Sendas calles en Úbeda (Jaén) para Marcelo Góngora y Antonio Espadas

El problema

La ciudad de Úbeda (Jaén), tan prolífica en artistas, ha sufrido en los últimos diez años las pérdidas irreparables de Marcelo Góngora Ramos (2014) y Antonio Espadas Salido (2021).


Marcelo y Antonio fueron grandes amigos, que no sólo dejaron sus geniales pinceladas en el mundo de la pintura, sino que también fueron los actores teatrales que dieron vida sobre las tablas a San Juan y San Pedro en la obra Maranatha, que llevaron por infinidad de puntos a lo largo de toda la geografía de España, durante décadas. Ambos formaron parte del grupo “Sembradores de la Alegría”, un colectivo que organizaba festivales benéficos, visitando residencias y centros de mayores.


También se sumaron a otros actos benéficos y solidarios, poniendo Marcelo su voz en galas junto a formaciones como Tempo o Sabor, y Antonio en espectáculos benéficos de magia e ilusionismo que hacían la delicia de niños y mayores.


En el campo de la Pintura, Marcelo Góngora Ramos fue un reconocido pintor que formó parte de la corriente del nuevo Realismo Mágico, con importantes exposiciones individuales tanto dentro como fuera del territorio nacional, así como colectivas junto a artistas tan consagrados como Antonio López, Eduardo Naranjo o Cristóbal Toral. Marcelo también fue un gran escultor y restaurador de imágenes, dejando su impronta en el grupo escultórico del Descendimiento de Úbeda, así como restauraciones del Cristo de la Noche Oscura, Nuestro Señor de La Columna o el grupo escultórico de la Santa Cena. Nunca quiso dejar su Úbeda natal, salvo un brevísimo tiempo que estuvo en Madrid, anteponiendo el plasmar en directo las escenas de su Úbeda natal, a un mayor reconocimiento internacional.

Igualmente, Antonio Espadas Salido fue un reconocido pintor, con un dominio excelso de la espátula y la paleta, que utilizaba para transferir la realidad de las escenas y paisajes que le rodeaban al lienzo, sin perder un ápice de su luz y belleza. También expuso en distintos puntos de la geografía nacional, en exposiciones colectivas e individuales. En la Escritura también colaboró en diversas obras teatrales de la asociación Tirsos y Caretas, así como en Pregones de nuestra Semana Santa o de la Adoración Nocturna. En 2004, Antonio Espadas fue nombrado Hijo Predilecto de Úbeda, dirigiendo estas palabras tan humildes como emocionantes: «Yo no he hecho por Úbeda más de lo que ella ha hecho por mí. Ella me dio su cuna, me ha dado -como bien dijera el poeta- hogar y mantel, me ha dado un oficio cómodo y digno para ejercer mi trabajo con vocación y alegría durante cincuenta años, me ha dado familia y amigos, me ha dado su ambiente artístico maravilloso para satisfacer mis aficiones… Y por si fuera poco todo ello, hoy me regala también este galardón que pone de manifiesto el exceso de generosidad con que me habéis juzgado. El hecho de haber nacido en Úbeda, el hecho de considerarme amante de las cosas de mi pueblo y el hecho de verlo convertido en Patrimonio de la Humanidad ya eran, para mí, premios mucho más que suficientes; lo demás sobraba todo».


Es por ello que se solicitan al Ayuntamiento de Úbeda sendas calles para quienes tanto hicieron por engrandecer el nombre de nuestra ciudad, tanto desde el punto de vista artístico como humano, para que su recuerdo quede imborrable en futuras generaciones.

Victoria
¡La petición ha conseguido su objetivo gracias a 562 firmas!

El problema

La ciudad de Úbeda (Jaén), tan prolífica en artistas, ha sufrido en los últimos diez años las pérdidas irreparables de Marcelo Góngora Ramos (2014) y Antonio Espadas Salido (2021).


Marcelo y Antonio fueron grandes amigos, que no sólo dejaron sus geniales pinceladas en el mundo de la pintura, sino que también fueron los actores teatrales que dieron vida sobre las tablas a San Juan y San Pedro en la obra Maranatha, que llevaron por infinidad de puntos a lo largo de toda la geografía de España, durante décadas. Ambos formaron parte del grupo “Sembradores de la Alegría”, un colectivo que organizaba festivales benéficos, visitando residencias y centros de mayores.


También se sumaron a otros actos benéficos y solidarios, poniendo Marcelo su voz en galas junto a formaciones como Tempo o Sabor, y Antonio en espectáculos benéficos de magia e ilusionismo que hacían la delicia de niños y mayores.


En el campo de la Pintura, Marcelo Góngora Ramos fue un reconocido pintor que formó parte de la corriente del nuevo Realismo Mágico, con importantes exposiciones individuales tanto dentro como fuera del territorio nacional, así como colectivas junto a artistas tan consagrados como Antonio López, Eduardo Naranjo o Cristóbal Toral. Marcelo también fue un gran escultor y restaurador de imágenes, dejando su impronta en el grupo escultórico del Descendimiento de Úbeda, así como restauraciones del Cristo de la Noche Oscura, Nuestro Señor de La Columna o el grupo escultórico de la Santa Cena. Nunca quiso dejar su Úbeda natal, salvo un brevísimo tiempo que estuvo en Madrid, anteponiendo el plasmar en directo las escenas de su Úbeda natal, a un mayor reconocimiento internacional.

Igualmente, Antonio Espadas Salido fue un reconocido pintor, con un dominio excelso de la espátula y la paleta, que utilizaba para transferir la realidad de las escenas y paisajes que le rodeaban al lienzo, sin perder un ápice de su luz y belleza. También expuso en distintos puntos de la geografía nacional, en exposiciones colectivas e individuales. En la Escritura también colaboró en diversas obras teatrales de la asociación Tirsos y Caretas, así como en Pregones de nuestra Semana Santa o de la Adoración Nocturna. En 2004, Antonio Espadas fue nombrado Hijo Predilecto de Úbeda, dirigiendo estas palabras tan humildes como emocionantes: «Yo no he hecho por Úbeda más de lo que ella ha hecho por mí. Ella me dio su cuna, me ha dado -como bien dijera el poeta- hogar y mantel, me ha dado un oficio cómodo y digno para ejercer mi trabajo con vocación y alegría durante cincuenta años, me ha dado familia y amigos, me ha dado su ambiente artístico maravilloso para satisfacer mis aficiones… Y por si fuera poco todo ello, hoy me regala también este galardón que pone de manifiesto el exceso de generosidad con que me habéis juzgado. El hecho de haber nacido en Úbeda, el hecho de considerarme amante de las cosas de mi pueblo y el hecho de verlo convertido en Patrimonio de la Humanidad ya eran, para mí, premios mucho más que suficientes; lo demás sobraba todo».


Es por ello que se solicitan al Ayuntamiento de Úbeda sendas calles para quienes tanto hicieron por engrandecer el nombre de nuestra ciudad, tanto desde el punto de vista artístico como humano, para que su recuerdo quede imborrable en futuras generaciones.

Victoria

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Petición creada en 22 de marzo de 2022