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Televisiones: Comprométanse a no pagar a criminales por hablar de su delito en TV


La semana pasada se me revolvió el estómago al leer que alguna televisión podría pagar por una entrevista a Miguel Ricart, el asesino de las niñas de Alcàsser. No me imagino lo que debieron sentir las familias de esas niñas ¿No tendría más sentido que todas las las teles se comprometan de una vez por todas a no volver a pagar nunca a un criminal por ir a la televisión?

En los últimos años no hemos dejado de ver cómo muchos canales de televisión -privados e incluso alguno público- pagaban a criminales o familiares de éstos por salir en televisión hablando de sus propios delitos. Pasó con la madre de El Cuco, condenado por esconder el cadáver de Marta del Castillo, en una entrevista en La Noria. Y aunque aquello marcó un antes y un después, hemos estado a punto de volver a ver estos días cómo un asesino cobraba dinero por hablar de sus crímenes: el fin de semana del 1 de diciembre pasado, Miguel Ricart, violador y asesino de las tres niñas de Alcàsser, fue tentado al salir de la cárcel con ir a algún plató de TV.

La presión de miles de personas en la red hizo que los anunciantes dieran instrucciones de retirar la publicidad si se llegaba a contratar al asesino para que hablase en un plató, y las cadenas actuaron de forma responsable y evitaron que la bajeza se consumara: Ricart no ha ido a recibir dinero y aplausos a ninguna televisión.

Esto está bien, pero no basta: con la derogación de la doctrina Parot, centenares de criminales con delitos de sangre han salido y saldrán a la calle en los próximos meses. Algunos de ellos -si no la mayoría- estarían encantados de ganar dinero por hablar de sus delitos. Es importante que preservemos la libertad de expresión para que hasta un asesino pueda decir lo que quiera en los medios; pero no podemos tolerar ni un día más que por dar su opinión se pague dinero a quien ha cometido un crimen o a sus allegados. Porque encima de ganar dinero a costa de su miseria moral, remueven de forma mezquina el dolor de las familias de las víctimas (como las de Ana Jerez, Sandra Palo o Marta del Castillo). Y no sólo a ellas sino a toda la sociedad: nuestros hijos no pueden crecer viendo que ser delincuente merece la pena; que por matar tienes premio…

Por eso, pedimos a las cadenas de televisión públicas y privadas que den un paso definitivo y se comprometan en público para siempre a no volver a contratar ni pagar a ningún criminal (ni a sus allegados), y al Gobierno, que nos representa a todos, que obligue a las cadenas a suscribir ese acuerdo. Firma esta petición si quieres ayudarme a conseguirlo.

Se trata de mejorar nuestra sociedad y de que los valores corrijan algo que es bueno para todos: conseguir que los medios no paguen por hablar de un crimen a quienes lo perpetraron ni a sus cercanos. Ética para los negocios y para el periodismo. El hecho de que toda la vida se haya pagado a criminales o cercanos por ir a los medios a contar sus miserias no es un argumento, sino la simple constatación de que toda la vida hemos vivido con un problema que nos afecta a todos. Y si lo solucionamos, nos beneficiaremos todos. Desde las marcas a los espectadores, desde los medios a las familias de las víctimas.

¿Y si hacemos que Miguel Ricart sea el caso que cambió las cosas? Firma ya esta petición.

 

Aquí tienes más información del tema.

Hashtag de Twitter para comentar esta iniciativa: #nomascrimenpagadoenTV.

Letter to
Rtve
ATRESMEDIA
Mediaset
and 2 others
Ministerio de Industria Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información
Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (Uteca)
Impedid que se pague a criminales por hablar de su delito en televisión.

En los últimos años no hemos dejado de ver cómo muchos canales de televisión -privados e incluso alguno público- pagaban a criminales o familiares de éstos por salir en televisión hablando de sus propios delitos. El último ejemplo desgraciado lo tuvimos el 29 de octubre de 2011, cuando se pagó a la madre de El Cuco, condenado por esconder el cadáver de Marta del Castillo, por acudir a una entrevista en La Noria, pero hemos estado a punto de volver a ver a otro asesino, Miguel Ricart, pisar un plató cobrando hace unos días. Con la derogación de la doctrina Parot serán cientos los criminales que salgan a la calle y quieran ganar dinero por hablar de sus delitos.

Es importante que preservemos la libertad de expresión para que incluso un asesino pueda acceder a decir lo que quiera en los medios; pero no podemos tolerar ni un día más que por dar su opinión se pague dinero a quien ha cometido un crimen o a sus allegados. Porque encima de ganar dinero a costa de su miseria moral, remueven de forma mezquina el dolor de las familias de las víctimas (como las de Ana Jerez, Sandra Palo o Marta del Castillo, por citar tres casos graves recientes).

Por ello, pedimos al organismo competente del Gobierno, es decir, a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, que inicie un proceso de co-regulación con los prestadores del servicio de televisión tendente a lograr la aprobación de un código que impida al condenado por sentencia penal firme, y personas allegadas, usar los delitos para alcanzar provecho económico.

Si en el plazo de seis meses no se hubiera alcanzado el acuerdo necesario de co-regulación en este asunto, instaremos al Gobierno y resto de partidos políticos para que, mediante la aprobación de un proyecto de ley, se alcancen los objetivos de que se prohíba al condenado y personas allegadas obtener provecho económico de su delito.

Se trata, en suma, de mejorar nuestra sociedad y de que provoquemos un cambio que es bueno para todos: conseguir que los medios no paguen por hablar de un crimen a quienes lo perpetraron ni a sus cercanos. Ética para los negocios y para el periodismo. Si lo solucionamos, nos beneficiaremos todos. Desde las marcas a los espectadores, desde los medios a las familias de las víctimas.

Atentamente