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Acabemos con el maltrato del toro.

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En Illana (Guadalajara), en el mes de agosto, se emborra­cha a una va­quilla ("La Vaquilla del Aguardiente"), la cual es arrastrada por todo el pueblo entre las bur­las de la gente, hasta que muere agotada… o despeñada. En Móstoles, lo “divertido” es lapidarlos, apalearlos y pincharlos con tenedores hasta su muerte en un pasillo cerrado de 300 metros de largo por 10 de ancho. En Benavente (Zamora) en el mes de ju­lio, es tradición atar a una vaquilla a una larga cuerda y arrastrar­la por las calles del pueblo hasta que muere despellejada y ago­tada. En Ciudad Rodrigo, en agosto, se coloca una barrera en mitad de la calle. Dicha barrera deberá ser saltada por el toro, si no lo con­si­gue, es castigado duramente y finalmente se le ejecuta de un tiro. En Fuenla­brada (Madrid) se somete a un toro a las más crue­les torturas du­rante horas, a base de clavarle navajas y palos afilados, moliéndole a gol­pes...hasta la muerte. Posteriormente se le cortan los testículos (ri­tual de simbología marcadamente machista con el que ter­minan mu­chas de las inmolaciones en las que se involucra al toro). El mismo trato in­noble sufre el toro de Garciaz (Cáceres), cada 25 de ju­lio. En Fuentesauco (Zamora), los toros son conducidos a la plaza clavándoles cuchillos y golpeándoles con palos, una vez en la plaza, el pueblo entero los mata a navajazos. Otros “acuchillamientos culturales” se repiten en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Consuegra (Toledo), donde la vaquilla acuchillada por los mozos se filma y se pasa por video en la discoteca; Mondejar (Guadalajara), Fuentelaencina (Guadalajara), donde la vida de la vaquilla se va en los filos de los cuchillos, navajas y tijeras de los vecinos del pueblo, que las esgrimen por la calles y por las plazas. Los toros son ensogados y enmaromados en: Benavente (Zamora), Amposta (Tarragona), Tomelloso (Ciudad Real) y en Grazalema (Cádiz). El acto consiste en arrastrar al toro por todo el pueblo, por lo que a menudo la parte de la cabeza queda totalmente desollada por los tirones. Los mozos de Valdemorillo (Madrid) gozan reventando a una vaquilla. Para lograrlo se lanzan en masa sobre ella. En Cebreros (A­vila) se estrangula a una va­quilla, que posterior­mente será arrastrada por todo el pueblo ante las burlas de la multi­tud. En Amposta (Tarragona) la "proeza" consiste en atar a un toro por los cuernos, para después tirar de los mismos. El pobre animal es paseado de esa guisa hasta que ya no puede más. Cuando llega este mo­mento se le sacrifica públicamente. Los "corre-bous", "bou capllaçat" y "bou embolat", se celebran en 17 pobla­ciones del Baix Ebre y del Montsià. Todo tipo de actos criminales perpetráis contra el noble toro en : Algeciras con "La Fiesta del Toro Embolao", Arcos de la Frontera con "El Toro del Aleluya", Los Barrios con "La Fiesta del Toro Embolao", Banacoaz con "La Fiesta del Toro de Cuerda", Chipiona con "El Toro del Moscatel", Grazalema con "El Toro del Domingo de Resurrección" y "Lunes del Toro", Puerto del Real con "La Feria del Toro", Puerto de Santa María con "El Toro del Aguardiente", San Roque con "El Toro Ensogao", Ubrique con "El Toro del Aguardiente", Vejer con "El Día del Toro Embolao" y "Los Toros de la Peá", Villamartín con "La Velada de Santa Ana ", etc. etc. Al "bou embolat" se le suelta a las 12 de la noche en multitud de pueblos de Castellón. Al toro se le amarra a una soga y sobre su cornamenta se coloca una armadura metálica rematada en cada extremo por bolas de pez y estopa. Acto seguido se les prende fuego. El ani­mal con el fuego sobre su testa corre despavorido y poseído de un páni­co cerval a lo largo y ancho de una noche interminable, mien­tras sufre toda suerte de vejaciones. No sólo es víctima del miedo, sino que lo es también del dolor provocado por la ardiente brea que, rezumando de la estopa en llamas, le abrasa sus ojos, cara y mo­r­ro. También se celebra el mismo tipo de salvaje ritual en Amposta y en Ull­decona. Quemar toros es muy “divertido” en Medinaceli (Soria), Daroca, Cariñena, Ricla, La Almunia de Doña Godina, Figuerolas y Villafranes (Zaragoza); Luzema del Cid (Castellón) y Játiva (Valencia) entre otras poblaciones. El calvario del "Toro de la Vega" (Tordesillas) tiene lugar duran­te el mes de septiembre. Al toro se le obliga a correr por las calles del pueblo para acabar en la vega del río Duero, donde ya le esperan sus verdugos (unos 100 lanceros), los cuales, montados a caballo, le irán aco­sando hasta que uno de ellos logre "la proeza" de matar al animal con su lanzada para luego cortarle los testículos. Dicho sujeto será premiado con una lanza de o­ro. Este festejo es subvencionado con fondos públicos y dedicado a la Virgencita de la Peña. Idén­tico trato sufre el toro en Hita (Guadalajara) cada 6 de julio. También se persigue y acosa al toro hasta la muerte en Armuña de Ta­juña (Guadalajara). Otro tanto ocurre en Fuentelaenci­na, donde vale todo, excepto matar al toro durante las horas nocturnas, que es cuando se celebra la "fiesta". Hasta la salida del sol, el toro no puede mo­rir. En Coria (Cáceres) se suelta un toro que inmediata­mente es acri­bi­llado con dardos hasta que su cuerpo aparece completa­mente agu­jerea­do. Estos dardos (fabricados por las monjas del convento de Co­ria) se le pueden clavar tanto en el lomo como en el morro, o­jos, o genita­les. Cuando se han terminado los dardos, se le sigue lanzando todo tipo de objetos. Cuando cae, aún vivo, se le arrancan los tes­tículos. La lista sigue y sigue, hasta teñir con la sangre inocente de vuestras victimas a 97 pueblos de España.

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PACMA
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Acabemos con el maltrato del toro.

En Illana (Guadalajara), en el mes de agosto, se emborra­cha a una va­quilla ("La Vaquilla del Aguardiente"), la cual es arrastrada por todo el pueblo entre las bur­las de la gente, hasta que muere agotada… o despeñada.

En Móstoles, lo “divertido” es lapidarlos, apalearlos y pincharlos con tenedores hasta su muerte en un pasillo cerrado de 300 metros de largo por 10 de ancho.

En Benavente (Zamora) en el mes de ju­lio, es tradición atar a una vaquilla a una larga cuerda y arrastrar­la por las calles del pueblo hasta que muere despellejada y ago­tada.

En Ciudad Rodrigo, en agosto, se coloca una barrera en mitad de la calle. Dicha barrera deberá ser saltada por el toro, si no lo con­si­gue, es castigado duramente y finalmente se le ejecuta de un tiro.

En Fuenla­brada (Madrid) se somete a un toro a las más crue­les torturas du­rante horas, a base de clavarle navajas y palos afilados, moliéndole a gol­pes...hasta la muerte. Posteriormente se le cortan los testículos (ri­tual de simbología marcadamente machista con el que ter­minan mu­chas de las inmolaciones en las que se involucra al toro). El mismo trato in­noble sufre el toro de Garciaz (Cáceres), cada 25 de ju­lio.

En Fuentesauco (Zamora), los toros son conducidos a la plaza clavándoles cuchillos y golpeándoles con palos, una vez en la plaza, el pueblo entero los mata a navajazos. Otros “acuchillamientos culturales” se repiten en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Consuegra (Toledo), donde la vaquilla acuchillada por los mozos se filma y se pasa por video en la discoteca; Mondejar (Guadalajara), Fuentelaencina (Guadalajara), donde la vida de la vaquilla se va en los filos de los cuchillos, navajas y tijeras de los vecinos del pueblo, que las esgrimen por la calles y por las plazas.

Los toros son ensogados y enmaromados en: Benavente (Zamora), Amposta (Tarragona), Tomelloso (Ciudad Real) y en Grazalema (Cádiz). El acto consiste en arrastrar al toro por todo el pueblo, por lo que a menudo la parte de la cabeza queda totalmente desollada por los tirones.

Los mozos de Valdemorillo (Madrid) gozan reventando a una vaquilla. Para lograrlo se lanzan en masa sobre ella.

En Cebreros (A­vila) se estrangula a una va­quilla, que posterior­mente será arrastrada por todo el pueblo ante las burlas de la multi­tud. En Amposta (Tarragona) la "proeza" consiste en atar a un toro por los cuernos, para después tirar de los mismos. El pobre animal es paseado de esa guisa hasta que ya no puede más. Cuando llega este mo­mento se le sacrifica públicamente.

Los "corre-bous", "bou capllaçat" y "bou embolat", se celebran en 17 pobla­ciones del Baix Ebre y del Montsià.
Todo tipo de actos criminales perpetráis contra el noble toro en : Algeciras con "La Fiesta del Toro Embolao", Arcos de la Frontera con "El Toro del Aleluya", Los Barrios con "La Fiesta del Toro Embolao", Banacoaz con "La Fiesta del Toro de Cuerda", Chipiona con "El Toro del Moscatel", Grazalema con "El Toro del Domingo de Resurrección" y "Lunes del Toro", Puerto del Real con "La Feria del Toro", Puerto de Santa María con "El Toro del Aguardiente", San Roque con "El Toro Ensogao", Ubrique con "El Toro del Aguardiente", Vejer con "El Día del Toro Embolao" y "Los Toros de la Peá", Villamartín con "La Velada de Santa Ana ", etc. etc.
Al "bou embolat" se le suelta a las 12 de la noche en multitud de pueblos de Castellón. Al toro se le amarra a una soga y sobre su cornamenta se coloca una armadura metálica rematada en cada extremo por bolas de pez y estopa. Acto seguido se les prende fuego. El ani­mal con el fuego sobre su testa corre despavorido y poseído de un páni­co cerval a lo largo y ancho de una noche interminable, mien­tras sufre toda suerte de vejaciones. No sólo es víctima del miedo, sino que lo es también del dolor provocado por la ardiente brea que, rezumando de la estopa en llamas, le abrasa sus ojos, cara y mo­r­ro. También se celebra el mismo tipo de salvaje ritual en Amposta y en Ull­decona. Quemar toros es muy “divertido” en Medinaceli (Soria), Daroca, Cariñena, Ricla, La Almunia de Doña Godina, Figuerolas y Villafranes (Zaragoza); Luzema del Cid (Castellón) y Játiva (Valencia) entre otras poblaciones.

El calvario del "Toro de la Vega" (Tordesillas) tiene lugar duran­te el mes de septiembre. Al toro se le obliga a correr por las calles del pueblo para acabar en la vega del río Duero, donde ya le esperan sus verdugos (unos 100 lanceros), los cuales, montados a caballo, le irán aco­sando hasta que uno de ellos logre "la proeza" de matar al animal con su lanzada para luego cortarle los testículos. Dicho sujeto será premiado con una lanza de o­ro. Este festejo es subvencionado con fondos públicos y dedicado a la Virgencita de la Peña. Idén­tico trato sufre el toro en Hita (Guadalajara) cada 6 de julio. También se persigue y acosa al toro hasta la muerte en Armuña de Ta­juña (Guadalajara). Otro tanto ocurre en Fuentelaenci­na, donde vale todo, excepto matar al toro durante las horas nocturnas, que es cuando se celebra la "fiesta". Hasta la salida del sol, el toro no puede mo­rir.

En Coria (Cáceres) se suelta un toro que inmediata­mente es acri­bi­llado con dardos hasta que su cuerpo aparece completa­mente agu­jerea­do. Estos dardos (fabricados por las monjas del convento de Co­ria) se le pueden clavar tanto en el lomo como en el morro, o­jos, o genita­les. Cuando se han terminado los dardos, se le sigue lanzando todo tipo de objetos. Cuando cae, aún vivo, se le arrancan los tes­tículos.

La lista sigue y sigue, hasta teñir con la sangre inocente de vuestras victimas a 97 pueblos de España.
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Sincerely,