Pedido humanitario para Juan Angel Napout


Pedido humanitario para Juan Angel Napout
La causa
En este día tan especial, tan diferente, tan lleno de emociones mezcladas, mi corazón sigue latiendo fuerte. Las lágrimas de felicidad de mi madre y la alegría de nuestra familia es imposible describir.
Lo más importante para mí en este momento es reiterar mi agradecimiento a toda la gente de mi adorado país, a toda la gente que siempre estuvo a nuestro lado y nos apoyó siempre. A la prensa de Paraguay, al Senado de la República y a la Cámara de Diputados, cuyo apoyo fue vital para conseguir una cirugía esperada por mucho tiempo y que ahora, gracias a ustedes, se va a realizar en mi querida tierra.
El periodismo le dio espacio a mi querida hermana María Virginia, quien, pese a no ser una persona pública, defendió y suplicó con fuerza por una ayuda humanitaria. Han pasado más de 97 meses desde que se inició esta historia, primero en Pfäffikon, Suiza, luego casi 12 meses en Brooklyn, Nueva York, un breve paso por Oklahoma y después en Miami FCI, donde estuve por 56 meses.
A mi familia y a mis amigos, gracias por no abandonarme nunca y gracias por haberme aguantado en las buenas y en las malas. La experiencia de haber vivido tanto tiempo despojado de mi libertad es una experiencia fuerte e inolvidable que no le deseo a nadie.
Estar en un país que no es el tuyo, lejos de tu tierra y de los tuyos, genera un dolor particular. Estoy muy agradecido de poder volver a mi querido Paraguay y tener el cuidado médico que necesito a mis 65 años.
Le doy gracias a Dios que me ha permitido vivir una vida muy especial y me recuerda al poema "Si" de Kipling:
"Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera…
… serás un hombre, hijo mío."
Nuestro país es un país que tiene un gran tesoro y es nuestra gente, que es buena y solidaria. Una vez más, mi abrazo fraterno a todos ustedes que me acompañaron, les deseo salud y prosperidad.
Juan Angel
La causa
En este día tan especial, tan diferente, tan lleno de emociones mezcladas, mi corazón sigue latiendo fuerte. Las lágrimas de felicidad de mi madre y la alegría de nuestra familia es imposible describir.
Lo más importante para mí en este momento es reiterar mi agradecimiento a toda la gente de mi adorado país, a toda la gente que siempre estuvo a nuestro lado y nos apoyó siempre. A la prensa de Paraguay, al Senado de la República y a la Cámara de Diputados, cuyo apoyo fue vital para conseguir una cirugía esperada por mucho tiempo y que ahora, gracias a ustedes, se va a realizar en mi querida tierra.
El periodismo le dio espacio a mi querida hermana María Virginia, quien, pese a no ser una persona pública, defendió y suplicó con fuerza por una ayuda humanitaria. Han pasado más de 97 meses desde que se inició esta historia, primero en Pfäffikon, Suiza, luego casi 12 meses en Brooklyn, Nueva York, un breve paso por Oklahoma y después en Miami FCI, donde estuve por 56 meses.
A mi familia y a mis amigos, gracias por no abandonarme nunca y gracias por haberme aguantado en las buenas y en las malas. La experiencia de haber vivido tanto tiempo despojado de mi libertad es una experiencia fuerte e inolvidable que no le deseo a nadie.
Estar en un país que no es el tuyo, lejos de tu tierra y de los tuyos, genera un dolor particular. Estoy muy agradecido de poder volver a mi querido Paraguay y tener el cuidado médico que necesito a mis 65 años.
Le doy gracias a Dios que me ha permitido vivir una vida muy especial y me recuerda al poema "Si" de Kipling:
"Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera…
… serás un hombre, hijo mío."
Nuestro país es un país que tiene un gran tesoro y es nuestra gente, que es buena y solidaria. Una vez más, mi abrazo fraterno a todos ustedes que me acompañaron, les deseo salud y prosperidad.
Juan Angel
Victoria
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Petición creada en 8 de abril de 2020
