Necesitamos que en la Constitución prohíban la minería en páramos y bosques altos andinos

La causa

Los páramos son unos de los ecosistemas más increíbles e intrigantes que existen en el planeta tierra. Son las majestuosas fábricas naturales de agua que alimentan a ríos, quebradas y otras fuentes hídricas, que a su vez proveen de agua a más de 100 millones de personas.

Además, los páramos cumplen un papel fundamental en la regulación del clima y, por lo tanto, en la lucha contra el calentamiento global. La vegetación, en su gran mayoría endémica, que habita en estos fríos ecosistemas es la encargada de capturar el dióxido de carbono y acumularlo como materia orgánica en el suelo, purificando así el aire y reduciendo el efecto invernadero. 

Lamentablemente, para nadie es un secreto que los páramos son unos de los ecosistemas más amenazados por actividades extractivistas como la minería, debido a la enorme riqueza en oro que guardan bajo sus suelos. Sin embargo, el costo ambiental de este tipo de actividades extractivas es gigantesco: no solo la destrucción total de un ecosistema único y frágil que es el hábitat de especies de animales en vía de extinción como el oso de anteojos, sino también la liberación de cientos de toneladas de dióxido de carbono producto de la remoción de los suelos, lo que aceleraría el calentamiento global.

En Colombia, hay 36 páramos que abarcan cerca de 1,9 millones de hectáreas del territorio nacional y representan el 50% de los páramos de todo el mundo. Es por esto que nuestro país tiene un especial compromiso y deber por la preservación de esos magníficos ecosistemas. Aunque a veces pareciera que esto se nos olvidara, es necesario reconocer que en Colombia hay dos leyes que prohíben rotundamente la minería en los páramos: una de la Corte Constitucional en el 2016 y otra aprobada por el Congreso de la República en el 2018.

El mayor problema para el cumplimiento de ambas leyes, es que aún no hay una delimitación clara de ninguno de los páramos del país. En otras palabras, no se sabe con certeza dónde empieza el páramo y dónde termina. Sin una delimitación clara, es casi imposible restringir de tajo las actividades extractivas que quieren destruirlos.

En la actualidad, en el Congreso de la República hay un proyecto de ley que busca elevar la prohibición de la minería en los páramos como un asunto constitucional, para así hacerla efectiva por medio de un grupo de leyes estatutarias que buscan la protección de los páramos en el país. Aunque en gran medida esta iniciativa es muy positiva, dejaría por fuera a ecosistemas colindantes como los subpáramos o los bosques altos andinos, ecosistemas claves para la supervivencia del páramo y de las especies de fauna que transitan en ellos.

Por eso, hoy como amante de la naturaleza y férreo defensor de los páramos, los invito a unirse a esta campaña para que el Congreso modique y apruebe este proyecto y así lograr que en la Constitución Política de Colombia se prohíba de forma definitiva la minería NO solo en los ecosistemas páramos, sino también en los subpáramos y los bosques altos andinos. 

Este sería un gran avance por la defensa de estos ecosistemas en el país y sería un primer enorme paso para lograr una Constitución con un enfoque ambiental. ¡Juntos podemos lograrlo!

APOYA, FIRMA Y COMPARTE ya esta petición para ayudarme a decir #PáramosSinMinería.

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La causa

Los páramos son unos de los ecosistemas más increíbles e intrigantes que existen en el planeta tierra. Son las majestuosas fábricas naturales de agua que alimentan a ríos, quebradas y otras fuentes hídricas, que a su vez proveen de agua a más de 100 millones de personas.

Además, los páramos cumplen un papel fundamental en la regulación del clima y, por lo tanto, en la lucha contra el calentamiento global. La vegetación, en su gran mayoría endémica, que habita en estos fríos ecosistemas es la encargada de capturar el dióxido de carbono y acumularlo como materia orgánica en el suelo, purificando así el aire y reduciendo el efecto invernadero. 

Lamentablemente, para nadie es un secreto que los páramos son unos de los ecosistemas más amenazados por actividades extractivistas como la minería, debido a la enorme riqueza en oro que guardan bajo sus suelos. Sin embargo, el costo ambiental de este tipo de actividades extractivas es gigantesco: no solo la destrucción total de un ecosistema único y frágil que es el hábitat de especies de animales en vía de extinción como el oso de anteojos, sino también la liberación de cientos de toneladas de dióxido de carbono producto de la remoción de los suelos, lo que aceleraría el calentamiento global.

En Colombia, hay 36 páramos que abarcan cerca de 1,9 millones de hectáreas del territorio nacional y representan el 50% de los páramos de todo el mundo. Es por esto que nuestro país tiene un especial compromiso y deber por la preservación de esos magníficos ecosistemas. Aunque a veces pareciera que esto se nos olvidara, es necesario reconocer que en Colombia hay dos leyes que prohíben rotundamente la minería en los páramos: una de la Corte Constitucional en el 2016 y otra aprobada por el Congreso de la República en el 2018.

El mayor problema para el cumplimiento de ambas leyes, es que aún no hay una delimitación clara de ninguno de los páramos del país. En otras palabras, no se sabe con certeza dónde empieza el páramo y dónde termina. Sin una delimitación clara, es casi imposible restringir de tajo las actividades extractivas que quieren destruirlos.

En la actualidad, en el Congreso de la República hay un proyecto de ley que busca elevar la prohibición de la minería en los páramos como un asunto constitucional, para así hacerla efectiva por medio de un grupo de leyes estatutarias que buscan la protección de los páramos en el país. Aunque en gran medida esta iniciativa es muy positiva, dejaría por fuera a ecosistemas colindantes como los subpáramos o los bosques altos andinos, ecosistemas claves para la supervivencia del páramo y de las especies de fauna que transitan en ellos.

Por eso, hoy como amante de la naturaleza y férreo defensor de los páramos, los invito a unirse a esta campaña para que el Congreso modique y apruebe este proyecto y así lograr que en la Constitución Política de Colombia se prohíba de forma definitiva la minería NO solo en los ecosistemas páramos, sino también en los subpáramos y los bosques altos andinos. 

Este sería un gran avance por la defensa de estos ecosistemas en el país y sería un primer enorme paso para lograr una Constitución con un enfoque ambiental. ¡Juntos podemos lograrlo!

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