Solicitar revisión de tasas de interés en Colombia


Solicitar revisión de tasas de interés en Colombia
The Issue
Señores Junta Directiva del Banco de la República,
Señor Ministro de Hacienda,
Señor Presidente de la República:
Hoy quiero hablarles no como economista, sino como un ciudadano que, como millones de colombianos, siente en el bolsillo y en el corazón el peso de una decisión que nos está ahogando.
El aumento en las tasas de interés por parte del Banco de la República no es solo un número en los periódicos. Es la razón por la que cada vez más familias ven cómo se aleja el sueño de tener casa propia. Es la razón por la que un pequeño emprendedor tiene que cerrar su negocio antes de abrirlo, porque el crédito que necesitaba para empezar ahora es impagable. Es la razón por la que muchos han tenido que decir adiós a ese carro que les permitía trabajar y llevar el pan a la mesa. Esto no es teoría económica: es la dura y cruel realidad que vivimos todos los días.
Y lo que más indigna es la contradicción. Por un lado, tenemos a un gobierno, el del presidente Gustavo Petro, que lucha con uñas y dientes por bajar la inflación y proteger lo poco que nos queda en el bolsillo. Pero por el otro, el Banco de la República responde subiendo las tasas, poniendo más trabas, haciendo más caro soñar. Y la memoria no nos falla: en el gobierno anterior, el de Iván Duque, la inflación también se disparó, pero entonces el Banco mantuvo las tasas bajas. Ahí no hubo freno. ¿Por qué ahora sí? ¿Por qué ahora que el gobierno quiere ayudar, el Banco pone el pie en el acelerador para castigar a la gente?
Esta política de tasas altas nos está matando lentamente. Está matando a las pequeñas y medianas empresas, que son el alma de nuestra economía, las que generan empleo, las que sostienen barrios y pueblos enteros. Está condenando a las familias a endeudarse más y vivir con menos. Está diciéndole a un padre de familia que su esfuerzo no vale, que su futuro no importa.
Las cifras duelen: el acceso al crédito ha caído un 20%. La inversión privada, un 15%. Pero detrás de esos números hay rostros, hay lágrimas, hay noches sin dormir. Mientras otros países han optado por políticas más humanas, más flexibles, aquí seguimos hundiéndonos en una espiral de intereses que nos aplasta.
Por eso les pido, de corazón, que revisen esta política. Que pongan en el centro de sus decisiones a la gente, no solo a los números. Bajen las tasas de interés. Permítannos respirar. Permítannos soñar con un préstamo justo, con un negocio propio, con una casa digna. Permítannos vivir.
Te invito a firmar esta petición. No es solo un clic. Es un grito. Es decir: ya basta. Es poner el pecho por tu familia, por tu vecino, por tu país. Firma y comparte. Juntos podemos exigir un cambio que nos devuelva la esperanza.

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Señores Junta Directiva del Banco de la República,
Señor Ministro de Hacienda,
Señor Presidente de la República:
Hoy quiero hablarles no como economista, sino como un ciudadano que, como millones de colombianos, siente en el bolsillo y en el corazón el peso de una decisión que nos está ahogando.
El aumento en las tasas de interés por parte del Banco de la República no es solo un número en los periódicos. Es la razón por la que cada vez más familias ven cómo se aleja el sueño de tener casa propia. Es la razón por la que un pequeño emprendedor tiene que cerrar su negocio antes de abrirlo, porque el crédito que necesitaba para empezar ahora es impagable. Es la razón por la que muchos han tenido que decir adiós a ese carro que les permitía trabajar y llevar el pan a la mesa. Esto no es teoría económica: es la dura y cruel realidad que vivimos todos los días.
Y lo que más indigna es la contradicción. Por un lado, tenemos a un gobierno, el del presidente Gustavo Petro, que lucha con uñas y dientes por bajar la inflación y proteger lo poco que nos queda en el bolsillo. Pero por el otro, el Banco de la República responde subiendo las tasas, poniendo más trabas, haciendo más caro soñar. Y la memoria no nos falla: en el gobierno anterior, el de Iván Duque, la inflación también se disparó, pero entonces el Banco mantuvo las tasas bajas. Ahí no hubo freno. ¿Por qué ahora sí? ¿Por qué ahora que el gobierno quiere ayudar, el Banco pone el pie en el acelerador para castigar a la gente?
Esta política de tasas altas nos está matando lentamente. Está matando a las pequeñas y medianas empresas, que son el alma de nuestra economía, las que generan empleo, las que sostienen barrios y pueblos enteros. Está condenando a las familias a endeudarse más y vivir con menos. Está diciéndole a un padre de familia que su esfuerzo no vale, que su futuro no importa.
Las cifras duelen: el acceso al crédito ha caído un 20%. La inversión privada, un 15%. Pero detrás de esos números hay rostros, hay lágrimas, hay noches sin dormir. Mientras otros países han optado por políticas más humanas, más flexibles, aquí seguimos hundiéndonos en una espiral de intereses que nos aplasta.
Por eso les pido, de corazón, que revisen esta política. Que pongan en el centro de sus decisiones a la gente, no solo a los números. Bajen las tasas de interés. Permítannos respirar. Permítannos soñar con un préstamo justo, con un negocio propio, con una casa digna. Permítannos vivir.
Te invito a firmar esta petición. No es solo un clic. Es un grito. Es decir: ya basta. Es poner el pecho por tu familia, por tu vecino, por tu país. Firma y comparte. Juntos podemos exigir un cambio que nos devuelva la esperanza.

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Petition created on April 4, 2026