PROHIBICIÓN PIROTECNIA AYUNTAMIENTO SAN FERNANDO


PROHIBICIÓN PIROTECNIA AYUNTAMIENTO SAN FERNANDO
El problema
Esta petición va dirigida al Sra Alcaldesa de AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO, municipio de Cádiz, para mediante la consecución de firmas podamos conseguir la prohibición de usar pirotecnia en San Fernando.
Cansados de soportar esta situación, ya que son muchas las personas que no comparten esta filosofía nada ética de divertirse causando dolor y sufrimiento a los demás, hemos decidido . Emprender acciones encaminadas a concienciar y a sensibilizar acerca de que todo aquello no puede seguir permitiéndose. Exigimos el fin del sufrimiento de las innumerables víctimas que esta negligencia social ocasiona.
Queremos lograr que una nueva Normativa Local produzca un cambio radical en la vida de muchas personas y animales. Que se acaben los temblores, los jadeos, las taquicardias, las muertes, los llantos, las búsquedas desesperadas.
Hay muchas personas aferrada a tradiciones sin sentido. Pero hay que educar y concienciar
Esta es la triste realidad que vivimos actualmente en España.
Y que hemos decidido cambiar y parar, mediante una correcta regulación de la pirotecnia, restringiendo su uso al máximo, asegurando la protección de las víctimas y siempre garantizando el mínimo impacto en los demás. Son muchísimas las personas que están en contra de esta práctica y, a nivel legal existen un vacío y una inconsistencia importantes. Por ello, resulta absolutamente incoherente que, habiendo tanta gente en contra y tantísimos seres que sufren de manera cruel e injustificada, algo así se siga manteniendo y permitiendo, simplemente porque nadie hace nada. Ha llegado la hora de cambiarlo mediante una regulación legal y lo justificamos a continuación, detallando la situación actual en este sentido.
Tanto en fechas señaladas como en días sin relevancia en ciudades y pueblos encontramos locales que, sin cumplimiento de ninguna normativa de seguridad, venden sin control artefactos explosivos a menores y adultos.
Esta situación ha causado infinitos problemas, que quedan escondidos bajos dos situaciones:
1. Respecto de los que lo sufren. Se trata de daños privados que se generan por ansiedad o dentro del domicilio. Existen miles de personas con ligirofobia, así como personas afectadas de autismo o problemas de conducta que sufren de manera extrema cuando se encuentran en una zona de explosiones. En este grupo de damnificados podemos incluir a los propietarios de mascotas, así como las propias mascotas y la fauna urbana, que no pueden comprender qué sucede. Ante el estallido, se produce un pánico que puede causar crisis de angustia, infartos, ansiedad. No olvidemos que todos los años cientos de perros escapan por pánico ante explosiones de petardos y pueden causar accidentes de tráfico, con independencia de su posible fallecimiento.
2. Respecto de los agentes que deberían controlar dicha situación. Cuando llegan al lugar en el que se ha cometido la infracción, los artífices de la misma no continúan allí, ya que parte de la diversión es generar ruido provocando sustos a quienes deambulan por la zona, por lo que las detenciones por estas infracciones son mínimas o nulas (tal y como hemos comprobado en las estadísticas de la Policía Municipal).
Tampoco existe un control real respecto de su compra, que puede efectuarse en LA Traca, ubicado en el polígono Frabricas
El problema de internet no es menor, dado que permite compras automáticas en las que no se especifica siquiera la cantidad de pólvora o explosivos que se usa, ni se controla el método de envío, que puede ser perfectamente por correo, sin que el cartero o mensajero sea consciente de que está transportando una cierta cantidad de explosivos sin precaución. Tengamos en cuenta que un petardo normal lleva 0,5 gramos de pólvora, un cohete entre 0,5 y 15 gramos y una traca 20 gramos. Y que pueden ser adquiridos por menores de 18 años. Un cartucho de caza de 34 gramos de peso lleva tan sólo 2,17 gramos de pólvora (cinco petardos pequeños que pueden ser adquiridos por internet).
Los resultados reales son tremendos. Hay que tener en cuenta que los perros son capaces de oír hasta los 60.000hz, mientras que los humanos no llegan a oír nada a partir de 20.000hz. Los petardos y otros instrumentos crean directamente lesiones en nuestras mascotas, que en ocasiones acaban en fallecimiento por paro cardíaco y situaciones de escape (se calcula que la noche de San Juan , La Navidad o Nochevieja hay entre 20/30 veces más avisos que una noche normal), pero es importante mencionar que el grupo con más bajas, aunque menos contabilizado, es el de las aves, que caen de los nidos, huyen desorientadas falleciendo por paros cardíacos o se golpean.
En los humanos tenemos crisis de ansiedad que implican doblar la medicación durante las fiestas “previsibles”, más de cien muertos directos en 25 años por causa de la pirotecnia, miles de heridos y amputados, entre los que encontramos lesiones estéticas (quemaduras) pero también amputaciones de dedos y manos, y vaciamiento de ojos, entre los daños más “comunes” (en Valencia podemos recordar 138 heridos en 2011 en un único día de fiesta; 165 en 2006, incluyendo un bebé de 15 meses; un niño de 9 años desangrado tras la explosión de un petardo en alicante en 2013, etc).
Estimamos que el control de la pirotecnia, circunscribiéndolo a situaciones puntuales autorizadas, es no sólo posible sino imprescindible, dada la situación real en la que nos encontramos, el peligro social que conlleva, la falta de control existente, la imposibilidad de su control de otra forma y sus consecuencias totalmente nocivas e innecesarias, teniendo en cuenta que en otros lugares del mundo está directamente prohibido (más de mil localidades en Italia o cientos de ciudades y varias provincias en Argentina son solo dos ejemplos).
Por todo lo expuesto anteriormente, realizamos la siguiente propuesta de modificación legal a nivel local sobre la venta y uso de la pirotecnia:
Se prohíbe hacer estallar en la vía pública o en cualquier espacio al aire libre petardos, cohetes, tracas y artificios pirotécnicos similares sin que exista autorización previa administrativa y con los controles pertinentes.
Cualquier actividad pirotécnica en fiestas populares requerirá la preceptiva autorización de la administración competente, que incluirá un proyecto con las medidas para evitar accidentes y molestias a las personas y animales o daños a las cosas. En cualquier caso, los establecimientos de venta de productos pirotécnicos no podrán vender los artículos pirotécnicos sin la presentación de la preceptiva autorización otorgada al comprador, que siempre ha de ser mayor de 18 años, debiendo colocarse en lugar visible la autorización administrativa de venta de productos explosivos.
Para garantizar la seguridad pública se autorizará con carácter preferente el uso de artificios pirotécnicos sin ruido y se potenciará el uso de los mismos frente a otros artículos que no reducen las molestias acústicas.
La campaña que hemos iniciado en este sentido se compone de la recogida de firmas para enviarlas al AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO mostrando el gran número de personas que rechazan esta práctica.
La diversión no puede implicar dolor y sufrimiento ajeno, aprender a divertirse sin causar daños a los demás es una exigencia ética de nuestra sociedad.
Los resultados reales son tremendos. Hay que tener en cuenta que los perros son capaces de oír hasta los 60.000hz, mientras que los humanos no llegan a oír nada a partir de 20.000hz. Los petardos y otros instrumentos crean directamente lesiones en nuestras mascotas, que en ocasiones acaban en fallecimiento por paro cardiaco y situaciones de escape (se calcula que la noche de San Juan , La Navidad o Nochevieja hay entre 20/30 veces más avisos que una noche normal), pero es importante mencionar que el grupo con más bajas, aunque menos contabilizado, es el de las aves, que caen de los nidos, huyen desorientadas falleciendo por paros cardiacos o se golpean.
En los humanos tenemos crisis de ansiedad que implican doblar la medicación durante las fiestas “previsibles”, más de cien muertos directos en 25 años por causa de la pirotecnia, miles de heridos y amputados, entre los que encontramos lesiones estéticas (quemaduras) pero también amputaciones de dedos y manos, y vaciamiento de ojos, entre los daños más “comunes” (en Valencia podemos recordar 138 heridos en 2011 en un único día de fiesta; 165 en 2006, incluyendo un bebé de 15 meses; un niño de 9 años desangrado tras la explosión de un petardo en alicante en 2013, etc).
Estimamos que el control de la pirotecnia, circunscribiéndolo a situaciones puntuales autorizadas, es no sólo posible sino imprescindible, dada la situación real en la que nos encontramos, el peligro social que conlleva, la falta de control existente, la imposibilidad de su control de otra forma y sus consecuencias totalmente nocivas e innecesarias, teniendo en cuenta que en otros lugares del mundo está directamente prohibido (más de mil localidades en Italia o cientos de ciudades y varias provincias en Argentina son solo dos ejemplos).
Por todo lo expuesto anteriormente, realizamos la siguiente propuesta de modificación legal a nivel local sobre la venta y uso de la pirotecnia:
Se prohíbe hacer estallar en la vía pública o en cualquier espacio al aire libre petardos, cohetes, tracas y artificios pirotécnicos similares sin que exista autorización previa administrativa y con los controles pertinentes.
Cualquier actividad pirotécnica en fiestas populares requerirá la preceptiva autorización de la administración competente, que incluirá un proyecto con las medidas para evitar accidentes y molestias a las personas y animales o daños a las cosas. En cualquier caso, los establecimientos de venta de productos pirotécnicos no podrán vender los artículos pirotécnicos sin la presentación de la preceptiva autorización otorgada al comprador, que siempre ha de ser mayor de 18 años, debiendo colocarse en lugar visible la autorización administrativa de venta de productos explosivos.
Para garantizar la seguridad pública se autorizará con carácter preferente el uso de artificios pirotécnicos sin ruido y se potenciará el uso de los mismos frente a otros artículos que no reducen las molestias acústicas.
La campaña que hemos iniciado en este sentido se compone de la recogida de firmas para enviarlas al AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO mostrando el gran número de personas que rechazan esta práctica.
La diversión no puede implicar dolor y sufrimiento ajeno, aprender a divertirse sin causar daños a los demás es una exigencia ética de nuestra sociedad.

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El problema
Esta petición va dirigida al Sra Alcaldesa de AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO, municipio de Cádiz, para mediante la consecución de firmas podamos conseguir la prohibición de usar pirotecnia en San Fernando.
Cansados de soportar esta situación, ya que son muchas las personas que no comparten esta filosofía nada ética de divertirse causando dolor y sufrimiento a los demás, hemos decidido . Emprender acciones encaminadas a concienciar y a sensibilizar acerca de que todo aquello no puede seguir permitiéndose. Exigimos el fin del sufrimiento de las innumerables víctimas que esta negligencia social ocasiona.
Queremos lograr que una nueva Normativa Local produzca un cambio radical en la vida de muchas personas y animales. Que se acaben los temblores, los jadeos, las taquicardias, las muertes, los llantos, las búsquedas desesperadas.
Hay muchas personas aferrada a tradiciones sin sentido. Pero hay que educar y concienciar
Esta es la triste realidad que vivimos actualmente en España.
Y que hemos decidido cambiar y parar, mediante una correcta regulación de la pirotecnia, restringiendo su uso al máximo, asegurando la protección de las víctimas y siempre garantizando el mínimo impacto en los demás. Son muchísimas las personas que están en contra de esta práctica y, a nivel legal existen un vacío y una inconsistencia importantes. Por ello, resulta absolutamente incoherente que, habiendo tanta gente en contra y tantísimos seres que sufren de manera cruel e injustificada, algo así se siga manteniendo y permitiendo, simplemente porque nadie hace nada. Ha llegado la hora de cambiarlo mediante una regulación legal y lo justificamos a continuación, detallando la situación actual en este sentido.
Tanto en fechas señaladas como en días sin relevancia en ciudades y pueblos encontramos locales que, sin cumplimiento de ninguna normativa de seguridad, venden sin control artefactos explosivos a menores y adultos.
Esta situación ha causado infinitos problemas, que quedan escondidos bajos dos situaciones:
1. Respecto de los que lo sufren. Se trata de daños privados que se generan por ansiedad o dentro del domicilio. Existen miles de personas con ligirofobia, así como personas afectadas de autismo o problemas de conducta que sufren de manera extrema cuando se encuentran en una zona de explosiones. En este grupo de damnificados podemos incluir a los propietarios de mascotas, así como las propias mascotas y la fauna urbana, que no pueden comprender qué sucede. Ante el estallido, se produce un pánico que puede causar crisis de angustia, infartos, ansiedad. No olvidemos que todos los años cientos de perros escapan por pánico ante explosiones de petardos y pueden causar accidentes de tráfico, con independencia de su posible fallecimiento.
2. Respecto de los agentes que deberían controlar dicha situación. Cuando llegan al lugar en el que se ha cometido la infracción, los artífices de la misma no continúan allí, ya que parte de la diversión es generar ruido provocando sustos a quienes deambulan por la zona, por lo que las detenciones por estas infracciones son mínimas o nulas (tal y como hemos comprobado en las estadísticas de la Policía Municipal).
Tampoco existe un control real respecto de su compra, que puede efectuarse en LA Traca, ubicado en el polígono Frabricas
El problema de internet no es menor, dado que permite compras automáticas en las que no se especifica siquiera la cantidad de pólvora o explosivos que se usa, ni se controla el método de envío, que puede ser perfectamente por correo, sin que el cartero o mensajero sea consciente de que está transportando una cierta cantidad de explosivos sin precaución. Tengamos en cuenta que un petardo normal lleva 0,5 gramos de pólvora, un cohete entre 0,5 y 15 gramos y una traca 20 gramos. Y que pueden ser adquiridos por menores de 18 años. Un cartucho de caza de 34 gramos de peso lleva tan sólo 2,17 gramos de pólvora (cinco petardos pequeños que pueden ser adquiridos por internet).
Los resultados reales son tremendos. Hay que tener en cuenta que los perros son capaces de oír hasta los 60.000hz, mientras que los humanos no llegan a oír nada a partir de 20.000hz. Los petardos y otros instrumentos crean directamente lesiones en nuestras mascotas, que en ocasiones acaban en fallecimiento por paro cardíaco y situaciones de escape (se calcula que la noche de San Juan , La Navidad o Nochevieja hay entre 20/30 veces más avisos que una noche normal), pero es importante mencionar que el grupo con más bajas, aunque menos contabilizado, es el de las aves, que caen de los nidos, huyen desorientadas falleciendo por paros cardíacos o se golpean.
En los humanos tenemos crisis de ansiedad que implican doblar la medicación durante las fiestas “previsibles”, más de cien muertos directos en 25 años por causa de la pirotecnia, miles de heridos y amputados, entre los que encontramos lesiones estéticas (quemaduras) pero también amputaciones de dedos y manos, y vaciamiento de ojos, entre los daños más “comunes” (en Valencia podemos recordar 138 heridos en 2011 en un único día de fiesta; 165 en 2006, incluyendo un bebé de 15 meses; un niño de 9 años desangrado tras la explosión de un petardo en alicante en 2013, etc).
Estimamos que el control de la pirotecnia, circunscribiéndolo a situaciones puntuales autorizadas, es no sólo posible sino imprescindible, dada la situación real en la que nos encontramos, el peligro social que conlleva, la falta de control existente, la imposibilidad de su control de otra forma y sus consecuencias totalmente nocivas e innecesarias, teniendo en cuenta que en otros lugares del mundo está directamente prohibido (más de mil localidades en Italia o cientos de ciudades y varias provincias en Argentina son solo dos ejemplos).
Por todo lo expuesto anteriormente, realizamos la siguiente propuesta de modificación legal a nivel local sobre la venta y uso de la pirotecnia:
Se prohíbe hacer estallar en la vía pública o en cualquier espacio al aire libre petardos, cohetes, tracas y artificios pirotécnicos similares sin que exista autorización previa administrativa y con los controles pertinentes.
Cualquier actividad pirotécnica en fiestas populares requerirá la preceptiva autorización de la administración competente, que incluirá un proyecto con las medidas para evitar accidentes y molestias a las personas y animales o daños a las cosas. En cualquier caso, los establecimientos de venta de productos pirotécnicos no podrán vender los artículos pirotécnicos sin la presentación de la preceptiva autorización otorgada al comprador, que siempre ha de ser mayor de 18 años, debiendo colocarse en lugar visible la autorización administrativa de venta de productos explosivos.
Para garantizar la seguridad pública se autorizará con carácter preferente el uso de artificios pirotécnicos sin ruido y se potenciará el uso de los mismos frente a otros artículos que no reducen las molestias acústicas.
La campaña que hemos iniciado en este sentido se compone de la recogida de firmas para enviarlas al AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO mostrando el gran número de personas que rechazan esta práctica.
La diversión no puede implicar dolor y sufrimiento ajeno, aprender a divertirse sin causar daños a los demás es una exigencia ética de nuestra sociedad.
Los resultados reales son tremendos. Hay que tener en cuenta que los perros son capaces de oír hasta los 60.000hz, mientras que los humanos no llegan a oír nada a partir de 20.000hz. Los petardos y otros instrumentos crean directamente lesiones en nuestras mascotas, que en ocasiones acaban en fallecimiento por paro cardiaco y situaciones de escape (se calcula que la noche de San Juan , La Navidad o Nochevieja hay entre 20/30 veces más avisos que una noche normal), pero es importante mencionar que el grupo con más bajas, aunque menos contabilizado, es el de las aves, que caen de los nidos, huyen desorientadas falleciendo por paros cardiacos o se golpean.
En los humanos tenemos crisis de ansiedad que implican doblar la medicación durante las fiestas “previsibles”, más de cien muertos directos en 25 años por causa de la pirotecnia, miles de heridos y amputados, entre los que encontramos lesiones estéticas (quemaduras) pero también amputaciones de dedos y manos, y vaciamiento de ojos, entre los daños más “comunes” (en Valencia podemos recordar 138 heridos en 2011 en un único día de fiesta; 165 en 2006, incluyendo un bebé de 15 meses; un niño de 9 años desangrado tras la explosión de un petardo en alicante en 2013, etc).
Estimamos que el control de la pirotecnia, circunscribiéndolo a situaciones puntuales autorizadas, es no sólo posible sino imprescindible, dada la situación real en la que nos encontramos, el peligro social que conlleva, la falta de control existente, la imposibilidad de su control de otra forma y sus consecuencias totalmente nocivas e innecesarias, teniendo en cuenta que en otros lugares del mundo está directamente prohibido (más de mil localidades en Italia o cientos de ciudades y varias provincias en Argentina son solo dos ejemplos).
Por todo lo expuesto anteriormente, realizamos la siguiente propuesta de modificación legal a nivel local sobre la venta y uso de la pirotecnia:
Se prohíbe hacer estallar en la vía pública o en cualquier espacio al aire libre petardos, cohetes, tracas y artificios pirotécnicos similares sin que exista autorización previa administrativa y con los controles pertinentes.
Cualquier actividad pirotécnica en fiestas populares requerirá la preceptiva autorización de la administración competente, que incluirá un proyecto con las medidas para evitar accidentes y molestias a las personas y animales o daños a las cosas. En cualquier caso, los establecimientos de venta de productos pirotécnicos no podrán vender los artículos pirotécnicos sin la presentación de la preceptiva autorización otorgada al comprador, que siempre ha de ser mayor de 18 años, debiendo colocarse en lugar visible la autorización administrativa de venta de productos explosivos.
Para garantizar la seguridad pública se autorizará con carácter preferente el uso de artificios pirotécnicos sin ruido y se potenciará el uso de los mismos frente a otros artículos que no reducen las molestias acústicas.
La campaña que hemos iniciado en este sentido se compone de la recogida de firmas para enviarlas al AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO mostrando el gran número de personas que rechazan esta práctica.
La diversión no puede implicar dolor y sufrimiento ajeno, aprender a divertirse sin causar daños a los demás es una exigencia ética de nuestra sociedad.

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Petición creada en 27 de diciembre de 2020