Salvemos la playa del Port d'Alcúdia!! NO a los 6 xiringuitos monstruosos de cemento!

Salvemos la playa del Port d'Alcúdia!! NO a los 6 xiringuitos monstruosos de cemento!

El problema

Una nueva agresión medioambiental se ha sumado al Puerto de Alcúdia: la construcción de seis nuevos balnearios sobre la misma arena de la playa, unas estructuras de grandes dimensiones que reemplazan a los antiguos balnearios de madera, mucho más pequeños y en armonía con el entorno. Estas nuevas construcciones, de 27 metros de largo por 4,5 metros de alto, desentonan con el paisaje natural, no utilizan materiales ecológicos, ni sostenibles, ni tradicionales mallorquines, y carecen de la integración estética y cultural que nuestra isla merece. Este proyecto, diseñado desde una perspectiva industrial y no arquitectónica, no respeta la esencia ni el paisaje de nuestra playa.
Queremos recuperar la Playa de Alcudia tal como era: un paraíso natural y salvaje. Los objetivos declarados por el Ayuntamiento, que son proporcionar servicios y generar ingresos, no justifican el daño que se está haciendo a nuestro entorno. La playa y la zona circundante ya cuentan con más que suficientes supermercados, restaurantes y bares para satisfacer las necesidades de los visitantes. Un ejemplo particularmente desconcertante es la instalación de un chiringuito justo frente a un restaurante de un hotel con 40 años de historia.
El Ayuntamiento de Alcudia, uno de los más ricos de España, debería priorizar la protección del medio ambiente sobre la generación de ingresos adicionales. La playa no debe convertirse en una industria más destinada a la recaudación de fondos a través de la explotación inmobiliaria. En lugar de una playa repleta de sombrillas y construcciones que bloquean la vista y desnaturalizan el entorno, los usuarios buscan un espacio natural, con aguas limpias y abundante vegetación. Lo que hace especial a una playa es su naturaleza, y eso es lo que originalmente ofrecía la Playa de Alcudia.
Lamentablemente, este proyecto del Ayuntamiento se ha llevado a cabo sin la participación ciudadana, y se presentó de manera engañosa, hablando solo de la sustitución de los antiguos balnearios, sin mencionar los cambios en su ubicación y tamaño.
Apoyamos la existencia de balnearios que ofrezcan servicios públicos y cabinas para los usuarios, pero dentro de un modelo turístico no masificado, respetuoso con la naturaleza y con los derechos de los residentes. El objetivo del Ayuntamiento no debe ser maximizar los ingresos a expensas de la playa, sino preservar su valor ambiental y promover el desarrollo natural.

La construcción de los espantosos xiringuitos se suma a otras agresiones medioambientales. 

A lo largo de los años, nuestra playa ha soportado cinco grandes impactos ambientales:
1) La construcción del espigón del puerto, que interfiere con las corrientes naturales de la bahía, impidiendo la renovación del agua y degradando su calidad.
2) El arribo de grandes barcos de línea, cuya presencia no solo altera el paisaje, sino que también aumenta la contaminación y afecta negativamente la experiencia de los visitantes.
3) La central eléctrica abandonada en Aucanada, que, aunque inactiva, sigue proyectando una imagen industrial en la bahía, generando preocupación por posibles vertidos y contaminación.
4) La chimenea de la central eléctrica de Es Murterar, que, al igual que la central de Aucanada, contribuye a la percepción de un entorno industrializado en lugar de natural.
5) La llegada del cable de electricidad submarino por Alcudia, que representa otra intervención que daña el paisaje y el medio ambiente.

Por todo ello, decimos NO a las moles de cemento sobre la arena de la playa! 

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El problema

Una nueva agresión medioambiental se ha sumado al Puerto de Alcúdia: la construcción de seis nuevos balnearios sobre la misma arena de la playa, unas estructuras de grandes dimensiones que reemplazan a los antiguos balnearios de madera, mucho más pequeños y en armonía con el entorno. Estas nuevas construcciones, de 27 metros de largo por 4,5 metros de alto, desentonan con el paisaje natural, no utilizan materiales ecológicos, ni sostenibles, ni tradicionales mallorquines, y carecen de la integración estética y cultural que nuestra isla merece. Este proyecto, diseñado desde una perspectiva industrial y no arquitectónica, no respeta la esencia ni el paisaje de nuestra playa.
Queremos recuperar la Playa de Alcudia tal como era: un paraíso natural y salvaje. Los objetivos declarados por el Ayuntamiento, que son proporcionar servicios y generar ingresos, no justifican el daño que se está haciendo a nuestro entorno. La playa y la zona circundante ya cuentan con más que suficientes supermercados, restaurantes y bares para satisfacer las necesidades de los visitantes. Un ejemplo particularmente desconcertante es la instalación de un chiringuito justo frente a un restaurante de un hotel con 40 años de historia.
El Ayuntamiento de Alcudia, uno de los más ricos de España, debería priorizar la protección del medio ambiente sobre la generación de ingresos adicionales. La playa no debe convertirse en una industria más destinada a la recaudación de fondos a través de la explotación inmobiliaria. En lugar de una playa repleta de sombrillas y construcciones que bloquean la vista y desnaturalizan el entorno, los usuarios buscan un espacio natural, con aguas limpias y abundante vegetación. Lo que hace especial a una playa es su naturaleza, y eso es lo que originalmente ofrecía la Playa de Alcudia.
Lamentablemente, este proyecto del Ayuntamiento se ha llevado a cabo sin la participación ciudadana, y se presentó de manera engañosa, hablando solo de la sustitución de los antiguos balnearios, sin mencionar los cambios en su ubicación y tamaño.
Apoyamos la existencia de balnearios que ofrezcan servicios públicos y cabinas para los usuarios, pero dentro de un modelo turístico no masificado, respetuoso con la naturaleza y con los derechos de los residentes. El objetivo del Ayuntamiento no debe ser maximizar los ingresos a expensas de la playa, sino preservar su valor ambiental y promover el desarrollo natural.

La construcción de los espantosos xiringuitos se suma a otras agresiones medioambientales. 

A lo largo de los años, nuestra playa ha soportado cinco grandes impactos ambientales:
1) La construcción del espigón del puerto, que interfiere con las corrientes naturales de la bahía, impidiendo la renovación del agua y degradando su calidad.
2) El arribo de grandes barcos de línea, cuya presencia no solo altera el paisaje, sino que también aumenta la contaminación y afecta negativamente la experiencia de los visitantes.
3) La central eléctrica abandonada en Aucanada, que, aunque inactiva, sigue proyectando una imagen industrial en la bahía, generando preocupación por posibles vertidos y contaminación.
4) La chimenea de la central eléctrica de Es Murterar, que, al igual que la central de Aucanada, contribuye a la percepción de un entorno industrializado en lugar de natural.
5) La llegada del cable de electricidad submarino por Alcudia, que representa otra intervención que daña el paisaje y el medio ambiente.

Por todo ello, decimos NO a las moles de cemento sobre la arena de la playa! 

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