No al cierre de la Casa de Cultura Oaxaqueña

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A la opinion publica:

los trabajadores de la casa de la cultura oaxaqueña elevamos nuestra más enérgica protesta por la amenaza que existe por desaparecer nuestra institución, que por casi 50 años ha sido iniciadora y formadora de tantos y tantos talentos en las disciplinas artísticas, y más aún promotora de los valores humanos que ha propiciado una mejor calidad de vida de varias generaciones de oaxaqueños.

Recientemente el personal ha sido informado, por parte del director l.A.E. Guillermo garcía manzano, la amenaza de hacer un recorte presupuestal sin precedente en la vida de esta institución, que afectará no solo a las familias de los instructores sino también del personal administrativo, de confianza y operativo.

Es lamentable en un estado que presume de una vasta riqueza cultural y artística, se pretenda cortar de tajo las expresiones artísticas, que son la ventana mundial que genera derrama económica y que sustenta a miles de familias y reconocimiento a los artistas, artesanos, promotores culturales, instructores de arte, industrias culturales, y trabajadores administrativos.

Oaxaqueños: hagamos memoria y recordemos como la promoción y fomento de la cultura ha venido decreciendo, coincidentemente a partir de la administración del entonces gobernador del estado lic. José Nelson Murat Casab, padre del actual representante del ejecutivo estatal mtro. Alejandro Murat Hinojosa, que en un afán de ajustar la política de austeridad mal implementada, trastoca uno de los sectores más valiosos de nuestro estado: el arte y la cultura.

El trabajo que el personal de la casa de la cultura oaxaqueña realiza se refleja a diario y principalmente los fines de semana y días de fiesta, días destinados a la convivencia familiar que, de manera gustosa y comprometida, quienes tienen el privilegio de formar parte de esta institución, lo destinan para hacer de nuestra sociedad una sociedad productora de talentos, crítica y sensible a las manifestaciones humanas a través del arte.

Esperamos que quienes han sido parte de nuestra institución, directivos, talleristas, instructores, promotores culturales, artistas, oficinistas y población en general, se sumen a esta protesta para defenderla y no se trastoque los derechos laborales que atentan en desaparecerla, lo cual sería una gran injusticia para la cultura oaxaqueña, ya que todo este tiempo ha sido un espacio cultural obligado para recibir a personajes distinguidísimos del arte y la cultura en el contexto nacional e internacional y que seguramente, reclamarían el fortalecimiento de nuestra institución más allá y por encima de las políticas económicas que se pretenden.

Recientemente, hemos sido testigos, de la enorme ý costosa promoción que se realizó para la presentación de artistas populares en las fiestas de los lunes del cerro que poco o nada aportan al desarrollo artístico en general, y que, con el animo de dar distracción al pueblo o sencillamente cumplir antojos personales, no se escatima en onerosos gastos, quedando en un segundo o tercer plano el apoyo a la infraestructura cultural, a la dotación de instrumentos, la promoción de becas, festivales culturales, y en casos como este, a dar seguridad laboral a quienes han dado mas de la mitad de su vida iniciando y formando a seres humanos con las capacidades para desarrollarse en el arte y mas aún, sensibles y conocedoras de su entorno.

Lamentablemente, la generación de mejores seres humanos no conoce de tiempo definidos, de sexenios o trienios, de políticas austeras, de política en general, porque los resultados no son inmediatos, se van construyendo, se van formado, con el avance del tiempo y de las personas. Por ello, con toda firmeza podemos asegurar que, en un altísimo porcentaje, cualquier artista y/o promotor cultural que hoy goce de fama y reconocimiento, indudablemente en algún momento de su vida transitó, mucho o poco tiempo, por la casa de la cultura oaxaqueña ya sea iniciándose en alguna disciplina, compartiendo el conocimiento, exhibiendo su arte, internacionalizando a nuestro estado o dejando testimonio de la grandeza de Oaxaca.

Oaxaqueños, no dejemos morir a nuestra casa de la cultura, defendamos a sus trabajadores cuyo único pecado ha sido dedicar su vida a motivar los sueños y a formar mejores seres humanos.