Que renuncie la ministra de educación

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Soy Educadora diferencial y hace 10 años trabajo en la comuna de San Clemente y hace 5 en la misma escuela. Creo en la educación pública, creo en que es posible la movilidad social desde esa realidad, en consecuencia además de ser docente, soy apoderada de la misma escuela, un establecimiento semi rural a unos 20 km de Talca, en San Clemente. Escuela Ramadillas.


Como muchos colegios de Chile, trabajamos con muy malas condiciones y con niños de contextos muy vulnerables y con muchos problemas socio familiares. En nuestra escuela no existen espacios dignos y menos adecuados para una biblioteca, un patio adecuado para juegos, cuando llueve nos mojamos, en verano la tierra entra por todos lados, y los casi 500 niños tienen que jugar en medio del barro o la tierra. Así, hacemos clases todos los días, con docentes, conscientes, trabajadores y muy responsables, aquí no conocemos la falta de ganas, a todo estamos dispuestos cuando se trata de nuestros estudiantes.


La función que cumplimos los docentes es intensa porque va mucho más allá de enseñar, pero la Ministra Cubillos menosprecia nuestro rol así como también el de la educación pública. Lo da a entender porque su postura autoritaria y de "patrona" muestra claras intenciones de no mejorar nuestra educación pública y más aun ampliar la privatización que ha hecho tanto daño a nuestro sistema.


Cuando los profesores nos movilizamos, lo hacemos porque vemos como siguen pasando los gobiernos y gobiernos, los cuales no se sensibilizan frente a la desigualdad, más aún este gobierno que trata de retroceder mínimos logros obtenidos, con la ley de inclusión, mediante estrategias casi de publicidad engañosa, hablando de admisión justa, cuando sabemos claramente, que lo único injusto es que los privilegios sigan siendo para los mismos sólo por el hecho de nacer donde nacieron.

Para ningún docente es agradable y motivo de orgullo que dejemos a nuestros estudiantes sin clases, pero es lo único que desde nuestra bajo y menospreciado lugar podemos hacer. Por ello es tanta la rabia por los dichos de la ministra, por eso es la impotencia, por eso es la catarsis colectiva de tanta gente, pues es fácil hablar de que es un paro antojadizo, sin haber si quiera pisado una cancha de tierra, ni haber pasado hambre o frío.

Espero de corazón que la fe y la doctrina cristiana que ha mostrado tener la ministra haga sensible este llamado y crea que nosotros hacemos la pega, nosotros hacemos el cambio a diario, nosotros somos el frente y no un montón de gente discutiendo leyes pensadas en un par de colegios de Santiago.

Esta es mi realidad, realidad pobre y dura pero es la realidad de la educación pública, la realidad de los profesores y de miles de escuelas como la mía en todo el país.

Como docente de una escuela pública, represento el sentir profundo de todo un colectivo que sufre viendo la indolencia del Gobierno frente a las legítimas demandas del magisterio, queremos fuera la del Ministerio a la ministra Marcela Cubillos.