Unidos por el Valle: Preservemos suelos productivos irrigados

La causa

Suelos productivos irrigados - Valle de Neuquén

La construcción del Dique Ingeniero Ballester a principios del siglo XX marcó un hito en el desarrollo de la región. Esta obra tenía un doble propósito: habilitar el riego de tierras agrícolas y controlar las crecidas del río, permitiendo la expansión de la producción agrícola. Con un canal principal de riego de 130 kilómetros de extensión, se hizo posible irrigar más de 50,000 hectáreas, entre Barda del Medio y Chichinales.

Esta irrigación no solo revolucionó la economía local, sino que también favoreció el desarrollo de suelos productivos que desempeñan un papel crítico en la actualidad. Estos suelos son fundamentales para la producción de frutas y verduras. Además, en un contexto de cambio climático, representan una oportunidad importante en términos de mitigación y adaptación. Sin embargo, en la actualidad, la presión inmobiliaria en la región, impulsada en gran medida por la actividad hidrocarburífera, pone en peligro estos suelos productivos. Existe un riesgo inminente de perder la capacidad productiva de la zona, lo que podría tener graves implicaciones en términos ambientales y de soberanía alimentaria. Por ello, es necesario el impulso de una ley que contemple la importancia de los suelos productivos irrigados en la provincia que busque preservarlos y protegerlos.

Asegurar que las generaciones futuras puedan beneficiarse de la riqueza de esta tierra y garantizar la continuidad de los servicios ecosistémicos esenciales proporcionados por el valle. La protección de estos suelos productivos no es solo una cuestión local, sino una inversión en un futuro sostenible para la región y el bienestar de sus habitantes. Los afectados, que incluyen a los productores agrícolas y la comunidad en general, necesitan medidas inmediatas para preservar estos recursos vitales.

Victoria
¡Esta petición alcanzó el cambio con 650 firmas!

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La construcción del Dique Ingeniero Ballester a principios del siglo XX marcó un hito en el desarrollo de la región. Esta obra tenía un doble propósito: habilitar el riego de tierras agrícolas y controlar las crecidas del río, permitiendo la expansión de la producción agrícola. Con un canal principal de riego de 130 kilómetros de extensión, se hizo posible irrigar más de 50,000 hectáreas, entre Barda del Medio y Chichinales.

Esta irrigación no solo revolucionó la economía local, sino que también favoreció el desarrollo de suelos productivos que desempeñan un papel crítico en la actualidad. Estos suelos son fundamentales para la producción de frutas y verduras. Además, en un contexto de cambio climático, representan una oportunidad importante en términos de mitigación y adaptación. Sin embargo, en la actualidad, la presión inmobiliaria en la región, impulsada en gran medida por la actividad hidrocarburífera, pone en peligro estos suelos productivos. Existe un riesgo inminente de perder la capacidad productiva de la zona, lo que podría tener graves implicaciones en términos ambientales y de soberanía alimentaria. Por ello, es necesario el impulso de una ley que contemple la importancia de los suelos productivos irrigados en la provincia que busque preservarlos y protegerlos.

Asegurar que las generaciones futuras puedan beneficiarse de la riqueza de esta tierra y garantizar la continuidad de los servicios ecosistémicos esenciales proporcionados por el valle. La protección de estos suelos productivos no es solo una cuestión local, sino una inversión en un futuro sostenible para la región y el bienestar de sus habitantes. Los afectados, que incluyen a los productores agrícolas y la comunidad en general, necesitan medidas inmediatas para preservar estos recursos vitales.

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Petición creada en 17 de octubre de 2023