Tengo esclerosis múltiple y los petardos me provocan brotes. Pido regularlos en Fallas

El problema

Soy valenciana, tengo 35 años y he sido fallera. Sé perfectamente lo que significan las Fallas para esta ciudad. No he creado esta petición para acabar con ellas, sino porque, tal y como se viven hoy, me están haciendo daño. A mí y a muchos más.

Tengo esclerosis múltiple y las situaciones de estrés pueden provocarme brotes: que me falle la pierna, que no pueda coordinarme bien, que me tiemblen las manos o incluso quedarme inmovilizada durante horas. 

Por eso, para mí, escuchar petardos durante días a cualquier hora no es una simple molestia. Es una amenaza real para mi salud. Y así lo he vivido en Fallas anteriores.

Además, tengo dos gatas que cuando hay petardos pasan horas escondidas, temblando de miedo por el estruendo. Y no soy solo yo. En mi barrio hay personas mayores, como mi vecina que tiene un problema muy grave de corazón, y familias con niños con sensibilidad al ruido que también lo sufren cada año.

No digo que se prohíban las Fallas y no quiero fastidiarle la fiesta a nadie. Quiero que se celebren sin poner en peligro la salud y el descanso de otras personas. Por eso, pido al Ayuntamiento de Valencia que regule de forma más estricta el uso de la pirotecnia durante su celebración.

Cuando yo era pequeña, las Fallas duraban cuatro o cinco días. Había fiesta, sí, pero también había límites, respeto y sentido común. No se ocupaban calles durante tanto tiempo, no se alargaba todo durante semanas y no había petardos por todas partes desde mucho antes de los días grandes.

Ahora llevamos demasiados días de cortes de calles, ruido continuo, música hasta altas horas y petardos lanzados sin control. Incluso antes de que empiecen oficialmente las Fallas ya hay menores tirando petardos debajo de los coches o en calles estrechas donde el ruido retumba todavía más.

Yo misma he tenido que salir al balcón a pedir que dejaran de tirar petardos en mi calle. También he tenido que gastar dinero en difusores para intentar calmar a mis gatas, que viven aterradas en esta época. Y mientras tanto, yo duermo peor, descanso peor y mis síntomas empeoran.

En concreto, pido que el uso de petardos quede limitado a profesionales pirotécnicos y a momentos organizados y controlados, como las mascletàs y otros actos oficiales.

La pólvora no es un juego. Es peligrosa, genera un enorme impacto acústico y no tiene sentido que cualquiera pueda lanzar petardos a cualquier hora durante tantos días. Regular su uso implica que se pueda disfrutar de la tradición sin poner en riesgo la salud y el descanso de los demás.

No se trata de acabar con una tradición querida. Respeto las Fallas y sé que dan trabajo a muchas personas. Precisamente por eso creo que hay que evitar los excesos que hoy están afectando a vecinos, personas enfermas, mayores, niños y animales.

Celebrar sí. Pero así, no.

Por favor, firma esta petición para pedir unas Fallas más respetuosas, más seguras y más humanas para todos.

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El problema

Soy valenciana, tengo 35 años y he sido fallera. Sé perfectamente lo que significan las Fallas para esta ciudad. No he creado esta petición para acabar con ellas, sino porque, tal y como se viven hoy, me están haciendo daño. A mí y a muchos más.

Tengo esclerosis múltiple y las situaciones de estrés pueden provocarme brotes: que me falle la pierna, que no pueda coordinarme bien, que me tiemblen las manos o incluso quedarme inmovilizada durante horas. 

Por eso, para mí, escuchar petardos durante días a cualquier hora no es una simple molestia. Es una amenaza real para mi salud. Y así lo he vivido en Fallas anteriores.

Además, tengo dos gatas que cuando hay petardos pasan horas escondidas, temblando de miedo por el estruendo. Y no soy solo yo. En mi barrio hay personas mayores, como mi vecina que tiene un problema muy grave de corazón, y familias con niños con sensibilidad al ruido que también lo sufren cada año.

No digo que se prohíban las Fallas y no quiero fastidiarle la fiesta a nadie. Quiero que se celebren sin poner en peligro la salud y el descanso de otras personas. Por eso, pido al Ayuntamiento de Valencia que regule de forma más estricta el uso de la pirotecnia durante su celebración.

Cuando yo era pequeña, las Fallas duraban cuatro o cinco días. Había fiesta, sí, pero también había límites, respeto y sentido común. No se ocupaban calles durante tanto tiempo, no se alargaba todo durante semanas y no había petardos por todas partes desde mucho antes de los días grandes.

Ahora llevamos demasiados días de cortes de calles, ruido continuo, música hasta altas horas y petardos lanzados sin control. Incluso antes de que empiecen oficialmente las Fallas ya hay menores tirando petardos debajo de los coches o en calles estrechas donde el ruido retumba todavía más.

Yo misma he tenido que salir al balcón a pedir que dejaran de tirar petardos en mi calle. También he tenido que gastar dinero en difusores para intentar calmar a mis gatas, que viven aterradas en esta época. Y mientras tanto, yo duermo peor, descanso peor y mis síntomas empeoran.

En concreto, pido que el uso de petardos quede limitado a profesionales pirotécnicos y a momentos organizados y controlados, como las mascletàs y otros actos oficiales.

La pólvora no es un juego. Es peligrosa, genera un enorme impacto acústico y no tiene sentido que cualquiera pueda lanzar petardos a cualquier hora durante tantos días. Regular su uso implica que se pueda disfrutar de la tradición sin poner en riesgo la salud y el descanso de los demás.

No se trata de acabar con una tradición querida. Respeto las Fallas y sé que dan trabajo a muchas personas. Precisamente por eso creo que hay que evitar los excesos que hoy están afectando a vecinos, personas enfermas, mayores, niños y animales.

Celebrar sí. Pero así, no.

Por favor, firma esta petición para pedir unas Fallas más respetuosas, más seguras y más humanas para todos.

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