Vuestra arrogancia MATA - Responsabilidades y gestión de la DANA en Valencia

El problema

Llevamos décadas soportando vuestra corrupción, vuestra desvergüenza y vuestro cinismo.

A derecha y a izquierda.

Nos hemos dejado polarizar, enfrentar y hemos sucumbido a esa forma de hacer política, simplista y demagoga, de conmigo o contra mí, la que ha aniquilado cualquier intento de construir en el pluralismo y en la que lo más importante es ganar la batalla de tuits y mantenerse todo lo posible en el sillón que cada cual haya conquistado con sus mentiras, con ansias enfermizas de poder sin sentido alguno del deber.

Ha sido tanto, tanto, que nos habéis conseguido anestesiar, nos habéis alejado de la política, como si la política no fuera la misma vida –y la muerte– y habéis conseguido que millones de personas hayamos desconectado por completo de la actualidad para proteger la salud mental que nos queda.

Y esto es nuestra responsabilidad, porque este desinterés os ha dado espacio, por un tiempo, para hacer y deshacer a vuestro antojo, por más surrealista e inexplicable que fuera el asunto.

Pero todo tiene un límite.

Llegó el día, el 29 de octubre de 2024, y por desgracia con centenares de muertos sobre la mesa y decenas de desaparecidos. El límite se rebasó de largo, y se sigue rebasando días más tarde, por vuestra mezquindad y vuestra arrogancia, que ha antepuesto vuestros intereses políticos a la ayuda que las víctimas necesitaban y siguen necesitando desesperadamente.

Vecinos y voluntarios se enfrentan cada día a gravísimas carencias, al lodo, al abandono y a la desolación mientras se afanan en limpiar como pueden, sin medios ni preparación para hacerlo, con el riesgo de sucumbir a una nueva emergencia, esta vez sanitaria, mientras os lanzáis la burocracia de un lado al otro ante la mirada atónita de un país que clama sentido común y humanidad.

El límite de lo que podemos soportar como nación, de parte de su clase política, ha sido arrollado por vuestra arrogancia, con la misma fuerza que la riada de lodo y cañizo que muchos verán durante años en sus pesadillas, porque ESA ARROGANCIA VUESTRA MATA.

Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, subestimó los avisos emitidos por AEMET alertando de la gran cantidad de lluvia que se esperaba. Desde las 7:37 de la mañana el aviso era de nivel rojo. A las 9:48 este aviso se extiendió a todo el litoral valenciano y el Centro de Coordinación de Emergencias emitió una alerta hidrológica aconsejando no acercarse al agua. A pesar de todo, y a pesar de que ya había desbordamientos, a las 13h, Carlos Mazón anunció que desde ese momento la intensidad de la DANA iría disminuyendo.

El Gobierno Autonómico envió su alerta a las 20:12 horas, cuando ya había pueblos inundados y arrasados y personas ahogadas desde las 18:30. Nadie avisó a los vecinos de que el problema no era necesariamente la lluvia de sus localidades, sino la que había caído más arriba y que causaría un desastre sin precedentes. Días después se permite el lujo de arremeter contra todos los organismos habidos y por haber sin asumir ni una pizca de la responsabilidad que le corresponde, pero sin soltar el mando que podría salvar vidas y paliar el sufrimiento de las víctimas supervivientes lo antes posible.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, por su parte, lleva días parapetándose tras la burocracia y unas trabas que no existen, poniendo la estrategia política y el orgullo por delante de las vidas y el sufrimiento del pueblo valenciano. Habiendo sido laxo con las leyes, como todos sabemos, cuando ha sido de su conveniencia política, y teniendo la potestad de declarar el estado de alarma, lo que le otorgaría plenos poderes para gestionar los recursos de forma centralizada, ha preferido adoptar una postura pasiva que evidencie la pésima gestión de Mazón. Algo que no necesita evidenciarse, porque todos lo estamos viendo: algo que necesita paliarse porque hay vidas en juego. Las hubo desde el minuto cero y las sigue habiendo. Evitar un choque institucional, como ha argumentado, no parece motivo suficiente para dejar a miles de personas abandonadas a su suerte, sin más ayuda que la de las mareas de voluntarios, teniendo todos los recursos del estado, que todos sufragamos con nuestro esfuerzo, a su disposición.

 


Cuando miles de voluntarios y afectados están de barro hasta las cejas, jugándose la salud, sin medios, para despejar cuanto antes las zonas afectadas, Sánchez se atreve a responder: «Si necesitan más ayuda, que la pidan». A pesar de que quienes sufren la estén suplicando en un grito ahogado y desgarrador que parece difícil de ignorar para cualquiera con sangre en las venas, un mínimo de humanidad y algún resquicio de responsabilidad. Nuestro presidente, una vez más, se pone en una situación en la que el país ha de rogarle que haga su trabajo, que venga a salvarnos, en vez de asumir la responsabilidad de su cargo en el desastre humanitario de mayor gravedad de la historia reciente de España.

Ambos se han permitido el lujo de rechazar, ahuyentar y marear a voluntarios, bomberos de otras comunidades e incluso profesionales cualificados de países vecinos, mientras la gente se moría y sufría sin siquiera agua potable que estamos teniendo que enviar los ciudadanos desde todos los rincones del país.

El Gobierno central rechazaba tomar el mando escudándose en un insuficiente nivel 2 de alerta que pone todo el peso en el incapaz gobierno de la Generalitat Valenciana, y la Generalitat Valenciana se niega a dar un paso al lado y ponerse a disposición de quien tiene todos los medios para tratar de ser lo más eficientes que sea posible.

Mientras unos y otros se lanzaban la burocracia a la cara, la vida de incontables personas pendía de un hilo, con el agua al cuello, literalmente, quizá en un garaje, quizá en un coche bajo un puente, quizá en el bajo de su vivienda. Personas que murieron esperando esa ayuda que muchos prestaron pero que “no hacía falta” y por tanto nunca llegó.

Mientras tanto, alcaldes y alcaldesas sufrían con sus vecinos, se ponían las botas si es que las tenían y trataban de gestionar la catástrofe sin medios pero con el valor, la empatía y la humanidad de los que no vemos ni rastro en el gobierno autonómico ni en el central.

 

 

Es por todo esto, por tal nivel de despropósito miremos por donde miremos, que la paciencia del pueblo español se ha desbordado como esos ríos de lodo.

Es por todo ello que quienes firmamos esta carta exigimos:

  1. El envío de TODA LA AYUDA DISPONIBLE de cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, bomberos, ingenieros, microbiólogos, geólogos, personal sanitario, psicólogos y todo lo que requieran los supervivientes de la DANA. Con carácter inmediato y sin trabas burocráticas que solo sirvan para prolongar su agonía.
  2. Inicio inmediato de los trabajos que garanticen la salubridad de las zonas, y formación suficiente para supervivientes y voluntarios para protegerse de posibles infecciones, evitando una nueva emergencia de carácter sanitario.
  3. Nombramiento de un órgano competente y plenamente facultado para actuar, en momentos de máxima emergencia, cuando cada minuto supone la diferencia entre la vida y la muerte para cientos de personas, sin trabas burocráticas ni jerárquicas. Un órgano competente formado por profesionales con formación y experiencia en emergencias: bomberos, paramédicos, policías, militares, personal sanitario, científicos, ingenieros, geólogos…
  4. Dimisión del presidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón, que ha demostrado no estar capacitado para gestionar esta crisis ni, lo peor de todo, para pedir ayuda cuando era evidente que la necesitaba.
  5. Dimisión del presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez, que ha dejado a su suerte al pueblo valenciano escudándose en una burocracia que ha flexibilizado en su beneficio, de forma cuestionable, en otras ocasiones sin emergencia que lo justificara.
  6. Que desde las instituciones locales, autonómicas y central se tome en serio la amenaza que ya es una realidad: el cambio climático. Que se legisle en el objetivo de minimizar y contrarrestar el daño ambiental de nuestra actividad humana. Que se adapten espacios, infraestructuras, escuelas, lugares de trabajo, viviendas… en base a lo que diga la ciencia y los expertos en cada materia, y no los políticos de turno sin la formación necesaria. Que se revisen las construcciones en zonas inundables y los protocolos para autorizar nuevas infraestructuras y edificaciones. Que se prioricen presupuestariamente las actividades preventivas como puede ser el adecuado mantenimiento del cauce de los ríos, limpieza de montes y revisión de infraestructuras.
  7. Para el objetivo anterior, que se forme un comité de expertos (de verdad, no como los de la pandemia) que tengan que justificar su experiencia y conocimiento. Un comité vinculante, transparente y que no deba responder ante ningún partido político. Que dicho comité coordine, además, la formación a la población, a toda la población, sobre actuación en caso de las emergencias más probables en nuestro territorio. Sabemos, porque así lo dice la ciencia, que estos fenómenos serán cada vez más frecuentes. Exigimos sistemas eficaces de alerta temprana, liderados por profesionales expertos libres de presiones políticas.
  8. Que se paralicen los cobros relacionados con la actividad comercial y de autónomo de todos los negocios y profesionales de la zona afectada, hasta regularizar su situación. Sin pedirles que sean ellos, los afectados, quien lo notifiquen de cualquier modo a la Hacienda Pública o a la Seguridad Social, ya que muchos no tienen acceso ni siquiera a la información. Tampoco que a posteriori se les reclame con carácter retroactivo ninguna de estas cuotas.

 

Parece mentira que tengamos que exigiros todo esto.

 

El pueblo español ha demostrado su solidaridad, los jóvenes han demostrado que no estaban dormidos, millones de personas se levantan cada día desde que sucedió esta tragedia pensando cómo pueden ayudar. Nos merecemos unas instituciones a la altura.

Afortunadamente, somos un país con muchos medios, que pagamos con gusto a través de nuestros impuestos y de nuestro trabajo diario… siempre que se utilicen con diligencia.

Somos un país con muchos medios, sí, pero que, desgraciadamente, están en las manos equivocadas.

En algún momento nos tendréis que explicar qué se siente al tener delante a una persona que se ahoga y no enviarle la ayuda que necesita. Alguna vez tendréis que explicarnos cómo se puede dormir después de algo así. Algún día tendréis que mirar a los ojos a quienes han quedado y explicarles por qué les negasteis la ayuda que sí podíais darles.

Mientras tanto, saldremos a la calle para gritar por quienes están demasiado ocupados limpiando sus calles, sus casas, y tratando de sobreponerse a esta tragedia, como seguro que harán, a pesar de vosotros.

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Sandra R​.​M.Creador de la petición«Si queremos un mundo de paz y de justicia, hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor». Antoine de Saint-Exupéry

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El problema

Llevamos décadas soportando vuestra corrupción, vuestra desvergüenza y vuestro cinismo.

A derecha y a izquierda.

Nos hemos dejado polarizar, enfrentar y hemos sucumbido a esa forma de hacer política, simplista y demagoga, de conmigo o contra mí, la que ha aniquilado cualquier intento de construir en el pluralismo y en la que lo más importante es ganar la batalla de tuits y mantenerse todo lo posible en el sillón que cada cual haya conquistado con sus mentiras, con ansias enfermizas de poder sin sentido alguno del deber.

Ha sido tanto, tanto, que nos habéis conseguido anestesiar, nos habéis alejado de la política, como si la política no fuera la misma vida –y la muerte– y habéis conseguido que millones de personas hayamos desconectado por completo de la actualidad para proteger la salud mental que nos queda.

Y esto es nuestra responsabilidad, porque este desinterés os ha dado espacio, por un tiempo, para hacer y deshacer a vuestro antojo, por más surrealista e inexplicable que fuera el asunto.

Pero todo tiene un límite.

Llegó el día, el 29 de octubre de 2024, y por desgracia con centenares de muertos sobre la mesa y decenas de desaparecidos. El límite se rebasó de largo, y se sigue rebasando días más tarde, por vuestra mezquindad y vuestra arrogancia, que ha antepuesto vuestros intereses políticos a la ayuda que las víctimas necesitaban y siguen necesitando desesperadamente.

Vecinos y voluntarios se enfrentan cada día a gravísimas carencias, al lodo, al abandono y a la desolación mientras se afanan en limpiar como pueden, sin medios ni preparación para hacerlo, con el riesgo de sucumbir a una nueva emergencia, esta vez sanitaria, mientras os lanzáis la burocracia de un lado al otro ante la mirada atónita de un país que clama sentido común y humanidad.

El límite de lo que podemos soportar como nación, de parte de su clase política, ha sido arrollado por vuestra arrogancia, con la misma fuerza que la riada de lodo y cañizo que muchos verán durante años en sus pesadillas, porque ESA ARROGANCIA VUESTRA MATA.

Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, subestimó los avisos emitidos por AEMET alertando de la gran cantidad de lluvia que se esperaba. Desde las 7:37 de la mañana el aviso era de nivel rojo. A las 9:48 este aviso se extiendió a todo el litoral valenciano y el Centro de Coordinación de Emergencias emitió una alerta hidrológica aconsejando no acercarse al agua. A pesar de todo, y a pesar de que ya había desbordamientos, a las 13h, Carlos Mazón anunció que desde ese momento la intensidad de la DANA iría disminuyendo.

El Gobierno Autonómico envió su alerta a las 20:12 horas, cuando ya había pueblos inundados y arrasados y personas ahogadas desde las 18:30. Nadie avisó a los vecinos de que el problema no era necesariamente la lluvia de sus localidades, sino la que había caído más arriba y que causaría un desastre sin precedentes. Días después se permite el lujo de arremeter contra todos los organismos habidos y por haber sin asumir ni una pizca de la responsabilidad que le corresponde, pero sin soltar el mando que podría salvar vidas y paliar el sufrimiento de las víctimas supervivientes lo antes posible.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, por su parte, lleva días parapetándose tras la burocracia y unas trabas que no existen, poniendo la estrategia política y el orgullo por delante de las vidas y el sufrimiento del pueblo valenciano. Habiendo sido laxo con las leyes, como todos sabemos, cuando ha sido de su conveniencia política, y teniendo la potestad de declarar el estado de alarma, lo que le otorgaría plenos poderes para gestionar los recursos de forma centralizada, ha preferido adoptar una postura pasiva que evidencie la pésima gestión de Mazón. Algo que no necesita evidenciarse, porque todos lo estamos viendo: algo que necesita paliarse porque hay vidas en juego. Las hubo desde el minuto cero y las sigue habiendo. Evitar un choque institucional, como ha argumentado, no parece motivo suficiente para dejar a miles de personas abandonadas a su suerte, sin más ayuda que la de las mareas de voluntarios, teniendo todos los recursos del estado, que todos sufragamos con nuestro esfuerzo, a su disposición.

 


Cuando miles de voluntarios y afectados están de barro hasta las cejas, jugándose la salud, sin medios, para despejar cuanto antes las zonas afectadas, Sánchez se atreve a responder: «Si necesitan más ayuda, que la pidan». A pesar de que quienes sufren la estén suplicando en un grito ahogado y desgarrador que parece difícil de ignorar para cualquiera con sangre en las venas, un mínimo de humanidad y algún resquicio de responsabilidad. Nuestro presidente, una vez más, se pone en una situación en la que el país ha de rogarle que haga su trabajo, que venga a salvarnos, en vez de asumir la responsabilidad de su cargo en el desastre humanitario de mayor gravedad de la historia reciente de España.

Ambos se han permitido el lujo de rechazar, ahuyentar y marear a voluntarios, bomberos de otras comunidades e incluso profesionales cualificados de países vecinos, mientras la gente se moría y sufría sin siquiera agua potable que estamos teniendo que enviar los ciudadanos desde todos los rincones del país.

El Gobierno central rechazaba tomar el mando escudándose en un insuficiente nivel 2 de alerta que pone todo el peso en el incapaz gobierno de la Generalitat Valenciana, y la Generalitat Valenciana se niega a dar un paso al lado y ponerse a disposición de quien tiene todos los medios para tratar de ser lo más eficientes que sea posible.

Mientras unos y otros se lanzaban la burocracia a la cara, la vida de incontables personas pendía de un hilo, con el agua al cuello, literalmente, quizá en un garaje, quizá en un coche bajo un puente, quizá en el bajo de su vivienda. Personas que murieron esperando esa ayuda que muchos prestaron pero que “no hacía falta” y por tanto nunca llegó.

Mientras tanto, alcaldes y alcaldesas sufrían con sus vecinos, se ponían las botas si es que las tenían y trataban de gestionar la catástrofe sin medios pero con el valor, la empatía y la humanidad de los que no vemos ni rastro en el gobierno autonómico ni en el central.

 

 

Es por todo esto, por tal nivel de despropósito miremos por donde miremos, que la paciencia del pueblo español se ha desbordado como esos ríos de lodo.

Es por todo ello que quienes firmamos esta carta exigimos:

  1. El envío de TODA LA AYUDA DISPONIBLE de cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, bomberos, ingenieros, microbiólogos, geólogos, personal sanitario, psicólogos y todo lo que requieran los supervivientes de la DANA. Con carácter inmediato y sin trabas burocráticas que solo sirvan para prolongar su agonía.
  2. Inicio inmediato de los trabajos que garanticen la salubridad de las zonas, y formación suficiente para supervivientes y voluntarios para protegerse de posibles infecciones, evitando una nueva emergencia de carácter sanitario.
  3. Nombramiento de un órgano competente y plenamente facultado para actuar, en momentos de máxima emergencia, cuando cada minuto supone la diferencia entre la vida y la muerte para cientos de personas, sin trabas burocráticas ni jerárquicas. Un órgano competente formado por profesionales con formación y experiencia en emergencias: bomberos, paramédicos, policías, militares, personal sanitario, científicos, ingenieros, geólogos…
  4. Dimisión del presidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón, que ha demostrado no estar capacitado para gestionar esta crisis ni, lo peor de todo, para pedir ayuda cuando era evidente que la necesitaba.
  5. Dimisión del presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez, que ha dejado a su suerte al pueblo valenciano escudándose en una burocracia que ha flexibilizado en su beneficio, de forma cuestionable, en otras ocasiones sin emergencia que lo justificara.
  6. Que desde las instituciones locales, autonómicas y central se tome en serio la amenaza que ya es una realidad: el cambio climático. Que se legisle en el objetivo de minimizar y contrarrestar el daño ambiental de nuestra actividad humana. Que se adapten espacios, infraestructuras, escuelas, lugares de trabajo, viviendas… en base a lo que diga la ciencia y los expertos en cada materia, y no los políticos de turno sin la formación necesaria. Que se revisen las construcciones en zonas inundables y los protocolos para autorizar nuevas infraestructuras y edificaciones. Que se prioricen presupuestariamente las actividades preventivas como puede ser el adecuado mantenimiento del cauce de los ríos, limpieza de montes y revisión de infraestructuras.
  7. Para el objetivo anterior, que se forme un comité de expertos (de verdad, no como los de la pandemia) que tengan que justificar su experiencia y conocimiento. Un comité vinculante, transparente y que no deba responder ante ningún partido político. Que dicho comité coordine, además, la formación a la población, a toda la población, sobre actuación en caso de las emergencias más probables en nuestro territorio. Sabemos, porque así lo dice la ciencia, que estos fenómenos serán cada vez más frecuentes. Exigimos sistemas eficaces de alerta temprana, liderados por profesionales expertos libres de presiones políticas.
  8. Que se paralicen los cobros relacionados con la actividad comercial y de autónomo de todos los negocios y profesionales de la zona afectada, hasta regularizar su situación. Sin pedirles que sean ellos, los afectados, quien lo notifiquen de cualquier modo a la Hacienda Pública o a la Seguridad Social, ya que muchos no tienen acceso ni siquiera a la información. Tampoco que a posteriori se les reclame con carácter retroactivo ninguna de estas cuotas.

 

Parece mentira que tengamos que exigiros todo esto.

 

El pueblo español ha demostrado su solidaridad, los jóvenes han demostrado que no estaban dormidos, millones de personas se levantan cada día desde que sucedió esta tragedia pensando cómo pueden ayudar. Nos merecemos unas instituciones a la altura.

Afortunadamente, somos un país con muchos medios, que pagamos con gusto a través de nuestros impuestos y de nuestro trabajo diario… siempre que se utilicen con diligencia.

Somos un país con muchos medios, sí, pero que, desgraciadamente, están en las manos equivocadas.

En algún momento nos tendréis que explicar qué se siente al tener delante a una persona que se ahoga y no enviarle la ayuda que necesita. Alguna vez tendréis que explicarnos cómo se puede dormir después de algo así. Algún día tendréis que mirar a los ojos a quienes han quedado y explicarles por qué les negasteis la ayuda que sí podíais darles.

Mientras tanto, saldremos a la calle para gritar por quienes están demasiado ocupados limpiando sus calles, sus casas, y tratando de sobreponerse a esta tragedia, como seguro que harán, a pesar de vosotros.

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Sandra R​.​M.Creador de la petición«Si queremos un mundo de paz y de justicia, hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor». Antoine de Saint-Exupéry

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Petición creada en 4 de noviembre de 2024