Mise à jour sur la pétitionSolidaridad con Cataluña – por el derecho a la autodeterminación pacífica!Quim Torra: «Este caso llegará a los tribunales europeos»
Prof. Dr. Axel SchönbergerAllemagne
26 nov. 2019

Último turno de palabra del Muy Honorable Presidente de la Generalidad de Cataluña Quim Torra en el juicio por desobediencia contra él del 18 de noviembre de 2019

«¡Buenas tardes!

¡Yo sí me dirigiré a usted como Excelentísimo presidente del tribunal de esta sala, señorías!

En primer lugar creo que me toca aclarar un hecho que usted no me ha permitido antes, que es el por qué no he contestado al Ministerio Fiscal cuando he tenido la oportunidad de poder contestar. He podido explicar por qué no había contestado a VOX. Y se lo explico, creo que lo necesita saber la sala y probablemente también la ciudadanía. Desde que el señor Pedro Sánchez, el presidente en funciones del gobierno español, dijo que el ministerio fiscal dependía del gobierno del estado, dejó de tener ningún tipo de imparcialidad. El Ministerio Fiscal ya no es un organismo que vela por la legalidad sino que vela por los intereses del gobierno del estado. Y yo …

Señor …” [interrumpe el presidente del Tribunal.]

Supongo que ahora me permitirá que me pueda expresar en libertad.

‟… le recuerdo la misma consideración [continúa el presidente del Tribunal] que le hice a su inicio. Usted tiene derecho a dirigir al tribunal y a las partes y al público la última palabra y consideraciones. Pero lo que yo como presidente de este tribunal y responsable del orden público en su desarrollo no puedo consentir que se falte a la consideracion y al respeto a ninguna de la partes. Tampoco al ministerio fiscal, haya dicho lo que haya dicho quien lo haya dicho.

El Ministerio Fiscal en su intervención dijo que yo ‟me habia llevado arriba”. Ha utilizado unos calificativos que creo que yo no estoy utilizando. Yo sencillamente le estoy diciendo que no he contestado al Ministerio Fiscal porque creo que no es un garante de la legalidad, sino que es el garante de los intereses del gobierno. Y ya está. Era todo lo que yo quería comentar al respecto. Y si me permite ahora, seguiré hablando sobre lo que yo considero que es estas palabras de última defensa, donde creo que tengo derecho también a que usted no me interrumpa. Ha comentado también mi abogado defensor, no es la primera vez que un presidente de la Generalitat se sienta ante un tribunal. Desgraciadamente desde la recuperación parcial de la soberanía de los catalanes en 1931 con la Generalitat de Cataluña, pues nueve presidentes de la Generalitat se han visto sometidos a algún tipo de juicio, han tenido que marchar al exilio. Un presidente de la Generalitat al que yo aprecio mucho, el presidente Josep Irla, murió en el exilio. Murió en el exilio precisamente después hacerse cargo de la presidencia de la Generalitat en unas condiciones realmente excepcionales, dificilísimas, tras un crimen de estado que cometió España contra el presidente Lluís Companys asesinándolo con la colaboración de los agentes nazis de la Gestapo y también de la policía franquista española. Sólo hace falta saber qué ha pasado con los tres últimos presidente de la Generalidad de Cataluña. El Muy Honorable Presidente Artur Mas también juzgado por este tribunal. No sólo eso, también es sentenciado y condenado e incluso, con una voluntad de arruinar a su familia a través de la intervención del Tribunal de Cuentas. O lo que está pasando con el Muy Honorable Presidente Carles Puigdemont que vive en el exilio sencillamente porque fue el presidente que, junto con los miembros de su gobierno, permitió a los catalanes ejercer su legítimo derecho a la autodeterminación, votando en un referéndum de independencia de Cataluña, y proclamándola después el día 27 de octubre.

Pero, ciertamente, es excepcional, es la primera vez que se sienta en un banquillo de los acusados un presidente de la Generalitat en ejercicio. Esto lo hace un juicio especial. Y pienso que para evitar que más presidentes de la Generalidad se sienten en estos banquillos de los acusados por parte de una justicia que de ninguna manera podemos considerar que es una justicia imparcial y después intentaré explicarlo. Pues no deja de ser una razón más por la que una gran mayoría de los catalanes queremos convertir y culminar nuestro proceso de independencia y, por tanto, convertir-nos en una República Catalana. Porque es la única opción que tienen los catalanes para que sus derechos sean respetados, para que este país se gobierne de manera radicalmente democrática, para que se vele en todos los momentos por una observancia de los derechos humanos, civiles, social y políticos y porque se respete ante todo la voluntad popular. La voluntad popular que es la primera institución republicana. Y la segunda, añado, debería ser respetarla, respetarla.

Hay unas palabras muy bonitas que desgraciadamente no escribí yo, pero son como sigue: ‟si la libertad de expresión nos es tomada entonces, aturdidos y en silencio, nos conducirán como ovejas hacia el matadero.” No son mías, son del primer presidente que tuvo Estados Unidos, el presidente Washington. Por cierto, un país que se liberó de su dominio británico sencillamente por la fuerza de la libertad, dotándose de una constitución propia y abrazando con todos sus anhelos de libertad aquella independencia. Pero pienso que me sirve la frase para decirles que los catalanes no somos ovejas. Esto ya lo dijo el consejero Turull. Y yo no he venido aquí ni aturdido ni en silencio. Yo he venido aquí firme y decidido — pienso que mi defensa lo ha expresado igualmente — a decirles que yo no he venido a defenderme de nada. Que yo cumplí con el deber de mi cargo y que si vengo a algo es a acusar al estado, no sólo de haber vulnerado mis derechos, sino de haber pretendido que vulnerara los derechos de mis compatriotas. Que este juicio no ha contado con las garantías necesarias me parece obvio y la defensa lo ha puesto de manifiesto. Que ustedes, este tribunal, no es un tribunal imparcial me parece aún más obvio. Y lo siento, le digo de corazón, lo lamento mucho. Yo estudié Derecho. Durante algunos años ejerció de abogado en una compañía de seguros. Amo la justicia. He estudiado el Derecho Público catalán, aquellas viejas instituciones catalanas de antes de 1714 cuando los catalanes, sí, que nos regiamos a nosotros mismos. He estudiado también el Derecho Civil catalán y, por tanto, desde esta estimación por la justicia yo no creo que nosotros, que la defensa, que yo mismo, tuviera que pedir su recusación. Yo creo que ustedes deberían haberse abstenido de estar hoy aquí. Sinceramente, se lo digo sinceramente, y no puedo más que lamentar que por si fuera poco usted haya ahora mismo acabado de rechazar lo que creo que era otro derecho que yo tenía que este caso fuera evaluado también por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Lo lamento mucho. Pero en cualquier caso seguro que este caso también llegará a los tribunales europeos. Allí donde los catalanes encontramos la justicia que ya no podemos encontrar ninguna parte del estado español.

Pero permítame también que en este momento de mi intervención quiera dirigirme a todas aquellas personas que por culpa de la justicia, justamente se han visto privados de derechos fundamentales. Lo hemos visto en el proceso de nuestros compañeros, pero lo estamos viendo cada día, lo estamos viendo en la cantidad que hay aún pendientes de ser evaluados, de todas las personas que en estos momentos tienen pendiente o están involucrados en alguno de los sumarios, tanto sea de los tribunales de primera instancia o sea los miembros de la Sindicatura de Cuentas del primero de octubre, o sean también las personas que en estos últimos meses y semanas han sido detenidas y vemos como no se les respeta ni su presunción de inocencia ni su derecho a la defensa. A todos ellos, a todas sus familias quiero enviarles mi mayor solidaridad.

Si la pregunta es si acaté o no la orden de la junta electoral central la respuesta no puede ser más sencilla: por supuesto que no. No podía ni debía hacerlo, como presidente de la Generalitat. Si la pregunta es si la había acatar, creo que mis abogados también lo han dejado muy patente. Claro que no, porque no se puede acatar una orden que es ilegal. La estrategia de la junta electoral central ha consistido justamente a poner a todos juntos, y creo que también a ustedes en esta disyuntiva de tener que desobedecer o de tener que prevaricar. Y yo tengo muchas obligaciones como presidente de la Generalitat, muchas. Pero la primera, la primera es velar por los derechos y libertades de mis compatriotas. Todos los derechos y libertades. En este país ha costado mucho, muchas generaciones de catalanes han tenido que luchar muchas luchas compartidas como dice el amigo Jordi Cuixart, se han tenido que sacar adelante. Porque las luchas son compartidas y las libertades son solidarias. Y para que todos podamos disfrutar de las libertades solidarias de este país mucha gente ha tenido que luchar, centímetro a centímetro por sus derechos y por sus libertades, generación tras generación. Yo lamento que el fiscal haya dicho que el tema de la prohibición de las pancartas sólo es por periodo electoral. Es falso. En estos momentos a nosotros nos ha requerido, vía un recurso contencioso administrativo por una medida cautelar que retiremos también, fuera del periodo electoral las pancartas por los presos políticos y exiliados, lo que terminarà causándome otra querella. En cualquier caso, si para defender los derechos y las libertades de mis compatriotas yo tengo que venir aquí en un juicio y ser condenado, pues bienvenida sea la condena. Porque les quiero decir a ustedes claramente y bien alto:

— No vengo aturdido ni vengo en silencio. Yo vengo a decirles que no renunciaré nunca a defender los derechos civiles, sociales y políticos de todos los ciudadanos catalanes, de todos, no sólo de los independentistas, de todos.

— Que yo nunca renunciaré al derecho de la autodeterminación de Cataluña.

— Que yo nunca renunciaré a defender nuestros presos políticos y exiliados y que tampoco renunciaré nunca a la dignidad de todos aquellos que han ostentado el cargo de presidente de la Generalitat y que me han precedido.
El primero de octubre de 2017 los catalanes tomaron una decisión histórica, creo que ustedes además intervinieron y lo conocen perfectamente. Contra una violencia policial inaudita, contra una violencia amparada por el rey de España, los catalanes votaron. Votaron y decidieron, más de dos millones de catalanes, votar a favor de constituirnos en un estado independiente en forma de república. Y esta decisión, señorías, ha comportado enormes sacrificios para mucha gente, enormes sacrificios para muchas familias. Ha supuesto un choque emocional que todavía este país vive con este trastorno. Y ustedes no pueden impedirnos que nosotros dejemos de reivindicar un día y otro a todos aquellos que más han sufrido, a todos aquellos que más han sufrido por haber defendido los derechos de todos nosotros.

Saben que yo fui elegido presidente de la Generalitat en medio aún de la aplicación del artículo 155, cuando los catalanes no nos gobernábamos a nosotros mismos. Por eso no había un presidente de la Generalitat en el Palau de la Generalitat. Por una serie de actuaciones, si me permiten, antidemocráticas, por una serie de intervenciones judiciales del Tribunal Constitucional que impidieron que diferentes candidatos a la presidencia de la Generalitat empezando por el presidente Puigdemont y terminando por el amigo Jordi Turull y también por Jordi Sánchez, pues no pudieran ser ellos elegidos presidentes de la Generalidad. Pero a mí me eligió el Parlamento de Cataluña, finalmente, que es el único al que yo debo obediencia, porque es donde radica la soberanía de los catalanes. Y este juicio, que es un juicio político quiere sencillamente anular aquella votación, quiere, sencillamente, alterar el panorama político catalán. Es eso. Ha sido así desde el comienzo. Esto es lo que quería y, lamento decirles, que en este país nos regimos democráticamente y donde se eligen los presidentes de la Generalitat es el Parlamento de Cataluña.

Los catalanes somos un pueblo pacífico, somos un pueblo profundamente democrático. Se nos dice que romperemos Europa, cuando es imposible. Porque nosotros somos parte de Europa y sentimos que los valores europeos, los valores del humanismo, de la tolerancia y los valores republicanos de la solidaridad y de la fraternidad forman parte de nuestra manera de ser. Estamos orgullosos de nuestra historia aunque sea un poco triste ciertamente. Y de nuestra cultura, y de nuestra lengua que, por cierto, tan poco se utiliza en los tribunales en Cataluña. Somos diversos, somos generosos, acogedores, así somos los catalanes. Somos conscientes de que una palabra mueve nuestra historia, sólo una, que es la libertad. Y quizá porque como decía Mercè Rodoreda el deseo de libertad en el hombre es más bien un deseo de justicia. Hasta qué punto libertad y justicia, pero justicia real, van juntas. Yo les aseguro que nunca nos rendiremos y que seguiremos luchando por lo que consideramos que es la libertad y la justicia que se merece nuestro pueblo.

Este tribunal me puede condenar, sí, me puede condenar. Pero no cambiará la legitimidad de los que me eligieron. Me puede condenar, sí, pero no cambiará en absoluto el compromiso que yo tengo asumido con el pueblo de Cataluña. Me puede condenar, pero no cambiará la voluntad del pueblo de Cataluña. Y me podrá condenar, ciertamente, pero no cambiará el destino de este país.

La democracia gana siempre. Y los derechos humanos ganan siempre. Y la libertad acabará ganando siempre también en este país. Ante la historia, recuerde, que su condena será, su condena. Ayer justamente hizo un año y medio que yo prometí el cargo de presidente de la Generalidad de Cataluña. Soy el 131 presidente de esta institución. Yo prometí el cargo, prometiendo que cumpliría el ejercicio de mi cargo con la fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado en el Parlamento de Cataluña. Insisto, sólo en el Parlamento de Cataluña radica la soberanía de los catalanes. Sólo el Parlamento de Cataluña escoge sus presidentes o los censura, si es necesario. Y hemos vivido una moción de censura fracasada recientemente. Este compromiso de fidelidad al pueblo de Cataluña es el compromiso que con toda la honestidad he procurado seguir durante este año y medio pasado y que seguiré durante todos los meses que siga como presidente de la Generalitat hasta que el parlamento de Cataluña no me quite su confianza.

Y termino, también, finalmente, con las mismas palabras que terminé mi discurso de investidura, que es mi guía política y que espero ver que pronto sea una realidad también en nuestro país: ¡Viva Catalunya libre!»

La traducción fue amablemente proporcionada por la revista L'Unilateral — El digital de la República Catalana.

 

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