Kato Kammoga necesita una operación urgente en Uganda

El problema

Buenas!

 

Mi nombre es Javier Recio y solamente quiero robarte unos minutos de tu tiempo para intentar salvar la vida de un pequeño que necesita una operación urgente. Su nombre es Kato Kammoga y reside en una de las zonas más pobres en Uganda. Kato sufre una malformación anorrectal (ARM), que no le permite llevar una vida normal y no puede hacer sus necesidades. Su conducto rectal está bloqueado e impide el paso de las heces. Concretamente, Kato tiene una fístula entre el recto y la uretra, donde puede hacer sus necesidades con mucha dificultad. Es un defecto de nacimiento que debe ser atendido a una edad temprana, pero, debido al coste de la operación, y a la incapacidad de esta familia ugandesa para reunir el dinero necesario para el coste de la operación, lo han hecho imposible. He tratado de ponerme en contacto con organizaciones que trabajan específicamente en el traslado de niños de África para ser operados de urgencia en España, pero, debido a la crisis sanitaria, en este momento no pueden hacerse cargo.

Seguramente, llegado este punto, muchas personas se preguntarán por qué esta persona en concreto y por qué en Uganda cuando hay tantas vidas y causas nobles. No hay una respuesta grandilocuente ni tampoco superlativa, simplemente de proximidad emocional y un firme deseo de intentar contribuir humanamente. En este sentido, en el año 2018 viví y trabajé en Uganda en un proyecto como voluntario en una de las islas (Zinga) más pobres del país que rodean al Lago Victoria. A raíz de esta experiencia, conocí a muchas personas y otros tantos contactos pude llevármelos en una mochila cargada de recuerdos. Pero también de responsabilidades latentes. Como una metáfora, nuestra sombra siempre es alargada, tanto para ellos como para nosotros. El “blanco”, sin más reproches objetivos que la propia confirmación de un hecho, la persona del “primer mundo”, nunca deja completamente un lugar cuando salva una distancia física tan enorme. Desde las acomodadas vidas de que disponemos en los países más avanzados, si alguna vez, o no, tenemos la oportunidad de ver esa otra realidad con nuestros propios ojos, siempre puede asaltarnos la pregunta, en cualquier momento, en cualquier lugar: “¿qué puedo hacer para cambiarlo?" Supongo que no mucho, o quizá sí, pero al menos intentar superar la paradoja de quien visita un lugar, no deja solamente una huella de barro. Si no que deja algo más, contribuye con algo diferente, desde la distancia, o en el propio lugar, pero siempre se puede hacer ALGO MÁS. Eso es lo que estoy intentando hacer: intentar llamar a la humanidad de las personas para contribuir con una pequeña aportación que pueda costear la operación de Kato.

Fue a través del profesor Amon Tumusiime, un contacto del proyecto de voluntariado, que tuve conocimiento del caso. Tras conocer la historia del chico a través de la gente local, Amon intentó ayudar a la familia en un primer momento. La familia se dirigió entonces al hospital de Gombe, situado en la parte central del país, en el distrito de Butambala. No obstante, ningún doctor apareció y Kato no pudo ser observado por ningún profesional. Amon me comentó que, llegado este punto, la mejor opción sería que algún doctor se hiciera cargo de la situación en el principal centro médico de Kampala, el hospital de Mulago. Pese a un primer rechazo para redactar ningún documento, el doctor Nkukunda escribió un pequeño informe en el que describe la dolencia y solicita la cantidad de, aproximadamente, 1400 euros al cambio.

El motivo por el que me decidí a crear este proyecto de crowfunding en un momento tan complicado a escala global bajo una pandemia, es porque, simple y llanamente, creo y confío ciegamente en la capacidad de los seres humanos de poder ayudarse a pesar de todo. A pesar de la política, siempre quedan las personas. Siempre, inexorablemente, sin ambages. Por este motivo, sí has aguantado hasta aquí después de leer estas líneas, quiero darte un enorme gracias. Cualquier ayuda a la causa siempre será bienvenida y sumará para poder llegar al objetivo de tratar médicamente una vida que necesita una mano.

El proyecto cuenta con la colaboracion y apoyo local, además, de la organización JOYI Uganda. A través de su directora ejecutiva, Florence Nakaayi, coordinamos la campaña a escala local y se encargará de su traslado y el contacto con la familia junto al profesor Amon Tumusiime.

Para todos aquellos que quieran contribuir con cualquier donación, hemos creado una cuenta en noruega. Encontrarás los detalles a continuación. También se proporciona el código BIC o Swift para quienes deseen realizar una transferencia internacional desde otro país que no sea Noruega. Así que si envías el dinero directamente desde Noruega, solo tienes que enviarlo a esta cuenta (65804051303).

Francisco Javier López Recio (Stalsberg Terrasse, 30 Strømmen, 2010, Noruega)

IBAN: NO32 65804051303

BIC: NDEANOKK

Victoria
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El problema

Buenas!

 

Mi nombre es Javier Recio y solamente quiero robarte unos minutos de tu tiempo para intentar salvar la vida de un pequeño que necesita una operación urgente. Su nombre es Kato Kammoga y reside en una de las zonas más pobres en Uganda. Kato sufre una malformación anorrectal (ARM), que no le permite llevar una vida normal y no puede hacer sus necesidades. Su conducto rectal está bloqueado e impide el paso de las heces. Concretamente, Kato tiene una fístula entre el recto y la uretra, donde puede hacer sus necesidades con mucha dificultad. Es un defecto de nacimiento que debe ser atendido a una edad temprana, pero, debido al coste de la operación, y a la incapacidad de esta familia ugandesa para reunir el dinero necesario para el coste de la operación, lo han hecho imposible. He tratado de ponerme en contacto con organizaciones que trabajan específicamente en el traslado de niños de África para ser operados de urgencia en España, pero, debido a la crisis sanitaria, en este momento no pueden hacerse cargo.

Seguramente, llegado este punto, muchas personas se preguntarán por qué esta persona en concreto y por qué en Uganda cuando hay tantas vidas y causas nobles. No hay una respuesta grandilocuente ni tampoco superlativa, simplemente de proximidad emocional y un firme deseo de intentar contribuir humanamente. En este sentido, en el año 2018 viví y trabajé en Uganda en un proyecto como voluntario en una de las islas (Zinga) más pobres del país que rodean al Lago Victoria. A raíz de esta experiencia, conocí a muchas personas y otros tantos contactos pude llevármelos en una mochila cargada de recuerdos. Pero también de responsabilidades latentes. Como una metáfora, nuestra sombra siempre es alargada, tanto para ellos como para nosotros. El “blanco”, sin más reproches objetivos que la propia confirmación de un hecho, la persona del “primer mundo”, nunca deja completamente un lugar cuando salva una distancia física tan enorme. Desde las acomodadas vidas de que disponemos en los países más avanzados, si alguna vez, o no, tenemos la oportunidad de ver esa otra realidad con nuestros propios ojos, siempre puede asaltarnos la pregunta, en cualquier momento, en cualquier lugar: “¿qué puedo hacer para cambiarlo?" Supongo que no mucho, o quizá sí, pero al menos intentar superar la paradoja de quien visita un lugar, no deja solamente una huella de barro. Si no que deja algo más, contribuye con algo diferente, desde la distancia, o en el propio lugar, pero siempre se puede hacer ALGO MÁS. Eso es lo que estoy intentando hacer: intentar llamar a la humanidad de las personas para contribuir con una pequeña aportación que pueda costear la operación de Kato.

Fue a través del profesor Amon Tumusiime, un contacto del proyecto de voluntariado, que tuve conocimiento del caso. Tras conocer la historia del chico a través de la gente local, Amon intentó ayudar a la familia en un primer momento. La familia se dirigió entonces al hospital de Gombe, situado en la parte central del país, en el distrito de Butambala. No obstante, ningún doctor apareció y Kato no pudo ser observado por ningún profesional. Amon me comentó que, llegado este punto, la mejor opción sería que algún doctor se hiciera cargo de la situación en el principal centro médico de Kampala, el hospital de Mulago. Pese a un primer rechazo para redactar ningún documento, el doctor Nkukunda escribió un pequeño informe en el que describe la dolencia y solicita la cantidad de, aproximadamente, 1400 euros al cambio.

El motivo por el que me decidí a crear este proyecto de crowfunding en un momento tan complicado a escala global bajo una pandemia, es porque, simple y llanamente, creo y confío ciegamente en la capacidad de los seres humanos de poder ayudarse a pesar de todo. A pesar de la política, siempre quedan las personas. Siempre, inexorablemente, sin ambages. Por este motivo, sí has aguantado hasta aquí después de leer estas líneas, quiero darte un enorme gracias. Cualquier ayuda a la causa siempre será bienvenida y sumará para poder llegar al objetivo de tratar médicamente una vida que necesita una mano.

El proyecto cuenta con la colaboracion y apoyo local, además, de la organización JOYI Uganda. A través de su directora ejecutiva, Florence Nakaayi, coordinamos la campaña a escala local y se encargará de su traslado y el contacto con la familia junto al profesor Amon Tumusiime.

Para todos aquellos que quieran contribuir con cualquier donación, hemos creado una cuenta en noruega. Encontrarás los detalles a continuación. También se proporciona el código BIC o Swift para quienes deseen realizar una transferencia internacional desde otro país que no sea Noruega. Así que si envías el dinero directamente desde Noruega, solo tienes que enviarlo a esta cuenta (65804051303).

Francisco Javier López Recio (Stalsberg Terrasse, 30 Strømmen, 2010, Noruega)

IBAN: NO32 65804051303

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Petición creada en 17 de marzo de 2021