¡SOS Venezuela! Exigimos intervención internacional urgente ante los crímenes del régimen


¡SOS Venezuela! Exigimos intervención internacional urgente ante los crímenes del régimen
La causa
NOTA ACLARATORIA IMPORTANTE
Esta petición fue redactada desde la desesperación legítima de millones de venezolanos que no encuentran vías pacíficas, electorales ni constitucionales para liberarse de un régimen que ha destruido vidas, familias e instituciones. Al mencionar una "intervención militar del Comando Sur", no pedimos guerra, invasión ni violencia gratuita.
Nuestra intención es que la comunidad internacional active mecanismos excepcionales, como la Responsabilidad de Proteger (R2P), contemplados en el derecho internacional ante crímenes de lesa humanidad, represión sistemática y Estado fallido.
Esta petición busca visibilizar la urgencia de la situación venezolana y la necesidad de una acción efectiva y multilateral que devuelva la democracia, proteja a los ciudadanos y evite una catástrofe regional aún mayor.
No promovemos el uso unilateral de la fuerza fuera del marco internacional, pero sí pedimos que los países democráticos actúen con firmeza ante una dictadura que ha demostrado estar dispuesta a matar, perseguir y mentir para mantenerse en el poder.
Me llamo Néstor Urdaneta Valbuena. Soy venezolano y, como a millones de mis compatriotas, me duele y me afecta desde el exilio ver lo que estos cabecillas principales: Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Eloína Rodríguez Gómez y Jorge Jesús Rodríguez Gómez, han causado en Venezuela y continúan haciéndolo.
La crisis en Venezuela afecta directamente a millones de ciudadanos que enfrentan una grave escasez de alimentos, medicinas y otros recursos básicos. Las familias venezolanas viven en un estado de constante miedo debido a la violencia y la represión ejercidas por el régimen de Nicolás Maduro y sus cómplices. Los niños sufren desnutrición y falta de acceso a la educación, mientras que los opositores políticos y activistas son perseguidos, detenidos arbitrariamente y, en muchos casos, torturados o asesinados. La crisis humanitaria ha forzado a millones de venezolanos a huir del país en busca de seguridad y oportunidades en otros lugares.
Desde 2013, Venezuela ha estado sumida en una profunda crisis económica, social y política. Las políticas del régimen han llevado a una inflación descontrolada y al colapso de la economía, dejando a los ciudadanos sin acceso a bienes y servicios esenciales. Las condiciones de vida han empeorado drásticamente, con hospitales sin suministros médicos, escuelas sin recursos y una falta general de alimentos. La inseguridad alimentaria afecta a la mayoría de la población, y enfermedades que antes estaban bajo control, como la malaria y la tuberculosis, han resurgido debido a la falta de atención médica.
Además, la represión política ha sido brutal. Decenas de líderes de la oposición, así como opositores de línea base, han sido encarcelados, exiliados o incluso asesinados por el régimen. Las manifestaciones pacíficas son dispersadas con violencia, y las fuerzas de seguridad del Estado utilizan tácticas de intimidación y terror para mantener a la población sometida. La tortura y los malos tratos a detenidos son prácticas comunes, según informes de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.
Si la situación en Venezuela no cambia, el sufrimiento del pueblo venezolano continuará y empeorará. La perpetuación del régimen dictatorial de Nicolás Maduro significará más violaciones de derechos humanos, más asesinatos y una profundización de una crisis que se extenderá más allá del contexto humanitario. El colapso total y definitivo de la infraestructura del país ya ha comenzado, lo que llevará a un aumento en la mortalidad infantil, enfermedades y pobreza extrema sin precedentes. Se han llevado a cabo diversos planes, estrategias y acciones para intentar reestablecerle a Venezuela su democracia, pero todo ello ha sido en vano, debido al poder que Nicolás Maduro, junto con sus cómplices, ejercen sobre los cuerpos de seguridad de la nación, así como el control de grupos civiles armados (colectivos armados) que utilizan sus armas en contra de la población civil en general que no posee armas. Ha sido una lucha desigual. Sin una intervención que restablezca el orden constitucional, no habrá esperanza de justicia, democracia, recuperación económica ni de ninguna otra índole. La intervención puede marcar el inicio de un proceso de reconstrucción que permita a los venezolanos vivir en paz, con derechos y acceso a recursos básicos y de poder adquisitivo.
La continuación del régimen de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Tarek William Saab, Vladimir Padrino Lopez, Delcy Rodriguez, Jorge Rodriguez, Cilia Flores, Elvis Amoroso, entre muchos otros actores totalitarios, representa una amenaza no solo para los venezolanos, sino para la estabilidad de la región y del mundo. La crisis ha provocado una migración masiva que desestabiliza a los países vecinos. Colombia, Brasil, Perú y otros países de América Latina están lidiando con la llegada de millones de refugiados venezolanos, lo que ha generado tensiones sociales y económicas. La comunidad internacional no puede ignorar las consecuencias globales de la crisis en Venezuela.
Si la comunidad internacional no actúa, Venezuela corre el riesgo de convertirse en un Estado fallido. La falta de gobernabilidad y la corrupción generalizada han permitido permitirán que grupos criminales y terroristas encuentren refugio en el país, lo que ha incrementado la inseguridad en la región. La intervención militar del Comando Sur de los Estados Unidos podría ser el catalizador necesario para detener el declive y comenzar a construir un futuro mejor para Venezuela y el mundo.
El momento de actuar es ahora porque la situación en Venezuela ha alcanzado un punto crítico. El reciente fraude electoral perpetrado por Nicolás Maduro y sus cómplices demuestra su intención de mantenerse en el poder indefinidamente, desafiando la voluntad del pueblo venezolano y las normas democráticas internacionales. Cada día que pasa sin intervención, más vidas están en peligro y más derechos son violados. La intervención inmediata del Comando Sur de los Estados Unidos y de la comunidad internacional es crucial para detener la tiranía, proteger a los ciudadanos y restaurar la democracia en Venezuela. El mundo no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de millones de venezolanos. ¡Actúen ahora para salvar a Venezuela!
Los recientes acontecimientos de violencia en contra de las manifestaciones y protestas ante el fraude, han demostrado que el régimen de Maduro no tiene intención de ceder el poder de manera pacífica o democrática. La manipulación de los resultados electorales para evitar que Edmundo González Urrutia, el legítimamente electo presidente, asuma el cargo, es una clara violación de la voluntad del pueblo venezolano y una señal de que el régimen está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.
La intervención militar ahora es esencial para evitar un mayor deterioro de la situación. La comunidad internacional ha intentado varias medidas diplomáticas y sanciones económicas, pero estas han sido insuficientes para provocar un cambio significativo. La situación ha llegado a un punto donde la acción militar puede ser la única opción viable para proteger a los ciudadanos y restaurar el orden democrático.
El mundo tiene una responsabilidad moral y legal de intervenir cuando un régimen comete violaciones masivas de los derechos humanos y se niega a respetar la voluntad de su pueblo. La intervención del Comando Sur de los Estados Unidos, con el apoyo de otras naciones democráticas, puede marcar el comienzo de un proceso de justicia y recuperación para Venezuela. No podemos permitir que la opresión y la miseria continúen. ¡Es el momento de actuar para salvar a Venezuela y garantizar un futuro mejor para sus ciudadanos y para el resto del mundo!
English Version
IMPORTANT CLARIFICATION NOTE
This petition was written from the legitimate desperation of millions of Venezuelans who find no peaceful, electoral, or constitutional way to free themselves from a regime that has destroyed lives, families, and institutions. By mentioning a “military intervention by the U.S. Southern Command,” we are not calling for war, invasion, or gratuitous violence.
Our intention is for the international community to activate exceptional mechanisms, such as the Responsibility to Protect (R2P), as established in international law in response to crimes against humanity, systematic repression, and failed states.
This petition seeks to highlight the urgency of the Venezuelan situation and the need for effective, multilateral action to restore democracy, protect citizens, and prevent a greater regional catastrophe.
We do not promote the unilateral use of force outside the framework of international law, but we do call on democratic nations to act decisively against a dictatorship that has shown its willingness to kill, persecute, and deceive in order to cling to power.
My name is Néstor Urdaneta Valbuena. I am Venezuelan, and like millions of my compatriots, it pains and affects me from exile to witness what these principal leaders—Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, and Jorge Jesús Rodríguez Gómez—have caused and continue to cause in Venezuela.
The crisis in Venezuela directly affects millions of citizens who face severe shortages of food, medicine, and other basic resources. Venezuelan families live in a state of constant fear due to the violence and repression exercised by Nicolás Maduro's regime and his accomplices. Children suffer from malnutrition and lack of access to education, while political opponents and activists are persecuted, arbitrarily detained, and in many cases, tortured or killed. The humanitarian crisis has forced millions of Venezuelans to flee the country in search of safety and opportunities elsewhere.
Since 2013, Venezuela has been mired in a deep economic, social, and political crisis. The regime's policies have led to rampant inflation and economic collapse, leaving citizens without access to essential goods and services. Living conditions have drastically worsened, with hospitals lacking medical supplies, schools without resources, and a general scarcity of food. Food insecurity affects the majority of the population, and diseases that were previously under control, such as malaria and tuberculosis, have resurfaced due to the lack of medical care.
Moreover, political repression has been brutal. Dozens of opposition leaders, as well as grassroots opponents, have been imprisoned, exiled, or even killed by the regime. Peaceful demonstrations are frequently met with violence, and state security forces use intimidation and terror tactics to keep the population subdued. Torture and ill-treatment of detainees are common practices, as reported by human rights organizations such as Human Rights Watch and Amnesty International.
If the situation in Venezuela does not change, the suffering of the Venezuelan people will continue and worsen. The perpetuation of Nicolás Maduro's dictatorial regime will mean more human rights violations, more killings, and a deepening of a crisis that extends beyond the humanitarian context. The total and definitive collapse of the country's infrastructure has already begun, leading to unprecedented increases in child mortality, diseases, and extreme poverty. Various plans, strategies, and actions have been undertaken to try to restore democracy in Venezuela, but all have been in vain due to the power that Nicolás Maduro and his accomplices wield over the nation's security forces and the control of armed civilian groups (colectivos armados) that use their weapons against the unarmed general civilian population. It has been an unequal struggle. Without an intervention to restore constitutional order, there will be no hope for justice, democracy, economic recovery, or any other kind of improvement. Intervention could mark the beginning of a reconstruction process that allows Venezuelans to live in peace, with rights and access to basic and affordable resources.
The continuation of Nicolás Maduro's regime, along with Diosdado Cabello, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Cilia Flores, Elvis Amoroso, among many other totalitarian actors, represents a threat not only to Venezuelans but also to regional and global stability. The crisis has triggered massive migration, destabilizing neighboring countries. Colombia, Brazil, Peru, and other Latin American countries are dealing with the arrival of millions of Venezuelan refugees, causing social and economic tensions. The international community cannot ignore the global consequences of the crisis in Venezuela.
If the international community does not act, Venezuela risks becoming a failed state. The lack of governance and widespread corruption will allow criminal and terrorist groups to find refuge in the country, increasing regional insecurity. Military intervention by the U.S. Southern Command could be the necessary catalyst to halt the decline and begin building a better future for Venezuela and the world.
The time to act is now because the situation in Venezuela has reached a critical point. The recent electoral fraud perpetrated by Nicolás Maduro and his accomplices demonstrates their intention to remain in power indefinitely, defying the will of the Venezuelan people and international democratic norms. Each day that passes without intervention, more lives are at risk and more rights are violated. Immediate intervention by the U.S. Southern Command and the international community is crucial to end the tyranny, protect citizens, and restore democracy in Venezuela. The world cannot remain indifferent to the suffering of millions of Venezuelans. Act now to save Venezuela!
The recent events of violence against protests and demonstrations in response to the fraud have shown that Maduro's regime has no intention of relinquishing power peacefully or democratically. Manipulating electoral results to prevent Edmundo González Urrutia, the legitimately elected president, from taking office is a clear violation of the Venezuelan people's will and a sign that the regime is willing to do anything to stay in power.
Military intervention is now essential to prevent further deterioration of the situation. The international community has tried various diplomatic measures and economic sanctions, but these have been insufficient to bring about significant change. The situation has reached a point where military action may be the only viable option to protect citizens and restore democratic order.
The world has a moral and legal responsibility to intervene when a regime commits massive human rights violations and refuses to respect its people's will. Intervention by the U.S. Southern Command, supported by other democratic nations, can mark the beginning of a process of justice and recovery for Venezuela. We cannot allow oppression and misery to continue. Now is the time to act to save Venezuela and ensure a better future for its citizens and the rest of the world!

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La causa
NOTA ACLARATORIA IMPORTANTE
Esta petición fue redactada desde la desesperación legítima de millones de venezolanos que no encuentran vías pacíficas, electorales ni constitucionales para liberarse de un régimen que ha destruido vidas, familias e instituciones. Al mencionar una "intervención militar del Comando Sur", no pedimos guerra, invasión ni violencia gratuita.
Nuestra intención es que la comunidad internacional active mecanismos excepcionales, como la Responsabilidad de Proteger (R2P), contemplados en el derecho internacional ante crímenes de lesa humanidad, represión sistemática y Estado fallido.
Esta petición busca visibilizar la urgencia de la situación venezolana y la necesidad de una acción efectiva y multilateral que devuelva la democracia, proteja a los ciudadanos y evite una catástrofe regional aún mayor.
No promovemos el uso unilateral de la fuerza fuera del marco internacional, pero sí pedimos que los países democráticos actúen con firmeza ante una dictadura que ha demostrado estar dispuesta a matar, perseguir y mentir para mantenerse en el poder.
Me llamo Néstor Urdaneta Valbuena. Soy venezolano y, como a millones de mis compatriotas, me duele y me afecta desde el exilio ver lo que estos cabecillas principales: Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Eloína Rodríguez Gómez y Jorge Jesús Rodríguez Gómez, han causado en Venezuela y continúan haciéndolo.
La crisis en Venezuela afecta directamente a millones de ciudadanos que enfrentan una grave escasez de alimentos, medicinas y otros recursos básicos. Las familias venezolanas viven en un estado de constante miedo debido a la violencia y la represión ejercidas por el régimen de Nicolás Maduro y sus cómplices. Los niños sufren desnutrición y falta de acceso a la educación, mientras que los opositores políticos y activistas son perseguidos, detenidos arbitrariamente y, en muchos casos, torturados o asesinados. La crisis humanitaria ha forzado a millones de venezolanos a huir del país en busca de seguridad y oportunidades en otros lugares.
Desde 2013, Venezuela ha estado sumida en una profunda crisis económica, social y política. Las políticas del régimen han llevado a una inflación descontrolada y al colapso de la economía, dejando a los ciudadanos sin acceso a bienes y servicios esenciales. Las condiciones de vida han empeorado drásticamente, con hospitales sin suministros médicos, escuelas sin recursos y una falta general de alimentos. La inseguridad alimentaria afecta a la mayoría de la población, y enfermedades que antes estaban bajo control, como la malaria y la tuberculosis, han resurgido debido a la falta de atención médica.
Además, la represión política ha sido brutal. Decenas de líderes de la oposición, así como opositores de línea base, han sido encarcelados, exiliados o incluso asesinados por el régimen. Las manifestaciones pacíficas son dispersadas con violencia, y las fuerzas de seguridad del Estado utilizan tácticas de intimidación y terror para mantener a la población sometida. La tortura y los malos tratos a detenidos son prácticas comunes, según informes de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.
Si la situación en Venezuela no cambia, el sufrimiento del pueblo venezolano continuará y empeorará. La perpetuación del régimen dictatorial de Nicolás Maduro significará más violaciones de derechos humanos, más asesinatos y una profundización de una crisis que se extenderá más allá del contexto humanitario. El colapso total y definitivo de la infraestructura del país ya ha comenzado, lo que llevará a un aumento en la mortalidad infantil, enfermedades y pobreza extrema sin precedentes. Se han llevado a cabo diversos planes, estrategias y acciones para intentar reestablecerle a Venezuela su democracia, pero todo ello ha sido en vano, debido al poder que Nicolás Maduro, junto con sus cómplices, ejercen sobre los cuerpos de seguridad de la nación, así como el control de grupos civiles armados (colectivos armados) que utilizan sus armas en contra de la población civil en general que no posee armas. Ha sido una lucha desigual. Sin una intervención que restablezca el orden constitucional, no habrá esperanza de justicia, democracia, recuperación económica ni de ninguna otra índole. La intervención puede marcar el inicio de un proceso de reconstrucción que permita a los venezolanos vivir en paz, con derechos y acceso a recursos básicos y de poder adquisitivo.
La continuación del régimen de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Tarek William Saab, Vladimir Padrino Lopez, Delcy Rodriguez, Jorge Rodriguez, Cilia Flores, Elvis Amoroso, entre muchos otros actores totalitarios, representa una amenaza no solo para los venezolanos, sino para la estabilidad de la región y del mundo. La crisis ha provocado una migración masiva que desestabiliza a los países vecinos. Colombia, Brasil, Perú y otros países de América Latina están lidiando con la llegada de millones de refugiados venezolanos, lo que ha generado tensiones sociales y económicas. La comunidad internacional no puede ignorar las consecuencias globales de la crisis en Venezuela.
Si la comunidad internacional no actúa, Venezuela corre el riesgo de convertirse en un Estado fallido. La falta de gobernabilidad y la corrupción generalizada han permitido permitirán que grupos criminales y terroristas encuentren refugio en el país, lo que ha incrementado la inseguridad en la región. La intervención militar del Comando Sur de los Estados Unidos podría ser el catalizador necesario para detener el declive y comenzar a construir un futuro mejor para Venezuela y el mundo.
El momento de actuar es ahora porque la situación en Venezuela ha alcanzado un punto crítico. El reciente fraude electoral perpetrado por Nicolás Maduro y sus cómplices demuestra su intención de mantenerse en el poder indefinidamente, desafiando la voluntad del pueblo venezolano y las normas democráticas internacionales. Cada día que pasa sin intervención, más vidas están en peligro y más derechos son violados. La intervención inmediata del Comando Sur de los Estados Unidos y de la comunidad internacional es crucial para detener la tiranía, proteger a los ciudadanos y restaurar la democracia en Venezuela. El mundo no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de millones de venezolanos. ¡Actúen ahora para salvar a Venezuela!
Los recientes acontecimientos de violencia en contra de las manifestaciones y protestas ante el fraude, han demostrado que el régimen de Maduro no tiene intención de ceder el poder de manera pacífica o democrática. La manipulación de los resultados electorales para evitar que Edmundo González Urrutia, el legítimamente electo presidente, asuma el cargo, es una clara violación de la voluntad del pueblo venezolano y una señal de que el régimen está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.
La intervención militar ahora es esencial para evitar un mayor deterioro de la situación. La comunidad internacional ha intentado varias medidas diplomáticas y sanciones económicas, pero estas han sido insuficientes para provocar un cambio significativo. La situación ha llegado a un punto donde la acción militar puede ser la única opción viable para proteger a los ciudadanos y restaurar el orden democrático.
El mundo tiene una responsabilidad moral y legal de intervenir cuando un régimen comete violaciones masivas de los derechos humanos y se niega a respetar la voluntad de su pueblo. La intervención del Comando Sur de los Estados Unidos, con el apoyo de otras naciones democráticas, puede marcar el comienzo de un proceso de justicia y recuperación para Venezuela. No podemos permitir que la opresión y la miseria continúen. ¡Es el momento de actuar para salvar a Venezuela y garantizar un futuro mejor para sus ciudadanos y para el resto del mundo!
English Version
IMPORTANT CLARIFICATION NOTE
This petition was written from the legitimate desperation of millions of Venezuelans who find no peaceful, electoral, or constitutional way to free themselves from a regime that has destroyed lives, families, and institutions. By mentioning a “military intervention by the U.S. Southern Command,” we are not calling for war, invasion, or gratuitous violence.
Our intention is for the international community to activate exceptional mechanisms, such as the Responsibility to Protect (R2P), as established in international law in response to crimes against humanity, systematic repression, and failed states.
This petition seeks to highlight the urgency of the Venezuelan situation and the need for effective, multilateral action to restore democracy, protect citizens, and prevent a greater regional catastrophe.
We do not promote the unilateral use of force outside the framework of international law, but we do call on democratic nations to act decisively against a dictatorship that has shown its willingness to kill, persecute, and deceive in order to cling to power.
My name is Néstor Urdaneta Valbuena. I am Venezuelan, and like millions of my compatriots, it pains and affects me from exile to witness what these principal leaders—Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, and Jorge Jesús Rodríguez Gómez—have caused and continue to cause in Venezuela.
The crisis in Venezuela directly affects millions of citizens who face severe shortages of food, medicine, and other basic resources. Venezuelan families live in a state of constant fear due to the violence and repression exercised by Nicolás Maduro's regime and his accomplices. Children suffer from malnutrition and lack of access to education, while political opponents and activists are persecuted, arbitrarily detained, and in many cases, tortured or killed. The humanitarian crisis has forced millions of Venezuelans to flee the country in search of safety and opportunities elsewhere.
Since 2013, Venezuela has been mired in a deep economic, social, and political crisis. The regime's policies have led to rampant inflation and economic collapse, leaving citizens without access to essential goods and services. Living conditions have drastically worsened, with hospitals lacking medical supplies, schools without resources, and a general scarcity of food. Food insecurity affects the majority of the population, and diseases that were previously under control, such as malaria and tuberculosis, have resurfaced due to the lack of medical care.
Moreover, political repression has been brutal. Dozens of opposition leaders, as well as grassroots opponents, have been imprisoned, exiled, or even killed by the regime. Peaceful demonstrations are frequently met with violence, and state security forces use intimidation and terror tactics to keep the population subdued. Torture and ill-treatment of detainees are common practices, as reported by human rights organizations such as Human Rights Watch and Amnesty International.
If the situation in Venezuela does not change, the suffering of the Venezuelan people will continue and worsen. The perpetuation of Nicolás Maduro's dictatorial regime will mean more human rights violations, more killings, and a deepening of a crisis that extends beyond the humanitarian context. The total and definitive collapse of the country's infrastructure has already begun, leading to unprecedented increases in child mortality, diseases, and extreme poverty. Various plans, strategies, and actions have been undertaken to try to restore democracy in Venezuela, but all have been in vain due to the power that Nicolás Maduro and his accomplices wield over the nation's security forces and the control of armed civilian groups (colectivos armados) that use their weapons against the unarmed general civilian population. It has been an unequal struggle. Without an intervention to restore constitutional order, there will be no hope for justice, democracy, economic recovery, or any other kind of improvement. Intervention could mark the beginning of a reconstruction process that allows Venezuelans to live in peace, with rights and access to basic and affordable resources.
The continuation of Nicolás Maduro's regime, along with Diosdado Cabello, Tarek William Saab, Vladimir Padrino López, Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Cilia Flores, Elvis Amoroso, among many other totalitarian actors, represents a threat not only to Venezuelans but also to regional and global stability. The crisis has triggered massive migration, destabilizing neighboring countries. Colombia, Brazil, Peru, and other Latin American countries are dealing with the arrival of millions of Venezuelan refugees, causing social and economic tensions. The international community cannot ignore the global consequences of the crisis in Venezuela.
If the international community does not act, Venezuela risks becoming a failed state. The lack of governance and widespread corruption will allow criminal and terrorist groups to find refuge in the country, increasing regional insecurity. Military intervention by the U.S. Southern Command could be the necessary catalyst to halt the decline and begin building a better future for Venezuela and the world.
The time to act is now because the situation in Venezuela has reached a critical point. The recent electoral fraud perpetrated by Nicolás Maduro and his accomplices demonstrates their intention to remain in power indefinitely, defying the will of the Venezuelan people and international democratic norms. Each day that passes without intervention, more lives are at risk and more rights are violated. Immediate intervention by the U.S. Southern Command and the international community is crucial to end the tyranny, protect citizens, and restore democracy in Venezuela. The world cannot remain indifferent to the suffering of millions of Venezuelans. Act now to save Venezuela!
The recent events of violence against protests and demonstrations in response to the fraud have shown that Maduro's regime has no intention of relinquishing power peacefully or democratically. Manipulating electoral results to prevent Edmundo González Urrutia, the legitimately elected president, from taking office is a clear violation of the Venezuelan people's will and a sign that the regime is willing to do anything to stay in power.
Military intervention is now essential to prevent further deterioration of the situation. The international community has tried various diplomatic measures and economic sanctions, but these have been insufficient to bring about significant change. The situation has reached a point where military action may be the only viable option to protect citizens and restore democratic order.
The world has a moral and legal responsibility to intervene when a regime commits massive human rights violations and refuses to respect its people's will. Intervention by the U.S. Southern Command, supported by other democratic nations, can mark the beginning of a process of justice and recovery for Venezuela. We cannot allow oppression and misery to continue. Now is the time to act to save Venezuela and ensure a better future for its citizens and the rest of the world!

4,019
Las voces de los firmantes
Petición creada en 30 de julio de 2024