

#YoElijoDefenderLaCazahuatera, no al megaproyecto Altoverde.
La causa
Hay decisiones que definen el futuro de una ciudad. La posible destrucción de La Cazahuatera es una de ellas. Si permitimos que uno de los últimos pulmones verdes de Cuernavaca desaparezca bajo el concreto, no sólo perderemos un ecosistema único; estaremos renunciando a una ciudad más fresca, con más agua, más biodiversidad y mejor calidad de vida para las próximas generaciones.
Cuernavaca ha sido reconocida durante décadas por su extraordinario clima, un privilegio que pocos municipios de Morelos conservan. El proyecto inmobiliario Alto Verde representa un grave error para el desarrollo de Cuernavaca. No porque esté en contra del crecimiento urbano, sino porque el verdadero progreso no puede construirse sobre la destrucción del patrimonio natural de la ciudad.
La Cazahuatera es uno de los últimos relictos de selva baja caducifolia dentro de la mancha urbana. Especialistas de la UNAM, la UAEM y el Instituto Nacional de Salud Pública han advertido que en Cuernavaca quedan menos de 200 hectáreas de este ecosistema en buen estado de conservación. La Cazahuatera alberga alrededor de 1,600 árboles nativos y funciona como un pulmón verde para la ciudad. Sustituir este ecosistema por un complejo de torres habitacionales significaría aumentar las islas de calor, reducir la infiltración de agua, incrementar el riesgo de inundaciones y ejercer una mayor presión sobre los servicios públicos y la disponibilidad de agua para las colonias cercanas. En tiempos de crisis climática y escasez de agua, destruir un espacio como éste sería una decisión que difícilmente podría justificarse; no es casualidad que 34 organizaciones ambientalistas y 79 investigadores hayan solicitado que La Cazahuatera sea declarada Área Natural Protegida.
La verdadera pregunta es: ¿qué ciudad queremos heredar a nuestras hijas, hijos y nietos: una con más concreto o una que conserve el clima, el agua y la riqueza natural que durante décadas distinguieron a Cuernavaca? #YoElijoDefenderLaCazahuatera, porque proteger este espacio no significa detener el desarrollo; significa entender que hay decisiones que, una vez tomadas, no tienen marcha atrás. Aún estamos a tiempo de conservar uno de los últimos pulmones verdes de nuestra ciudad. No permitamos que desaparezca.
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La causa
Hay decisiones que definen el futuro de una ciudad. La posible destrucción de La Cazahuatera es una de ellas. Si permitimos que uno de los últimos pulmones verdes de Cuernavaca desaparezca bajo el concreto, no sólo perderemos un ecosistema único; estaremos renunciando a una ciudad más fresca, con más agua, más biodiversidad y mejor calidad de vida para las próximas generaciones.
Cuernavaca ha sido reconocida durante décadas por su extraordinario clima, un privilegio que pocos municipios de Morelos conservan. El proyecto inmobiliario Alto Verde representa un grave error para el desarrollo de Cuernavaca. No porque esté en contra del crecimiento urbano, sino porque el verdadero progreso no puede construirse sobre la destrucción del patrimonio natural de la ciudad.
La Cazahuatera es uno de los últimos relictos de selva baja caducifolia dentro de la mancha urbana. Especialistas de la UNAM, la UAEM y el Instituto Nacional de Salud Pública han advertido que en Cuernavaca quedan menos de 200 hectáreas de este ecosistema en buen estado de conservación. La Cazahuatera alberga alrededor de 1,600 árboles nativos y funciona como un pulmón verde para la ciudad. Sustituir este ecosistema por un complejo de torres habitacionales significaría aumentar las islas de calor, reducir la infiltración de agua, incrementar el riesgo de inundaciones y ejercer una mayor presión sobre los servicios públicos y la disponibilidad de agua para las colonias cercanas. En tiempos de crisis climática y escasez de agua, destruir un espacio como éste sería una decisión que difícilmente podría justificarse; no es casualidad que 34 organizaciones ambientalistas y 79 investigadores hayan solicitado que La Cazahuatera sea declarada Área Natural Protegida.
La verdadera pregunta es: ¿qué ciudad queremos heredar a nuestras hijas, hijos y nietos: una con más concreto o una que conserve el clima, el agua y la riqueza natural que durante décadas distinguieron a Cuernavaca? #YoElijoDefenderLaCazahuatera, porque proteger este espacio no significa detener el desarrollo; significa entender que hay decisiones que, una vez tomadas, no tienen marcha atrás. Aún estamos a tiempo de conservar uno de los últimos pulmones verdes de nuestra ciudad. No permitamos que desaparezca.
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Petición creada en 7 de julio de 2026