#AdiósPlástico en Sinaloa ¡Firma ya!

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El plástico está en todos lados. Se encuentra en cientos de productos e, incluso, en lo que comemos. Y de seguir así, para 2050 habrá más plástico que peces en el océano. ¿Te imaginas? Por si fuera poco, el plástico es un elemento que resta belleza a nuestras ciudades, cuyas calles suelen estar repletas de horrible basura plástica.

El uso de plástico se ha convertido en algo normal en nuestros días. Sin embargo, están a la vista las consecuencias que generan en el ambiente y en la supervivencia de especies. Podemos sumar el impacto visual en todo tipo de lugares concurridos para ocio. Junto con las decisiones de los gobiernos, la solución está en nuestras manos: reducir el consumo es clave, además de reutilizar y reciclar. Lograrlo es más fácil de lo que creemos.

Los productos hechos con plástico se han desarrollado velozmente y en grandes magnitudes. Sumado a que los precios pueden ser inferiores a otros naturales y el perfeccionamiento de la tecnología, el uso de plástico se ha incrementado y con ello su impacto.

El medio marino es el más afectado y su degradación es más perjudicial que en tierra. Además, recibe el mayor porcentaje de los deshechos plásticos. Según informes, reciben más de 200 kilos de plástico por segundo.

Entre 2010 y 2013 científicos que estudiaban el cambio climático en los océanos detectaron 5 islas formadas por este material (2 en el Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Índico).

En consecuencia, ecosistema y especies están amenazadas. Es conocido el caso de tortugas y aves marinas que han muerto por la ingesta de plástico que les ocasiona enredos, asfixia, estrangulación o desnutrición. Debemos interiorizar el hecho de que somos parte de la naturaleza y que necesitamos de un ambiente sano para vivir.

Reducir el uso de plástico está acompañado de una vida menos consumista, en la que
nos damos cuenta qué es realmente lo necesario y que podemos evitar. Asimismo, muchas de las medidas que adoptemos nos harán ahorrar dinero.

En primer lugar, los gobiernos deben establecer medidas para que bolsas plásticas dejen de utilizarse, asegurar la correcta gestión del reciclaje y fomentar la Economía circular.

Nuestro aporte personal es fundamental, aunque  en muchos lugares la prohibición de bolsas de plástico esté vigente, no siempre se cumple. Depende de nosotros no aceptarlas y llevar, en cambio, nuestras propias bolsas de tela, resistentes y fáciles de conseguir.

Según Greenpeace México, cada persona utiliza un promedio de 650 bolsas de plástico al año. ¿Puedes imaginar la magnitud de tal número si lo multiplicamos por los 129 millones de personas que habitamos México?

Puedes resolver el acertijo... pero mejor firmar esa petición.

Porque es urgente comenzar a cambiar los paradigmas que nos trajeron hasta aquí. En ese sentido, una de las acciones más contundentes que podemos realizar es, en realidad, simple: dejar de usar tanto plástico y unicel en nuestra vida diaria. Y qué mejor si ese cambio no es sólo individual, sino colectivo –para lo cual modificar las políticas públicas, y reflejarlo en leyes, es esencial. 

Eso ya ha sucedido en 11 estados del país, donde ya se prohibieron las bolsas de plástico.

Por eso, creemos que es necesario impulsar una campaña para llamar al Congreso del Estado de Sinaloa. Y solicitarle que se modifiquen los artículos pertinentes a la Ley ambiental para el desarrollo sustentable del estado de Sinaloa.

Ello para que en el estado de Sinaloa  se dejen de usar bolsas de plástico y envases de unicel. Para esto es necesario realizar un dictamen que se vote y se apruebe por mayoría en el Congreso.

Siguiendo el ejemplo de otros estados –sobre todo de aquellos donde más productos de un sólo uso han sido prohibidos–, el estado de Sinaloa debe prohibir a los establecimientos el uso y entrega de:

Bolsas de plástico, popote/pajilla 
Platos y vasos de unicel

Por último, debe alentarse a los productores a empacar alimentos y bebidas con materiales reciclables. Sobre todo será necesaria una campaña educativa que promueva el uso de alternativas al plástico; cualquier modificación a la Ley Ambiental debe ir en paralelo a un programa que incentive y brinde facilidades tanto a los establecimientos como a los consumidores para transitar hacia una sociedad más sustentable.