Alto al encubrimiento de agresores en la Escuela de Iniciación Artística de Acapulco G65


Alto al encubrimiento de agresores en la Escuela de Iniciación Artística de Acapulco G65
La causa
#AisladaPeroNoCallada
¡Firma y comenta! Tu testimonio u opinión sobre el caso llegará a los tomadores de decisiones de esta petición para exigir EL DESPIDO Y LA INHABILITACIÓN INMEDIATA COMO SERVIDORES PÚBLICOS de Liliana Donaji Soto Monroy, Noelia Agüero Mendoza y Marco Andrés Ramírez Valencia, quienes ya tienen un proceso de denuncia en Derechos Humanos y Contraloría. Recordemos que Acapulco tiene una alerta de género desde 2017 al ser uno de los municipios con más altos índices de violencia contra las mujeres en el país.
En febrero de 2020, rompió mi trato con la Escuela de Iniciación Artística de Acapulco G65, de la que era coordinadora académica; un proyecto en el que creo profundamente desde su inicio, que tiene a muchos profesores poderosos, críticos, sensibles y gente valiosa respaldando a nivel federal; un proyecto que Acapulco necesita muchísimo, pero que actualmente está encabezado por personas que carecen de empatía y capacidad de sentir remordimiento, que tienden a mentir de manera patológica para manipular a las personas y circunstancias y que no tienen la menor sensibilidad o marcos referenciales sobre los derechos humanos o la cultura de la salud mental.
El motivo de mi salida fue un despido luego de ser acusada por Noelia Agüero Mendoza de dedicarme a la prostitución, quien me acusó además de "no estar tan buena" como para que su pareja sentimental, Marco Andrés Ramírez Valencia, profesor de música en la escuela, me manoseara dentro de las instalaciones al finalizar la posada de la escuela, en diciembre de 2019. Por supuesto, también intentó chantajearme con un aspecto de mi vida personal, cuando ni mi vida personal ni la vida personal de los profesores, los padres de familia o los alumnos es asunto de la administración de la EIAA G65.
Los tres denunciados comparten una cultura de la violencia, incluyendo la violencia sexual, ya que se jactaban de espiar la intimidad de un músico de la OFA a quien alojaban. Por respeto a él como ser humano, no diré más, sin embargo, condeno los actos relacionados a este tema cometidos por Liliana Donaji Soto Monroy, así como sus mecanismos de intimidación y maltrato a alumnos, profesores y padres de familia.
En las declaraciones, los tres denunciados no solo ejercen violencia a fin de negar su violencia, también niegan los hechos, me acusan de inestabilidad mental y hacen mal uso de mi documentación personal entregada para fines exclusivos de contratación en el Gobierno Municipal, lo que me parece preocupante que ocurra dentro de las instituciones. Por supuesto, soberbios, exigen el cierre del caso y el agresor amenaza con denunciarme por denunciarlo. Como si esto no fuera suficiente, he estado recibiendo distintos mensajes de acoso desde cuentas falsas de Facebook; de una sola cuenta recibí 53 mensajes en un solo día, además de molestar a personas cercanas a mí.
Realicé la denuncia en febrero y di tiempo suficiente a las instituciones para hacer su parte, pero no permitiré que agredan a alguien más y le desarticulen, cobijados por una corrupción mayor, porque si esto pudieron hacerme a mí no imagino qué podrían hacerle a alguien que no tenga la red de apoyo y las herramientas administrativas para denunciar o psicológicas para procesar sus violencias. El encubrimiento debe parar.
Mi caso no es el único caso de hostigamiento a personal realizado por la administración actual.
Nota de prensa: https://suracapulco.mx/impreso/4/denuncia-la-escritora-alondra-berber-campana-en-su-contra-porque-denuncio-acoso-sexual/

La causa
#AisladaPeroNoCallada
¡Firma y comenta! Tu testimonio u opinión sobre el caso llegará a los tomadores de decisiones de esta petición para exigir EL DESPIDO Y LA INHABILITACIÓN INMEDIATA COMO SERVIDORES PÚBLICOS de Liliana Donaji Soto Monroy, Noelia Agüero Mendoza y Marco Andrés Ramírez Valencia, quienes ya tienen un proceso de denuncia en Derechos Humanos y Contraloría. Recordemos que Acapulco tiene una alerta de género desde 2017 al ser uno de los municipios con más altos índices de violencia contra las mujeres en el país.
En febrero de 2020, rompió mi trato con la Escuela de Iniciación Artística de Acapulco G65, de la que era coordinadora académica; un proyecto en el que creo profundamente desde su inicio, que tiene a muchos profesores poderosos, críticos, sensibles y gente valiosa respaldando a nivel federal; un proyecto que Acapulco necesita muchísimo, pero que actualmente está encabezado por personas que carecen de empatía y capacidad de sentir remordimiento, que tienden a mentir de manera patológica para manipular a las personas y circunstancias y que no tienen la menor sensibilidad o marcos referenciales sobre los derechos humanos o la cultura de la salud mental.
El motivo de mi salida fue un despido luego de ser acusada por Noelia Agüero Mendoza de dedicarme a la prostitución, quien me acusó además de "no estar tan buena" como para que su pareja sentimental, Marco Andrés Ramírez Valencia, profesor de música en la escuela, me manoseara dentro de las instalaciones al finalizar la posada de la escuela, en diciembre de 2019. Por supuesto, también intentó chantajearme con un aspecto de mi vida personal, cuando ni mi vida personal ni la vida personal de los profesores, los padres de familia o los alumnos es asunto de la administración de la EIAA G65.
Los tres denunciados comparten una cultura de la violencia, incluyendo la violencia sexual, ya que se jactaban de espiar la intimidad de un músico de la OFA a quien alojaban. Por respeto a él como ser humano, no diré más, sin embargo, condeno los actos relacionados a este tema cometidos por Liliana Donaji Soto Monroy, así como sus mecanismos de intimidación y maltrato a alumnos, profesores y padres de familia.
En las declaraciones, los tres denunciados no solo ejercen violencia a fin de negar su violencia, también niegan los hechos, me acusan de inestabilidad mental y hacen mal uso de mi documentación personal entregada para fines exclusivos de contratación en el Gobierno Municipal, lo que me parece preocupante que ocurra dentro de las instituciones. Por supuesto, soberbios, exigen el cierre del caso y el agresor amenaza con denunciarme por denunciarlo. Como si esto no fuera suficiente, he estado recibiendo distintos mensajes de acoso desde cuentas falsas de Facebook; de una sola cuenta recibí 53 mensajes en un solo día, además de molestar a personas cercanas a mí.
Realicé la denuncia en febrero y di tiempo suficiente a las instituciones para hacer su parte, pero no permitiré que agredan a alguien más y le desarticulen, cobijados por una corrupción mayor, porque si esto pudieron hacerme a mí no imagino qué podrían hacerle a alguien que no tenga la red de apoyo y las herramientas administrativas para denunciar o psicológicas para procesar sus violencias. El encubrimiento debe parar.
Mi caso no es el único caso de hostigamiento a personal realizado por la administración actual.
Nota de prensa: https://suracapulco.mx/impreso/4/denuncia-la-escritora-alondra-berber-campana-en-su-contra-porque-denuncio-acoso-sexual/

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Petición creada en 16 de septiembre de 2020