Feb 3, 2018
Mi querido amigo y compañero: Te agradezco muchísimo el cariño y dedicación que dedicas a los temas propios, y que redundan en mantener la cohesión del grupo. Para que haya cohesión -y ésta sea eficiente- el grupo debe tener una alta base moral: costumbres, hábitos y conocimientos compartidos y valorados. Ya lo decían los clásicos: al que no sabe de dónde viene, tampoco le interesa saber dónde va. Concretamente nuestro paisano Séneca lo mejoraba “al que no sabe dónde va, ningún viento le es favorable”. Los hoplitas hemos pasado un cuarto de siglo como pollos sin cabeza: de un lado para otro, a toda prisa, soltando sangre. Nuestra sociedad fue infiltrada por una secta de maquinistas, proyectistas y ciberfascistas que nos dieron por amortizados. Se perdió una gran cultura inmaterial de la sociedad: la Militar. Desde los toques, hasta la estructura docente, organizativa y administrativa que era el Regimiento. El Plan Norte supuso para la Nación la pérdida de la organización militar implantada en todo el territorio, la desconexión de la población al suprimirse el derecho universal a la participación activa en el servicio militar, y en el ninguneo del propio militar como individuos prescindibles. Y eso lacra a la Sociedad. A la par que los ciberfascistas se apoderaron de la milicia para disolver el modelo constitucional de Ejército, se infiltran con total éxito en los partidos del poder: creando una casta de “funcionarios y aspirantes” de partido. Estas nuevas castas se apoderan de los recursos de la obra pública u fomentan desde los escaños del parlamento y senado proyectos de obras públicas y viviendas que beneficiarían solo a sus propios intereses y bancarios: pelotazo urbanístico, hipotecas y comisiones. El plan Norte en Jaén se llamó también NORTE, expansión norte. Una burbuja inmobiliaria que generó parques, tranvías, residenciales mastodonticos y chalets desparramando la ciudad cuesta abajo desde la carcel hasta los arroyos que bajan del castillo tres kilómetros más abajo. El pelotazo genera muchísimos millones de obra pública, y muchísimos millones de obra para vivienda. En el peor de los momentos de cultura malaya aparece en Jaén una ciudadela Calcolítica entre la carcel al sur y el cortijo de los Robles al norte. Una ciudadela de 5.000 años de antigüedad que contemplaba yacimientos acumulados de todas las civilizaciones posibles en España. Declarado bien de Interés Cultural por la Junta de poco sirvió: con procedimientos llamados de emergencia se hacía un leve informe arqueológico sobre cada parcela que pagaba el promotor y se pasaba a destruir en beneficio de promociones urbanísticas. Así una irracional contaminación arquitectónica acabó destruyendo, ocultando y silenciando la ciudadela Calcolítica de Jaén. En beneficio de unos pocos, con la mirada al otro lado de los funcionarios y poderes públicos que debieron velar por este Bien de Interés Cultural con protección integral. Estamos en Jaén en la Zona Arqueológica Marroquíes Bajos: 100 Ha esquilmadas, una fuente de ingresos para todos destruida en beneficio de unos pocos. Como dijera el cantautor de la tierra y parafraseándolo “pongamos que hablo de Jaén”. Así que si hasta aquí has leído te doy las gracias, y te ánimo a qué te diferencies y digas ¡basta! ¿Colaboras? https://www.gofundme.com/salvad-marroquies-bajos?pc=fb_co_dashboard_a&rcid=8a1eb477c88345eba2d8289b1a2e60a4
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