Vivir sin estómago tras sufrir cáncer: necesitamos la incapacidad laboral absoluta

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Me llamo Pilar Ruiz y escribo mi historia mientras espero a ser operada otra vez.

Tengo 40 años, soy divorciada y madre de una niña de 12 años. Hace cuatro años me diagnosticaron un cáncer gástrico. Tuvieron que extirparme el estómago (gastrectomía) y desde entonces, mi vida no ha sido la misma. Tuve que dejar de trabajar como peluquera a causa de la enfermedad y aprender a vivir con un órgano vital menos, mi estómago.

Los médicos y mi entorno me decían que debía estar feliz porque seguía viva. Y sí. ¿Pero a qué precio? Me concedieron la incapacidad total, que son 490 euros al mes, una pensión incompatible con cualquier otro tipo de ayuda. Con esos 490 euros tengo que invertir 300 euros mensuales en medicación y un sensor que necesito llevar para poder estar controlada debido a mis constantes hipoglucemias, y luego pagar el alquiler y los gastos cotidianos para mantenernos mi hija y yo. Por lo que al final tengo que pedir ayuda a económica a mis familiares para poder salir adelante.

Mi mayor secuela es el Síndrome de Dumping. A día de hoy, la mayoría de personas que se someten a una gastrectomía lo padecen. Los síntomas se desencadenan tras comer, y cuando no tienes estómago, tienes que hacer varias ingestas al día, por lo que supone estar prácticamente todo el día como es mi caso, con dolor abdominal, diarrea, temblores, hipoglucemias…

Al principio de este texto decía que estoy esperando a ser operada de nuevo, y es precisamente por este síndrome. Esta nueva intervención quirúrgica quizá permita solucionar algunos de estos síntomas, sobre todo mis hipoglucemias: una bajada de glucosa me puede dejar en coma.

Como no sé hasta qué punto esto mejorará mi calidad de vida y ahora mismo no puedo trabajar pero tampoco vivir con 490 euros, pedí que me concediesen la incapacidad laboral absoluta. Sin embargo, un juzgado de lo social de Madrid me la ha denegado porque no presento “deterioro cognitivo alguno”. “Si bien es cierto que no puede llevar a cabo actividad que suponga ejercicio físico, puede realizar actividades de naturaleza sedentaria liviana”, prosigue el fallo de la jueza.

Sobrevivir a una enfermedad, sí, pero ¿a qué precio? Apenas puedo comer, no tengo estómago y peso 43 kilos. Firma, por favor, para que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a cargo de Magdalena Valerio, conceda la incapacidad absoluta a todas aquellas personas a las que nos han practicado una gastrectomía tras sufrir un cáncer de estómago. Tenemos derecho a vivir, no a malvivir.

Y te pido también que firmes para que haya más investigación sobre las secuelas que produce una enfermedad como esta. Nadie nos prepara para un futuro así: nos sentimos invisibles y desamparados.

Ayúdanos con tu firma para que el Ministerio de Trabajo se implique en darnos una mejor calidad de vida tanto a nivel físico como económico y social, reconociendo las limitaciones que nos producen estas secuelas y que en muchas ocasiones no nos permiten volver a incorporarnos al mercado laboral.



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