, ni la de sus familias. De repente, estos niños, tienen que buscarse la vida en otro colegio, alejarse de los compañeros que han tenido los últimos cuatro años, y si quieren seguir con la música, compaginar los estudios en su nuevo colegio (probablemente en un municipio diferente) con los estudios musicales en el conservatorio por la tarde. El paso a Secundaria supone ya un cambio grande para un niño de esta edad. Que además lo tengan que hacer en un nuevo centro (por haber sido expulsados del centro en el que estaban habiendo superado la prueba exigida para continuar con notas altas) puede generar un verdadero trauma en muchos de estos niños. En muchos de los casos, niños muy válidos tienen que abandonar su vocación musical, por ser imposible para ellos y para las familias poder asumir este cambio, por la imposibilidad de compaginar sus estudios académicos con los estudios musicales, o por el propio desaliento que esta situación les crea. Seguramente también, este desánimo, afecte a veces a su rendimiento académico normal. Estoy seguro además, que esta situación afecta negativamente al prestigio de este centro, y por otro lado a la ya descuidada y menguada cultura musical que por desgracia existe en este país, en comparación con el resto de países de nuestro entorno.
Por todo esto, solicitamos, pedimos, rogamos, al CIM Padre Antonio Soler, a la Dirección de Área Territorial (DAT) de la zona oeste, y a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que ante la repetición de esta situación año tras año, estén abiertos y dispuestos a dar soluciones a este problema, tomando medidas como el aumento del ratio de alumnos por línea o apertura de una 3ª línea, si la demanda de alumnos que superan la prueba de grado lo requiriese. Es absolutamente injusto que aun superando una complicadísima prueba (similar a una oposición), niños de 12 años, tengan que abandonar el colegio en el que han cursado sus estudios los últimos cuatro años. En ninguna publicación del BOCM u ordenes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, relacionadas con los procesos de admisión en centros integrados de música, se menciona que alumnos que hayan superado todos los requerimientos académicos para cursar de forma simultánea ambas enseñanzas en un centro integrado deban abandonar este por no alcanzar una calificación determinada (habiendo superado la prueba) o por falta de plazas suficientes en el centro. Sería, sin duda, positivo para todos (Centro, alumnos, familias y sociedad en general) que estos centros pudieran acoger a todos los alumnos que han superado la prueba de grado. Y aprovechar así al máximo el talento de unos niños que se encuentran en una edad en la que probablemente tengan más ilusión que nunca por afrontar este aprendizaje. Humillarlos de esta manera es cortarles las alas cuando están alzando vuelo.
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El problema
Los últimos años, se produce con frecuencia un fenómeno totalmente demoledor para el ánimo de los niños que estudian en la línea integrada del Centro integrado de Música (CIM) Padre Antonio Soler de San Lorenzo de el Escorial. Este colegio se caracteriza porque en su línea integrada imparte estudios musicales oficiales a la par que los estudios académicos correspondientes. Cuando estos niños llegan a 6º de primaria y el equivalente en estudios musicales (4º de EE.EE), estos alumnos tienen que pasar una complicadísima prueba de grado (de varios días) para acceder al nivel de enseñanzas profesionales (EE.PP). Una prueba que durante el último año de primaria preparan a conciencia con las correspondientes renuncias y tensiones y que genera, en muchos casos, una gran ansiedad a estos pequeños. Por otra parte, estos niños tienen que competir en condiciones de supuesta igualdad con otros niños que pueden proceder de la línea no integrada del propio centro (conservatorio) y otros niños que provienen de otros centros integrados o conservatorios ajenos al centro. En muchas ocasiones el número de plazas que oferta el centro en su línea integrada, es inferior al de alumnos demandantes. Por lo tanto, para acceder a una plaza de la línea integrada, no es suficiente con superar la prueba, sino que además hay que obtener la nota más alta posible (estamos sometiendo a niños de 12 años a un proceso similar a una oposición). Las plazas ofertadas se asignan por la nota que tienen los niños demandantes (en orden descendente) quedando fuera los que no llegan a la nota de corte establecida por la limitación de plazas, aunque estos hayan superado la prueba, incluso con notas altas (Este año la nota de corte ha sido de 7,8, tremendamente alta, y hay que explicar a niños de 12 años que con una nota de 7,6 o 7,7 en la prueba, no pueden seguir en su colegio de siempre). En ningún momento se tiene en cuenta que muchos de estos niños llevan cuatro años en este colegio, ni se tiene en cuenta sus esfuerzos por seguir en este centro, y por supuesto no se tiene en cuenta su situación, ni la de sus familias. De repente, estos niños, tienen que buscarse la vida en otro colegio, alejarse de los compañeros que han tenido los últimos cuatro años, y si quieren seguir con la música, compaginar los estudios en su nuevo colegio (probablemente en un municipio diferente) con los estudios musicales en el conservatorio por la tarde. El paso a Secundaria supone ya un cambio grande para un niño de esta edad. Que además lo tengan que hacer en un nuevo centro (por haber sido expulsados del centro en el que estaban habiendo superado la prueba exigida para continuar con notas altas) puede generar un verdadero trauma en muchos de estos niños. En muchos de los casos, niños muy válidos tienen que abandonar su vocación musical, por ser imposible para ellos y para las familias poder asumir este cambio, por la imposibilidad de compaginar sus estudios académicos con los estudios musicales, o por el propio desaliento que esta situación les crea. Seguramente también, este desánimo, afecte a veces a su rendimiento académico normal. Estoy seguro además, que esta situación afecta negativamente al prestigio de este centro, y por otro lado a la ya descuidada y menguada cultura musical que por desgracia existe en este país, en comparación con el resto de países de nuestro entorno.
Por todo esto, solicitamos, pedimos, rogamos, al CIM Padre Antonio Soler, a la Dirección de Área Territorial (DAT) de la zona oeste, y a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que ante la repetición de esta situación año tras año, estén abiertos y dispuestos a dar soluciones a este problema, tomando medidas como el aumento del ratio de alumnos por línea o apertura de una 3ª línea, si la demanda de alumnos que superan la prueba de grado lo requiriese. Es absolutamente injusto que aun superando una complicadísima prueba (similar a una oposición), niños de 12 años, tengan que abandonar el colegio en el que han cursado sus estudios los últimos cuatro años. En ninguna publicación del BOCM u ordenes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, relacionadas con los procesos de admisión en centros integrados de música, se menciona que alumnos que hayan superado todos los requerimientos académicos para cursar de forma simultánea ambas enseñanzas en un centro integrado deban abandonar este por no alcanzar una calificación determinada (habiendo superado la prueba) o por falta de plazas suficientes en el centro. Sería, sin duda, positivo para todos (Centro, alumnos, familias y sociedad en general) que estos centros pudieran acoger a todos los alumnos que han superado la prueba de grado. Y aprovechar así al máximo el talento de unos niños que se encuentran en una edad en la que probablemente tengan más ilusión que nunca por afrontar este aprendizaje. Humillarlos de esta manera es cortarles las alas cuando están alzando vuelo.
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Petición creada en 20 de junio de 2024