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HE SIDO VICTIMA DE UNA NEGLIGENCIA Y ABANDONO MEDICO,

Entre esta foto y la del perfil solo hay poco más de un año de diferencia, ahora lean esta carta y diganme si no merezco una vida mejor.

Me dirijo a cualquier persona que en este momento esté leyendo esta carta, que ha salido de lo más profundo de mi desesperación, impotencia y sufrimiento. Ante todo, gracias a todos por concederme estos minutos de su tiempo y en caso de no ser de su competencia o interés disculpen la molestia.

Después de agotadas todas las vías y si no fuera mi última opción, jamás habría recurrido a ustedes, pero estoy desesperada y no tengo más opciones. Jamás pensé que llegaría a ésto, porque en ocasiones cuando la gente conocía mi historia, me recomendaban ir a la televisión a contarlo, y siempre contesté lo mismo, “no soy capaz de contarle mis miserias a España”, pero llegados a este punto, quiero que lo que están haciendo conmigo, lo sepa el mayor número de gente posible, a ver, si entre todos, podemos poner fin a ésto. Necesito que alguien me ayude o acabaré cometiendo una locura. Intentaré ser todo lo breve posible, aunque no me va a ser fácil dado que tengo mucho que contar.

Empezaré esta historia, contándoles como es un día de mi vida diaria. No quiero causar pena, pero si apelar al sentido de justicia, humanidad y solidaridad de la que todos los humanos hacemos gala en algún momento de nuestra vida, y que aunque a veces se queda solo en palabras que se lleva el viento, tengo fe ciega en que todavía existen esas cualidades en nosotros, por eso sigo luchando, aún cuando no me quedan fuerzas y hace tiempo que perdí las ganas de vivir.
Hasta hace mes y medio aproximadamente y desde hace tres años (fatídico día en el que me operaron de una hernia discal), mi vida se ha limitado, del trabajo a casa y de casa al trabajo, porque cuando acabo mi jornada laboral, mi cuerpo no da más de sí y el dolor que me lleva acompañando tantos años, no me permite hacer nada más. Necesito ayuda casi todos los días, para realizar acciones tan sencillas(en las que no caemos en cuenta, porque son algo automático) como puede ser cortarse las uñas de los pies, vestirme, ducharme, levantarme de donde quiera que esté tumbada, bajar escaleras... podría seguir indefinidamente. No puedo caminar largo rato, no puedo estar de pie, no puedo sentarme, la única posición que aguanto es tumbada, pero todavía no conozco ninguna profesión en la que te permitan esta posición para trabajar. Y eso ha sido hasta hace más o menos un mes. A partir de aquí, la situación empeora, porque cada día estoy peor, en menos de un mes, me he caído dos veces, porque mis piernas han perdido funcionalidad, varios músculos afectados en ambas piernas y el dolor que ya de por sí es incapacitante. Apenas puedo salir de casa, y cuando salgo solo quiero volver para tumbarme en mi cama. En tres años he envejecido diez, estoy cansada perpetuamente y ya he empezado a notar hace tiempo lo que está provocando tanta ingesta de medicación en mi organismo. Cada día que pasa es crucial, porque sigo afectando nervios y una vez dañados no llevan recuperación; en poco tiempo no podré caminar. Tengo la pierna derecha dormida hace dos años. Y la izquierda va camino de ello. He de decir que en estos momentos y supongo que debido a alguna de las caídas, tengo nuevos nervios afectados y más dolor, si es posible. También he de decir, que no me quejo de vicio, ya sabemos que cada persona tiene el umbral del dolor más o menos alto; para que se hagan una idea, estuve andando, trabajando y haciendo una vida normal, durante 10 días, con la cabeza del 5º metatarsiano del pie derecho fracturada de lado a lado, tanto es así que la desplazé y me soldó torcido. El médico que me atendió no lo podía creer, me decía que cómo lo había aguantado, que el dolor tenía que haber sido horrible, y mi respuesta fue “ me duelen a diario más mis ciáticos que el pie, así que, pensé que era un esguince”
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Tengo 41 años, no he tenido una vida fácil precisamente, aunque éste no es el tema por el que me dirijo a ustedes. Con 14 años empezó mi terrible experiencia con la espalda, después de un estudio radiográfico en el servicio de reumatología del H.U.Marqués de Valdecilla, el diagnóstico fue “dolores psicológicos”. Cansada de probar de todo, desde curanderos, acupuntura, remedios caseros, gimnasio y de acudir a consulta por mi dolor en numerosas ocasiones, se dedicaban a mirar la historia y al ver el diagnóstico, “balones fuera o tratamiento antidepresivo”, con el que estaba muy relajada, pero con muchos dolores.

A la edad de 28 y cuando el dolor ya me causaba cierta incapacidad en mi vida diaria, acudo de nuevo al especialista y tras tener ciertas palabras con él, dado que íbamos por el mismo camino que con el resto, decide hacerme una resonancia, ahí, ya se empezó a ver que no era psicológico. Según palabras de él, ligera descalcificación y desviación de columna, principios de artrosis y una hernia discal. Posterior a ésto, y tras diversas resonancias, acabamos en dos hernias discales L4-L5, L5-S1; dos protusiones discales en C5-C6 y C6-C7, más la artrosis que continuó su camino todos estos años. Pero mi odisea no había acabado ahí. Con el paso de los años y dado que mi vida no ha sido nada fácil, problemas económicos continuamente y obligada a trabajar por las circunstancias y en cualquier tipo de trabajo aunque no estuviera indicado por mi patología; porque nadie hasta ahora ha hecho ni siquiera la mención de ayudarme y hasta lo que me corresponde por derecho he tenido que lucharlo.

Hace tres años, me intervinieron quirúrgicamente de la hernia discal L5-S1, en el H.U. Marqués de Valdecilla, porque la intensidad del dolor no cedía con ningún tipo de analgesia, después de tantos años tomando analgésicos y anti-inflamatorios, mi cuerpo se ha acostumbrado a ellos.
Estaba feliz, era un esperanza para mí de poder tener un poco de calidad de vida, !qué ilusa!; el cirujano salió de quirófano diciendo que iba a estar encantada, que todo había salido perfecto y que iba a notar una gran mejoría, aunque palabras textuales y estaban presentes tres familiares " hemos tenido suerte, pensaba que el disco estaba roto, pero lo tiene bien, asi que se lo he recolocado con una técnica que yo tengo, va a notar una gran mejoría", tras increparle más tarde por estas palabras me dice que mi familia se habrá enterado mal, que eso es una práctica que no se hace nunca.
A los tres días del alta de la operación, acudo al servicio de urgencias del hospital por un dolor horroroso de la cintura para abajo, y sobre todo en la pierna derecha, lo cual me sorprendió, porque era mi pierna sana y porque la operación era al lado izquierdo. Me solicitan una resonancia de urgencias y cual no es mi sorpresa, los cambios quirúrgicos estaban al lado derecho y seguía con mi hernia discal al lado izquierdo.
Yo seguía en consulta con mi neurocirujano, le comentaba que no progresaba, que estaba todavía peor que antes de la operación y me decía que todo estaba dentro de lo normal. Le pedí que me explicara, porque dentro de mi ignorancia en asuntos médicos, no entendía porqué se me había operado del lado derecho; en cuanto vi su actitud, supe que había sido un error médico. Después de alterarse y no saber por donde salir, me dijo que había sido un error de transcripción de los informes, rectificó el informe médico de la intervención, puso lado derecho y lo firmó.

Reclamé en el S.C.S, en gerencia de atención al paciente, para una segunda opinión, y aunque al principio la disposición fue la adecuada, más tarde se verá que no me sirvió para nada. Se me derivó a un hospital de Madrid para la segunda opinión y el médico que me atendió, después de hacerme una resonancia, y seguir apareciendo la hernia discal en el mismo sitio, me dijo que seguramente había sido un error médico pero que eso no lo iba a certificar ni él ni nadie en España.
Al día siguiente, yo tenia consulta con mi médico, y cuando llegué, su actitud había cambiado, ya no era el que no me dejaba hablar ni explicarme, el que me decía que como se me había metido en la cabeza que me habían operado mal, era imposible que me recuperara. El cambio fue increíble, parecía mi padre, “igual me he precipitado y sí que tienes mayor dolor e incapacidad de la que creía, te tengo que volver a operar”, fueron sus palabras; pero en Madrid me habían dicho que sólo se me podía hacer una artrodesis, que una segunda operación como la primera podría traer graves consecuencias. Mi médico pretendía operarme como la primera vez, pero esta vez haciendo lo que no había hecho la primera. Dejé que me pusiera en lista de espera, por orden del gerente que me llevaba la reclamación en el S.C.S, porque para poder ser operada en otro hospital debía estar en lista de espera en el mio. El problema era que la lista de espera de mi neurocirujano era muy corta, qué casualidad, y en menos de diez días me llamaron para hacer el pre-operatorio, cuando les expliqué que eran órdenes del gerente por el tema de mi segunda opinión, me quitaron de la lista de espera, así que, otra puerta cerrada. Tras discutir el tema con el gerente de nuevo, me deriva a un hospital de Barcelona, me deniegan porque dicen que se puede hacer cargo mi hospital (nadie quiere los marrones de otro médico), posteriormente a una clínica en Bilbao, ésta fue todavía mejor, porque sin verme, ni reconocerme, ni hablar conmigo, le envían por carta al gerente un tratamiento para mí.

A todo esto, deambulando por los servicios de urgencias del hospital y centros de salud cada poco tiempo, a inyectarme , porque no podía con ello, y un detalle que he pasado por alto, a los 6 meses de la operación me tuve que coger el alta voluntaria, porque mi situación económica era insoportable, de hecho todavía estoy arrastrando las secuelas, me llevó prácticamente a la ruina, cobraba 500€ estando de baja. Incapaz de trabajar pero obligada a ello; intento otra vez, cambiando de médico, una solución a mi problema, porque aunque no lo crean, lo único que necesitaba era que me dejaran bien para poder valerme por mi misma, y así mismo se lo hice saber: “ considero que todos somos humanos y cometemos errores, no juzgo a nadie, pero lo único que pido es que se reconozca ese error para poder subsanarlo”. Estuve varios meses sin especialista, y recorriendo los servicios de urgencias en el que se dedicaban a ponerme goteros con cantidades ingentes de medicación que para poco o nada me servía y en todo este tiempo la respuesta era la misma, no hay solución, es una secuela de la operación y no podemos operarte de nuevo.
En la unidad del dolor después de infiltraciones y la dosis máxima de medicación (incluida morfina, que estuve tomando durante más de un año), me dan de alta por imposible, me dicen que es un tema de neurocirugía y cuando les suplico que no me den de alta, porque son los únicos hasta ahora que como mínimo me controlaban un poco el dolor, me dicen que este servicio es únicamente para un estado terminal o para una situación temporal en vías de solución, y no formo parte de ninguno de los dos casos, y que el servicio de neurocirugía no quiera volver a intervenirme, es muy relativo, ya que dada la incapacidad que tengo tendrían que replantearse el asunto y buscarme una solución. (puerta cerrada).
Hace mas de un año que tengo un tratamiento antidepresivo, porque aunque la vida que me ha tocado vivir, me ha hecho una persona fuerte, el dolor es muy mal compañero y no dejo de ser humana. El psicólogo me dice después de un par de consultas, que no me puede ayudar, que tengo una causa más que justificada para no tener ganas de vivir, y que en lo que esa causa no desaparezca o mejore mi situación, yo no volveré a estar bien, por muchas pastillas que tome y que ellos no pueden hacer nada por mí (otra puerta cerrada).
En septiembre de 2010 solicito una minusvalía con los informes que tengo, me dicen que necesito un informe de mi especialista, a lo cual les respondo si no me pueden valorar ellos allí, porque dado el problema que he tenido con la operación en ningún momento ellos van a certificar mi verdadera situación. Me dice que ellos no me van a valorar y que necesito el informe, que con las pruebas que yo aporto, que son todas desde el momento de la operación, no llego al mínimo del 33% y que todo el papeleo queda a la espera. Les comento que va para largo debido al tiempo de espera de las consultas y me dicen que no me preocupe que eso queda pendiente hasta que les lleve el informe. Cuando llega el día de la consulta y le digo a mi nuevo médico lo que me han pedido y para qué lo quiero, me dice que sin ningún problema. Poco después me llega una carta certificada, con una tarjeta de minusvalía de un 37%. No habían esperado al informe. Será que alguien informó de algo???

El nuevo médico está al tanto de que he puesto reclamaciones y tengo el caso en manos de un abogado, no está muy dispuesto a ayudarme al principio, pero tras entrar varias veces a los servicios de urgencias medio inconsciente y desesperada por el dolor, tras negarseme ambulancias; en los pasillos de espera de urgencias en una camilla, y siempre con la misma respuesta, tu caso no lleva operación quirúrgica. Sin ningún progreso con ningún medicamento incluida la morfina, hablo con él, y le digo que necesito que me ayude, que olvidemos la idea que yo tengo acerca de su compañero y de su praxis, y que me mire como a una paciente nueva e intente ayudarme. Intenta hacerme desistir por todos los medios, que si me puedo quedar en una silla de ruedas, o en la mesa de operaciones o sin el control de los esfinteres, a lo que le contesté, sinceramente, tengo que decir, que aunque me certificara que me iba a quedar en la mesa de operaciones, iba a intentarlo, ya que no podía vivir así, y que tenia que darme una oportunidad, que no estaba fingiendo, porque además tengo que trabajar para poder vivir, aunque no será porque hasta el mismo jefe del servicio de neurocirugía, bajó a verme una de las veces que estuve en urgencias y me dijo que me estaba matando trabajando, que yo no podía trabajar en mi estado, a lo cual le conteste, si me iba a certificar eso en un papel o me iba a mantener él, a las dos preguntas tuve una respuesta negativa, con lo cual no me estaba matando yo, me estaban matando ellos. Y salió del box firmando en el informe de urgencias que no llevaba operación quirúrgica. ¿Estamos cubriéndonos las espaldas? hasta donde yo sé, quizá sé poco, un informe de urgencias lleva unos síntomas, unas pautas seguidas, probablemente un tratamiento y seguramente derivación a consulta, pero jamas un dictamen médico de esas características.
En enero de 2011 tengo consulta de nuevo, parece que le toqué alguna fibra sensible cuando le dije que no podía vivir así, que tenia que darme una oportunidad, me dice que me va a hacer una resonancia, porque la última es de hace una año, y quiere ver como está. Después de esperar pacientemente, porque imagino que sois conscientes de cómo funciona la seguridad social, tres meses de prueba, cuatro de consulta, en el mejor de los casos. Vuelvo a consulta y me dice que bueno que estoy mal pero que necesita saber como tengo los nervios de las piernas, y si no están muy mal me opera. Otra vez a pasar por los meses de prueba y consulta, cuando vuelvo, me dice que me quiere hacer un escaner vascular, otro tanto de espera, señor, no se pueden mandar todas las pruebas a la vez??? o están haciendo que el tiempo pase y dándome largas. En esta ocasión, después de ver las pruebas, intenta sutilmente hacer que desista de la operación, diciéndome que seguramente me van a operar y en menos de una año voy a estar otra vez en quirófano para hacer la artrodesis de la siguiente, porque ya la tengo herniada y me está dando problemas , y que seguramente no se me quitaría el dolor nunca. Me informa de que la operación va a ser realizada por delante en vez de por detrás, que es mucho mas agresiva, pero aún así, le digo que no tengo nada que pensar, que he tenido tres años para comprobar que no puedo vivir así, que no es humano vivir así.
Cuando por fin se me hace la última prueba y acudo a consulta para firmar el consentimiento de la intervención, para lo cual tuve que esperar cuatro meses, porque no consintió hacerme el favor de llamarme en el momento que estuviera la prueba, la cual por una vez se me hizo en breve espacio de tiempo, para firmar el consentimiento, y tuve que esperar los cuatro meses de consulta, sólo para firmar un papel, sin contar luego con la lista de espera, en la que no me extrañaría que estuviera siempre la última.
Le había pedido además en octubre de 2011 un informe médico, para poder reclamar una minusvalía y un movilidad reducida que hicieran mi vida un poco más llevadera, solicité el informe en octubre de 2011 y he reclamado en varias ocasiones ese informe, me decía que estaba muy ocupado y que no tenia tiempo de hacer los informes. El informe llegó una semana antes de la última cita que he tenido, eso quiere decir que he esperado siete meses un informe médico que se suponía era para ayudarme; y si entrego eso como prueba no es que no me den la movilidad reducida, sino que me quitan la poca minusvalía que tengo.
Le reclamé el informe, diciéndole que si esa era su manera de ayudarme, certificando que tenia las piernas en perfecto estado, aparecen palabras como “excelente” a la hora de valorar algo que les interesa dejar constatado y “supuestamente o parece” a la hora de certificar algo que no les interesa, han obviado información que sería vital, para definir mi estado de salud real y la incapacidad que conlleva; con lo cual por este camino tampoco tengo ayuda.
Cuando hablamos de firmar los papeles de la operación, le volví a preguntar por qué no me hacia las dos vertebras de una vez, que era una operación con muchos riesgos y sabiendo que me hacia falta porque él mismo lo había dicho, y se negó en rotundo, que no consideraba que fuera necesario, que entre esto y lo del informe acababa de romper la relación de confianza que tenía que existir entre cirujano-paciente y que ya no me podía ayudar. Me echó de la consulta y me dijo que ya se pensaría si me operaba o no, que me llamaría el lunes siguiente para decirme algo, por supuesto no tuve noticias de él. Quince días después acudo a la consulta sin cita para hablar con él y decirle que necesito que me dé una respuesta porque no aguanto más la situación, se niega a hablar conmigo, y le manda decir a la enfermera que me enviarán un informe a casa, proveniente del jefe de neurocirugía diciéndome que no se hacen cargo de mi caso en este hospital, que pida una segunda opinión en otro hospital y que me operen allí ( volvemos al principio de la operación, cuando reclamé y no me sirvió de nada, me tuvieron un año dando vueltas y todos los hospitales me denegaron).
Mi situación ahora mismo es insoportable, porque además parece que algunos en esta vida estamos predestinados a pasar penurias y a sufrir. Hace mes y medio que me despidieron del trabajo, cobro 500€ de paro, mi hija y mi pareja están en paro pero sin cobrar. Con mi salud, la situación crítica por la que está pasando España ahora y mis años, díganme por favor, que es lo que me depara el futuro, aunque en realidad no debería importarme; porque si no es la desesperación que me obligue a cometer alguna locura, quizá las 10 ó 12 pastillas diarias que tomo saldrán por algún sitio y no necesitaré plantearme mi futuro.

He de decir que tengo todas mis pruebas, desde la fecha de la operación , así como los informes médicos, y también he grabado la consulta del día en el que se rectificó el informe de la operación y cuando el segundo médico después de increparle sobre la mala praxis y el error médico, dice:” que esa mala praxis y ese error médico debería de tratar de solucionarlos con la persona que los cometió, no con él”.

Discúlpenme si esta carta ha sido demasiado explícita, pero tengo tanto que contar y nadie que me quiera escuchar, que necesitaba transmitirles solo un poquito de cómo me siento a diario. Para mí la vida no tiene sentido, me siento vacía, muerta en vida, sin ninguna alternativa, y aunque he pensado en infinidad de ocasiones en quitarme la vida, todavía sigo aquí luchando, en una guerra perdida, y sola, y si no lo he hecho, es porque se lo debo a mi familia y a mis compañeros de trabajo que han estado conmigo en todo momento, que son los únicos que realmente saben lo que he sufrido y sufro, y sin los cuales no lo podría haber soportado. Lloro todos los días, he llorado más en estos tres años que en toda mi vida, y me pregunto a diario qué he hecho yo en esta vida para merecer tanto sufrimiento y qué alivio sería para mi no despertarme al día siguiente.

Después de saber que me acaban de dejar abandonada “medicamente”, que no hay más maneras de reclamar una vida sólo un poco mejor, que para cuando alguien se llegue a hacer cargo de mi caso será tarde, dado que lo que cada segundo voy perdiendo jamás lo voy a recuperar y que puede más la burocracia y el corporativismo que la humanidad, RUEGO, a cualquiera que esté en sus manos, me ayude a conseguir un poco de calidad de vida, y aunque no pierdo la esperanza de que algún día será mejor para mí, en estos momentos no quiero vivirla.

Con esta carta pretendo, que el lector se ponga por un momento en mi piel. He abierto mi corazón; lo que he plasmado en estas líneas, es lo que realmente siento en mi interior, he sido completamente sincera, no he adulterado ningún tipo de comentario o información, ha sido completamente verídico y si algún día por una casualidad de la vida, esta carta llega a manos de las personas mencionadas aquí, aunque nunca lo reconozcan en público, en el fondo de su corazón saben que es tal y como sucedió textualmente, creo que acaba de quedar claro que nunca he tenido segundas intenciones ni he querido perjudicarles, sólo suplicaba vivir un poco mejor.

Mil gracias por su atención

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