

Solucionar olor industrial en Burgos
El problema
*Por la salud de todos los burgaleses: Exigimos la erradicación de los malos olores que sufre nuestra ciudad*
Hola, vecino/a:Si estás leyendo esto, seguro que compartes el mismo orgullo por vivir en Burgos.
Siempre hemos disfrutado de un aire limpio y un cielo despejado que son sinónimo de salud y calidad de vida. Sin embargo, en los últimos tiempos esa realidad está cambiando de forma alarmante por episodios constantes de malos olores procedentes de actividades industriales específicas.
Este no es un problema aislado de un barrio ni una simple molestia de la que podamos olvidarnos. Nos afecta a todos los burgaleses por igual. Ocurre en cualquier época del año y, dependiendo de hacia dónde sople el viento, unas zonas sufren más que otras la cercanía de estas emisiones.
La ciencia y los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son contundentes: el olor industrial no es aire vacío, es materia física en suspensión. Cuando percibimos estos fuertes hedores, significa que estamos inhalando directamente partículas microscópicas, gases como el amoníaco o el ácido sulfhídrico y compuestos orgánicos volátiles (COVs). Respirar estas sustancias de manera recurrente daña la salubridad de nuestro entorno y altera nuestro bienestar físico y psicológico.
El impacto es especialmente crítico y peligroso para nuestros menores, cuyos sistemas respiratorios y metabólicos están todavía en pleno desarrollo orgánico, y para nuestros mayores, que ven agravadas sus patologías crónicas debido a la vulnerabilidad de sus organismos.
La normativa autonómica actual permite de forma genérica que este tipo de industrias se sitúen a tan solo un kilómetro de distancia de las viviendas. Pero el viento no se frena ahí; arrastra esta masa de aire contaminado a kilómetros de distancia. El resultado es que el aire insalubre penetra en los colegios de nuestros hijos, invade los parques y polideportivos donde la gente hace deporte al aire libre e impide radicalmente algo tan básico como poder abrir las ventanas para ventilar nuestras propias casas.
Ante esta realidad, cabe preguntarse: ¿de qué nos sirve presumir de nuestro Cinturón Verde si el aire que lo rodea se deja desprotegido?
Queremos dejar algo muy claro: los vecinos apoyamos firmemente el desarrollo empresarial de Burgos. Estamos orgullosos de nuestras fábricas y sabemos que son el motor económico que genera empleo y riqueza. No se trata de demonizar la industria. Lo que rechazamos frontalmente es el falso discurso de que, para avanzar en la necesaria transición energética y eliminar los recursos fósiles, tengamos que aceptar industrias que resultan igualmente nocivas para nuestra salud a las puertas de casa. Si una actividad degrada el aire que respira la población, no es limpia ni es sostenible. La comodidad logística o el ahorro de costes de una empresa jamás pueden estar por encima de la salud pública.
En pleno siglo XXI existen tecnologías avanzadas de confinamiento y biofiltros capaces de asegurar el impacto cero de los olores.
El problema es que el Ayuntamiento de Burgos tiene la potestad legal absoluta de exigir normativas urbanísticas más estrictas para alejar estas actividades molestas de la población; es una competencia propia que ha decidido no utilizar, dejándonos indefensos ante la Junta de Castilla y León mientras ambas administraciones se pasan la pelota.
Ha llegado el momento de unirnos como ciudad para exigir que nos devuelvan el aire limpio de siempre.
No nos vamos a quedar en una queja en internet. Con las firmas que recojamos, utilizaremos el Derecho de Petición Colectiva (artículo 29 de la Constitución Española) para registrar formalmente una exigencia legal ante los registros de las dos administraciones competentes:
*Al Ayuntamiento de Burgos: Que apruebe de forma urgente una Ordenanza Municipal de Olores con límites estrictos basados en criterios científicos (Norma Europea UNE-EN 13725) y que modifique el urbanismo (PGOU) para alejar definitivamente estas industrias de las zonas residenciales, educativas y deportivas.
*A la Junta de Castilla y León: Que realice inspecciones ambientales rigurosas e inmediatas a las empresas responsables de la zona de Villalonquéjar, revisando sus autorizaciones para obligarlas a filtrar y confinar al 100% sus emisiones.
Si firmamos en masa, la ley obliga al Ayuntamiento a debatir este problema de salud pública en el Pleno y a darnos una respuesta oficial por escrito en un plazo máximo de tres meses.Por tu salud, por la protección de tus hijos, de tus mayores y por el futuro habitable de Burgos.
Firma y comparte esta petición ahora mismo.
363
El problema
*Por la salud de todos los burgaleses: Exigimos la erradicación de los malos olores que sufre nuestra ciudad*
Hola, vecino/a:Si estás leyendo esto, seguro que compartes el mismo orgullo por vivir en Burgos.
Siempre hemos disfrutado de un aire limpio y un cielo despejado que son sinónimo de salud y calidad de vida. Sin embargo, en los últimos tiempos esa realidad está cambiando de forma alarmante por episodios constantes de malos olores procedentes de actividades industriales específicas.
Este no es un problema aislado de un barrio ni una simple molestia de la que podamos olvidarnos. Nos afecta a todos los burgaleses por igual. Ocurre en cualquier época del año y, dependiendo de hacia dónde sople el viento, unas zonas sufren más que otras la cercanía de estas emisiones.
La ciencia y los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son contundentes: el olor industrial no es aire vacío, es materia física en suspensión. Cuando percibimos estos fuertes hedores, significa que estamos inhalando directamente partículas microscópicas, gases como el amoníaco o el ácido sulfhídrico y compuestos orgánicos volátiles (COVs). Respirar estas sustancias de manera recurrente daña la salubridad de nuestro entorno y altera nuestro bienestar físico y psicológico.
El impacto es especialmente crítico y peligroso para nuestros menores, cuyos sistemas respiratorios y metabólicos están todavía en pleno desarrollo orgánico, y para nuestros mayores, que ven agravadas sus patologías crónicas debido a la vulnerabilidad de sus organismos.
La normativa autonómica actual permite de forma genérica que este tipo de industrias se sitúen a tan solo un kilómetro de distancia de las viviendas. Pero el viento no se frena ahí; arrastra esta masa de aire contaminado a kilómetros de distancia. El resultado es que el aire insalubre penetra en los colegios de nuestros hijos, invade los parques y polideportivos donde la gente hace deporte al aire libre e impide radicalmente algo tan básico como poder abrir las ventanas para ventilar nuestras propias casas.
Ante esta realidad, cabe preguntarse: ¿de qué nos sirve presumir de nuestro Cinturón Verde si el aire que lo rodea se deja desprotegido?
Queremos dejar algo muy claro: los vecinos apoyamos firmemente el desarrollo empresarial de Burgos. Estamos orgullosos de nuestras fábricas y sabemos que son el motor económico que genera empleo y riqueza. No se trata de demonizar la industria. Lo que rechazamos frontalmente es el falso discurso de que, para avanzar en la necesaria transición energética y eliminar los recursos fósiles, tengamos que aceptar industrias que resultan igualmente nocivas para nuestra salud a las puertas de casa. Si una actividad degrada el aire que respira la población, no es limpia ni es sostenible. La comodidad logística o el ahorro de costes de una empresa jamás pueden estar por encima de la salud pública.
En pleno siglo XXI existen tecnologías avanzadas de confinamiento y biofiltros capaces de asegurar el impacto cero de los olores.
El problema es que el Ayuntamiento de Burgos tiene la potestad legal absoluta de exigir normativas urbanísticas más estrictas para alejar estas actividades molestas de la población; es una competencia propia que ha decidido no utilizar, dejándonos indefensos ante la Junta de Castilla y León mientras ambas administraciones se pasan la pelota.
Ha llegado el momento de unirnos como ciudad para exigir que nos devuelvan el aire limpio de siempre.
No nos vamos a quedar en una queja en internet. Con las firmas que recojamos, utilizaremos el Derecho de Petición Colectiva (artículo 29 de la Constitución Española) para registrar formalmente una exigencia legal ante los registros de las dos administraciones competentes:
*Al Ayuntamiento de Burgos: Que apruebe de forma urgente una Ordenanza Municipal de Olores con límites estrictos basados en criterios científicos (Norma Europea UNE-EN 13725) y que modifique el urbanismo (PGOU) para alejar definitivamente estas industrias de las zonas residenciales, educativas y deportivas.
*A la Junta de Castilla y León: Que realice inspecciones ambientales rigurosas e inmediatas a las empresas responsables de la zona de Villalonquéjar, revisando sus autorizaciones para obligarlas a filtrar y confinar al 100% sus emisiones.
Si firmamos en masa, la ley obliga al Ayuntamiento a debatir este problema de salud pública en el Pleno y a darnos una respuesta oficial por escrito en un plazo máximo de tres meses.Por tu salud, por la protección de tus hijos, de tus mayores y por el futuro habitable de Burgos.
Firma y comparte esta petición ahora mismo.
Opiniones de firmantes
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 23 de septiembre de 2026