Soy Discapacitada, No una Criminal: Nuestra Lucha por el Derecho a Examinarnos

Firmantes recientes
Andrés Cambronero Aljibe y 9 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

English follows

Soy Discapacitada, No una Criminal: Nuestra Lucha por el Derecho a Examinarnos

Las personas con discapacidad y enfermedades crónicas nos enfrentamos diariamente a barreras invisibles que la sociedad raramente comprende. Por ejemplo, con discapacidades adquiridas la mayoría de actividades como trabajar o salir a la calle se han esfumado por completo. En nuestras vidas no hay elecciones, sino la realidad de unos síntomas y discapacidades que la convierten en un desafío. Para muchos de nosotros, estudiar en la universidad pública representa más que un objetivo académico: es nuestra ventana de esperanza, nuestro puente hacia un futuro digno. Algunos aún tenemos la capacidad de trabajar desde casa pero necesitamos una formación que lo permita.

Somos más de 80 alumnos con discapacidad que desde hace al menos 5 años sí hemos sido capaces, no sin muchos obstáculos, de examinarnos a domicilio. A lo largo de estos años hemos dejado a muchos compañeros atrás que aun compartiendo las mismas patologías fueron rechazados para optar a la adaptación de examen a domicilio. 

Este curso 2024-2025 la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ha decidido eliminar unilateralmente los exámenes a domicilio, aunque lo que comunica es que no cumplimos los requisitos. Este año sólo 8 alumnos (de los más de 80 que se examinaron en el curso 21/22) han podido examinarse a domicilio. Todos tenemos pilas de informes médicos que lo acreditan pero para ellos no son suficientes. Tampoco explican cuáles son los criterios que siguen para denegarnos nuestra petición. No pedimos privilegios, exigimos derechos. 

La universidad nos ofrece supuestas alternativas como aulas separadas, ignorando olímpicamente la realidad de nuestras condiciones médicas. ¿Cómo puede un estudiante con una enfermedad crónica incapacitante comprometerse a presentarse un día específico si la mayoría de sus días no puede ni salir de la cama? ¿Cómo puede alguien que apenas puede sostener su cuerpo durante una hora pretender realizar un examen presencial? ¿Cómo alguien que apenas puede salir al médico puede acercarse a un centro asociado?

Nuestra legislación es clara. Entre otras leyes, el artículo 37.2 de la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario establece que las universidades deben favorecer estructuras curriculares inclusivas, realizando ajustes razonables tanto en metodologías como en sistemas de evaluación. La UNED no solo incumple esta normativa, sino que vulnera sistemáticamente los derechos de estudiantes con discapacidad. 

Lo más grave no son los obstáculos burocráticos, sino el mensaje que se transmite: que nuestra condición nos hace menos merecedores de educación. Hemos documentado casos dramáticos donde estudiantes han tenido que desplazarse en ambulancia para realizar exámenes para finalmente acabar escribiendo en el suelo del aula.

Algun@s de nosotr@s vivimos con pensiones mínimas, otr@s dependen completamente de ayudas familiares. Nuestra única herramienta de transformación social es la educación, y ahora nos la quieren arrebatar. No somos criminales que queremos copiar o aprovecharnos sin tener derechos, somos estudiantes con el mismo derecho a formarnos que cualquier otra persona. 

Por eso pedimos tu firma. No es solo una rúbrica, es un gesto de solidaridad. Es decirle a la UNED y a toda la sociedad que la discapacidad no define nuestras capacidades, que merecemos respeto, inclusión y oportunidades reales. 

Firma para que nuestra voz sea escuchada. Firma porque la educación no tiene límites.

I am Disabled, Not a Criminal: Our Fight for the Right to Take Exams

People with disabilities and chronic illnesses face invisible barriers every day that society rarely understands. For example, with acquired disabilities, most activities such as working or going out have completely disappeared. In our lives there are no choices, but the reality of symptoms and disabilities that make it a challenge. For many of us, studying at a public university represents more than an academic goal: it is our window of hope, our bridge to a dignified future. Some of us still have the ability to work from home but we need training that allows it.

We are more than 80 students with disabilities who for at least 5 years have been able, not without many obstacles, to take exams at home. Throughout these years we have left behind many classmates who, despite sharing the same pathologies, were rejected for the adaptation of the exam at home.

This 2024-2025 academic year, the National University of Distance Education (UNED) has decided to unilaterally eliminate home exams, although what they adduce is that we do not meet the requirements. We all have stacks of medical reports that prove it, but for them they are not enough. Nor do they explain what criteria they follow to deny our request for accesible exams. We are not asking for privileges, we are demanding rights.

The university offers us supposed alternatives such as separate classrooms, completely ignoring the reality of our medical conditions. How can a student with a chronic, disabling illness commit to showing up on a specific day if most of their days he/she cannot even get out of bed? How can someone who can barely hold their body up for an hour claim to take an in-person exam? How can someone who can barely go to the doctor go to a university building?

Spanish legislation is clear. Among other laws, article 37.2 of Organic Law 2/2023 of the University System establishes that universities must promote inclusive curricular structures, making reasonable adjustments in both methodologies and evaluation systems. UNED not only fails to comply with this regulation, but systematically violates the rights of students with disabilities.

The most serious thing is not the bureaucratic obstacles, but the message that is conveyed: that our condition makes us less deserving of education. We have documented dramatic cases where students have had to travel by ambulance to take exams, ending up writing the exam on the floor of the room.

Some of us live on minimal pensions, others depend completely on family support. Our only tool for social transformation is education, and now they want to take it away from us. We are not criminals who want to copy or take advantage without having rights, we are students with the same right to education as anyone else.

That is why we ask for your signature. It is not just a signature, it is a gesture of solidarity. It is telling UNED and the whole society that disability does not define our abilities, that we deserve respect, inclusion and real opportunities.

Sign so that our voice is heard. Sign because education has no limits.

10.303

Firmantes recientes
Andrés Cambronero Aljibe y 9 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

English follows

Soy Discapacitada, No una Criminal: Nuestra Lucha por el Derecho a Examinarnos

Las personas con discapacidad y enfermedades crónicas nos enfrentamos diariamente a barreras invisibles que la sociedad raramente comprende. Por ejemplo, con discapacidades adquiridas la mayoría de actividades como trabajar o salir a la calle se han esfumado por completo. En nuestras vidas no hay elecciones, sino la realidad de unos síntomas y discapacidades que la convierten en un desafío. Para muchos de nosotros, estudiar en la universidad pública representa más que un objetivo académico: es nuestra ventana de esperanza, nuestro puente hacia un futuro digno. Algunos aún tenemos la capacidad de trabajar desde casa pero necesitamos una formación que lo permita.

Somos más de 80 alumnos con discapacidad que desde hace al menos 5 años sí hemos sido capaces, no sin muchos obstáculos, de examinarnos a domicilio. A lo largo de estos años hemos dejado a muchos compañeros atrás que aun compartiendo las mismas patologías fueron rechazados para optar a la adaptación de examen a domicilio. 

Este curso 2024-2025 la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ha decidido eliminar unilateralmente los exámenes a domicilio, aunque lo que comunica es que no cumplimos los requisitos. Este año sólo 8 alumnos (de los más de 80 que se examinaron en el curso 21/22) han podido examinarse a domicilio. Todos tenemos pilas de informes médicos que lo acreditan pero para ellos no son suficientes. Tampoco explican cuáles son los criterios que siguen para denegarnos nuestra petición. No pedimos privilegios, exigimos derechos. 

La universidad nos ofrece supuestas alternativas como aulas separadas, ignorando olímpicamente la realidad de nuestras condiciones médicas. ¿Cómo puede un estudiante con una enfermedad crónica incapacitante comprometerse a presentarse un día específico si la mayoría de sus días no puede ni salir de la cama? ¿Cómo puede alguien que apenas puede sostener su cuerpo durante una hora pretender realizar un examen presencial? ¿Cómo alguien que apenas puede salir al médico puede acercarse a un centro asociado?

Nuestra legislación es clara. Entre otras leyes, el artículo 37.2 de la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario establece que las universidades deben favorecer estructuras curriculares inclusivas, realizando ajustes razonables tanto en metodologías como en sistemas de evaluación. La UNED no solo incumple esta normativa, sino que vulnera sistemáticamente los derechos de estudiantes con discapacidad. 

Lo más grave no son los obstáculos burocráticos, sino el mensaje que se transmite: que nuestra condición nos hace menos merecedores de educación. Hemos documentado casos dramáticos donde estudiantes han tenido que desplazarse en ambulancia para realizar exámenes para finalmente acabar escribiendo en el suelo del aula.

Algun@s de nosotr@s vivimos con pensiones mínimas, otr@s dependen completamente de ayudas familiares. Nuestra única herramienta de transformación social es la educación, y ahora nos la quieren arrebatar. No somos criminales que queremos copiar o aprovecharnos sin tener derechos, somos estudiantes con el mismo derecho a formarnos que cualquier otra persona. 

Por eso pedimos tu firma. No es solo una rúbrica, es un gesto de solidaridad. Es decirle a la UNED y a toda la sociedad que la discapacidad no define nuestras capacidades, que merecemos respeto, inclusión y oportunidades reales. 

Firma para que nuestra voz sea escuchada. Firma porque la educación no tiene límites.

I am Disabled, Not a Criminal: Our Fight for the Right to Take Exams

People with disabilities and chronic illnesses face invisible barriers every day that society rarely understands. For example, with acquired disabilities, most activities such as working or going out have completely disappeared. In our lives there are no choices, but the reality of symptoms and disabilities that make it a challenge. For many of us, studying at a public university represents more than an academic goal: it is our window of hope, our bridge to a dignified future. Some of us still have the ability to work from home but we need training that allows it.

We are more than 80 students with disabilities who for at least 5 years have been able, not without many obstacles, to take exams at home. Throughout these years we have left behind many classmates who, despite sharing the same pathologies, were rejected for the adaptation of the exam at home.

This 2024-2025 academic year, the National University of Distance Education (UNED) has decided to unilaterally eliminate home exams, although what they adduce is that we do not meet the requirements. We all have stacks of medical reports that prove it, but for them they are not enough. Nor do they explain what criteria they follow to deny our request for accesible exams. We are not asking for privileges, we are demanding rights.

The university offers us supposed alternatives such as separate classrooms, completely ignoring the reality of our medical conditions. How can a student with a chronic, disabling illness commit to showing up on a specific day if most of their days he/she cannot even get out of bed? How can someone who can barely hold their body up for an hour claim to take an in-person exam? How can someone who can barely go to the doctor go to a university building?

Spanish legislation is clear. Among other laws, article 37.2 of Organic Law 2/2023 of the University System establishes that universities must promote inclusive curricular structures, making reasonable adjustments in both methodologies and evaluation systems. UNED not only fails to comply with this regulation, but systematically violates the rights of students with disabilities.

The most serious thing is not the bureaucratic obstacles, but the message that is conveyed: that our condition makes us less deserving of education. We have documented dramatic cases where students have had to travel by ambulance to take exams, ending up writing the exam on the floor of the room.

Some of us live on minimal pensions, others depend completely on family support. Our only tool for social transformation is education, and now they want to take it away from us. We are not criminals who want to copy or take advantage without having rights, we are students with the same right to education as anyone else.

That is why we ask for your signature. It is not just a signature, it is a gesture of solidarity. It is telling UNED and the whole society that disability does not define our abilities, that we deserve respect, inclusion and real opportunities.

Sign so that our voice is heard. Sign because education has no limits.

Los destinatarios de la petición

Ministerio de Universidades
Ministerio de Universidades
Ministro
UNED
UNED
Rector

Opiniones de firmantes

Actualizaciones de la petición