Salven a mi hija Amaia y otros niños con epilepsia aprobando el cannabis medicinal

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Hola, mi nombre es Gemma, soy madre de Amaia, una niña que a los pocos meses de nacer le diagnosticaron epilepsia refractaria, un tipo de epilepsia con crisis tan frecuentes que tiene limitadas sus habilidades para vivir plenamente. ¿Te imaginas lo que es ver a tu hijo/a sufriendo mas de 100  crisis epilépticas al día? 

Cuando te toca, aprendí lo que se supone pasar hasta 3 veces por quirófano para intervenciones en el cerebro, y después de dichas cirugías las crisis se redujeron un 10%, le pusieron un estimulador al nervio vago y me hice experta en la amplia gama de medicamentos antiepilépticos que existe en España y descubrí que nada de ésto le sirve a Amaia. 

Tras probar una gran cantidad de ellos, su neurólogo decidió solicitar el nuevo medicamento para la epilepsia  Epidiolex (cannabinoides sintéticos), se hizo a través de la vía del uso compasivo, siendo mi hija y otra persona los únicos en España a los que se les ha autorizado. Con este medicamento se han reducido un 75% sus crisis diarias, hoy ya no está tan dormida, cognitivamente está más conectada, todo esto demostrable con V.E.E.G. Esta misma semana lleva varios días sin crisis: ese tratamiento no ha llegado a España y parece que tardará. 

Formo parte de un grupo donde hay mas de 30 padres/madres de hijos con situaciones parecidas.  E inicio esta petición por todos ellos y por sus hijos. Es necesario abrir un debate. En nuestro país este medicamento está considerado como estupefaciente, al igual que le sucede al CBD extraído de la planta de marihuana o el cáñamo.  Solo se puede en casos excepcionales y mientras tanto,  tenemos miles de pacientes como mi hija, consumiéndose cada vez que sufren un ataque epiléptico.

Firma esta petición para pedir al Ministerio de Sanidad una solución  ante los miles de pacientes que sufren Epilepsia Refractaria. 

Ningún padre/madre quiere medicar a sus hijos por que sí, sólo queremos encontrar una solución para estas crisis. Si este tratamiento puede ser la solución, ¿por qué no autorizarlo y que los neurólogos puedan hacer el seguimiento de nuestros hijos?