Evitar que el Gob Federal de México boicotee energías renovables

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El gobierno federal mexicano quiere bloquear la entrada en operación de centrales de energía renovable -solar y eólica- con el argumento confuso de perjudicar la confiabilidad del sistema eléctrico nacional. El cambio de reglas deja en el limbo a decenas de nuevas plantas renovables desarrolladas por la iniciativa privada.

Algunos analistas argumentan que el gobierno buscaría absorber el combustóleo residual de PEMEX y para ello las plantas térmicas de CFE constituyen un mercado natural. Así, el rescate de la industria de hidrocarburos emprendida por el gobierno federal podría estar haciendo metástasis en la generación renovable. Otra razón es ideológica, por no estar de acuerdo el gobierno mexicano con que la generación eléctrica provenga de empresas privadas.

Reglas claras, juego justo. La ley y normas del sector eléctrico son claras. Diariamente entran primero en operación plantas con energía económica como las renovables y, progresivamente al subir la demanda, entran las más caras de operar como las fósiles. En lugar de alterar las reglas de despacho, el gobierno podría ayudar a mejorar la tecnología de CFE. Hay plantas renovables casi terminadas, prestas a generar energía sin emisiones y barata. No se vale cambiar reglas a modo y bloquearles el acceso a la red de transmisión. 

Hasta ahora, lo anterior sonaría como un tema de empresas. Pero no: este retroceso vulnera nuestros derechos como ciudadanos y consumidores. Es un tema de interés público y en la medida que el Gobierno se debe a la ciudadanía, deben escuchar y rendir cuentas.

Tenemos derecho a un ambiente sano. La transformación que el gobierno persigue no debería ir en contra del medio ambiente, ni destruir empleos e inversiones. La re-fosilización y la obstrucción de renovables vulnera nuestros derechos como mexicanos a un ambiente sano. No solo esto, la generación con energéticos como el combustóleo (residuo de refinación de petróleo) o el carbón profundiza la desigualdad. Plantas de este tipo dañan el ambiente (lluvia ácida) y la salud (enfermedades respiratorias) en comunidades aledañas y ciudades enteras (ver ejemplos de Manzanillo, La Paz, Tula, etc).

Consumo responsable. Si como consumidor pagas la luz, ¿estás de acuerdo que tu dinero sufrague el daño ambiental? Al alterar las reglas del mercado eléctrico, el gobierno decide por ti y financia con tus recursos (la tarifa que pagas y tus impuestos) una energía costosa, obsoleta y contaminante.

Seamos ciudadanos y consumidores responsables. Exijamos acción efectiva al gobierno para atender los desafíos ambientales y energéticos que nos preocupan y apasionan. 

Reflexiona, conversa, difunde, actúa.