

El pasado jueves 9 de abril presentamos en la sede de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid más de 7.000 firmas recogidas en defensa de la centenaria Huerta de Mena, amenazada con ser arrasada para construir oficinas, como pretenden sus propietarias, las Madres Adoratrices, con el respaldo del Ayuntamiento de Madrid de José Luis Martínez-Almeida.
Desde la plataforma Salvar Hortaleza también solicitamos por registro una reunión con el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, para insistir en la declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP) de esta histórica finca madrileña, algo que el Gobierno regional anunció hace un año sin que se haya producido ninguna novedad.
Además, el domingo 12 de abril organizamos un nuevo paseo vecinal para visitar los alrededores de Huerta de Mena (que está cerrada desde hace más de una década) y conocer su extraordinaria historia. Más de un centenar de vecinos y vecinas participaron en la convocatoria, superando todas las expectativas, lo que demuestra el creciente interés del vecindario en la protección de esta finca histórica.
Huerta de Mena, también conocida como la Finca de Los Almendros de Hortaleza, no es solo un espacio verde de gran valor ecológico, sino que constituye un patrimonio histórico y cultural de gran relevancia para Madrid. La finca estuvo estrechamente ligada a la vida y obra de Carlos Arniches, insigne dramaturgo del siglo XX, y su hijo Carlos Arniches Moltó, arquitecto de gran prestigio. Por Huerta de Mena pasaron figuras clave de la cultura española, como José Ortega y Gasset, Rafael Alberti, José Bergamín y Eduardo Ugarte, entre muchos otros. Hace un siglo se convirtió en un punto de encuentro de intelectuales y artistas que marcaron la historia cultural de España y contribuyeron al esplendor de la Generación del 27 y la vanguardia arquitectónica de la Generación del 25.
A pesar de que un informe técnico de la Comunidad de Madrid avala la protección de Huerta de Mena, el Ayuntamiento de la capital ha decidido evitar su protección y permitir la urbanización del terreno, ignorando los informes técnicos previos encargados por la propia Dirección General de Patrimonio Cultural. El proyecto urbanístico, promovido por la inmobiliaria francesa Therus Invest y las Madres Adoratrices, prevé la construcción de 36.000 metros cuadrados de oficinas, lo que supondría la desaparición irreversible de uno de los últimos vestigios del pasado agrícola de Madrid. La pérdida de Huerta de Mena no solo sería un atentado contra la memoria cultural de la ciudad, sino también un grave error urbanístico en un momento en el que Madrid necesita más espacios verdes y sostenibles.