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VOTO AMBIENTAL 2027 | 50,000 BECAS, 50,000 FUTUROS… ¿SIN AGUA NI BOSQUES?

Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Aug 26, 2026

VOTO AMBIENTAL 2027 | 50,000 BECAS, 50,000 FUTUROS… ¿SIN AGUA NI BOSQUES?Escuela Azul, educación ambiental, deuda pública y ciudadanía: ¿dónde está el modelo educativo para el país que heredará esta generación?


El Gobierno ha anunciado 50,000 becas para jóvenes y ha presentado el programa como una apuesta por las oportunidades, la formación y el futuro del país. Pero una inversión de esta magnitud plantea una pregunta que va mucho más allá del número de becas:

¿Qué futuro de país estamos preparando para quienes hoy estamos formando?
La pregunta adquiere otra dimensión cuando miramos el territorio.

El Salvador enfrenta estrés hídrico, sequías, pérdida de cosechas, afectaciones a la ganadería, deterioro de ecosistemas y conflictos relacionados con el uso y transformación del territorio.

Por eso quisimos saber si la formación de las nuevas generaciones incorpora de manera articulada agua, sostenibilidad, cambio climático, territorio y ciudadanía ambiental.

Y acudimos a las instituciones mediante la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP).

Lo que encontramos merece ser conocido.

1. ESCUELA AZUL: ¿UN MODELO PARA EL FUTURO?
La Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA) presenta Escuela Azul como un proyecto orientado a la economía circular del agua y la resiliencia frente al cambio climático.

Pero fue mediante LAIP que pudimos conocer la dimensión real que tenía el programa al momento de nuestra solicitud.

De acuerdo con la Resolución Respuesta ASA-OIR-RR No. 001-2026, de fecha 19 de marzo de 2026, correspondiente a la solicitud ASA-OIR-SI No. 012-2026, descubrimos que Escuela Azul había sido implementada hasta entonces como un proyecto piloto en un solo centro educativo: el Centro Escolar Cantón Las Hojas, en San Pedro Masahuat, La Paz.  

No estamos ante una política nacional ya desplegada.

Estamos ante un piloto que se encontraba en fase de evaluación.

Y eso importa.

Porque antes de convertir un piloto en política pública debemos saber qué funciona, cuánto cuesta, qué resultados produce y cómo puede sostenerse.

 
2. UN PILOTO DE MÁS DE US$1.6 MILLONES
La documentación entregada por ASA reporta para la intervención:

US$1,452,917.85 en 2023
US$164,489.56 en 2024
para un total de aproximadamente:

US$1,617,407.41
incluyendo diseño, construcción, supervisión, equipamiento y tasas municipales.

El contrato identifica expresamente la intervención como:

“Centro Escolar Cantón Las Hojas, con enfoque en economía circular del agua y resiliencia al cambio climático (Plan Piloto)”.
La inversión no es, por sí misma, cuestionable.

Invertir en agua, saneamiento, resiliencia y educación puede ser una decisión pública necesaria.

La pregunta ciudadana es otra:

¿Cuál es la estrategia para convertir esta experiencia en una política pública evaluada, sostenible y replicable?
 
3. ¿QUÉ TIENE UNA ESCUELA AZUL?
ASA informa que el proyecto incorpora distintas soluciones relacionadas con la gestión del agua y el aprovechamiento de recursos:

captación de aguas lluvias;
tratamiento de agua;
ósmosis inversa y desinfección;
almacenamiento y distribución;
tratamiento de aguas grises;
biodigestores;
humedales;
generación y aprovechamiento de energía;
reutilización de recursos.
Pero Escuela Azul no se quedó solamente en infraestructura.

ASA también desarrolló infografías, materiales educativos y maquetas digitales interactivas, además de actividades de capacitación y sensibilización para docentes, estudiantes y personal administrativo.

El objetivo declarado es promover una cultura de gestión sostenible del recurso hídrico.

Esto nos lleva directamente a la pregunta educativa:

¿Cómo se conecta esta experiencia con el sistema educativo nacional?
 
4. ASA MIDE; PERO TODAVÍA ESTÁ EVALUANDO
Aquí encontramos otro dato importante.

ASA estima que el sistema permite captar aproximadamente:

40,000 litros de agua lluvia al año
y reducir el uso de aproximadamente:

2,500 barriles de agua potable.
El centro escolar tenía 116 estudiantes matriculados en 2026.

Pero ASA también reconoce que todavía no dispone de resultados concluyentes o estadísticamente robustos sobre el impacto del proyecto.

La institución señala que se requieren series de tiempo y comparaciones antes/después para evaluar adecuadamente aspectos como:

enfermedades de origen hídrico;
asistencia escolar;
posible deserción;
acceso y disponibilidad de agua;
hábitos de higiene;
saneamiento.
Esto merece ser reconocido.

No estamos diciendo que Escuela Azul haya fracasado.

Estamos diciendo exactamente lo que ASA dice:

el piloto todavía está siendo evaluado.
Y esa evaluación es indispensable si se pretende hablar posteriormente de una política nacional.

 
5. LA SOSTENIBILIDAD TAMBIÉN NECESITA PRESUPUESTO
ASA informa que existe un manual de operación y mantenimiento.

Pero también señala que el mantenimiento posterior a la entrega del proyecto es responsabilidad del usuario final, por lo que el presupuesto correspondiente no se encuentra disponible a nivel institucional.

Esto abre una pregunta sencilla:

¿Quién paga y quién garantiza la sostenibilidad de una Escuela Azul cuando deja de ser un piloto?
Una tecnología puede ser innovadora.

Pero la verdadera sostenibilidad necesita:

mantenimiento + capacitación + recursos + repuestos + monitoreo + responsabilidades institucionales claras.

Si algún día el modelo llegara a cientos o miles de centros educativos, esta pregunta sería central.

 
6. Y ENTONCES PREGUNTAMOS AL MINED
Aquí aparece uno de los hallazgos más significativos de nuestra investigación.

Presentamos ante el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología la solicitud Ref. 2026-031 para conocer la información relacionada con los aspectos educativos que estábamos investigando.

De acuerdo con la respuesta emitida por el MINED, toda la información solicitada fue declarada inexistente.
La última comunicación que recibimos corresponde al escrito de fecha:

15 de abril de 2026.
Después de esa fecha:

no hubo ninguna otra correspondencia.
Esto debe entenderse con precisión.

No estamos afirmando que el MINED no tenga ningún contenido ambiental en el currículo ni que los docentes no realicen educación ambiental.

Estamos señalando un hecho documental mucho más concreto:

Ante la solicitud Ref. 2026-031, el MINED declaró inexistente toda la información que le fue solicitada.
Y esto adquiere especial relevancia cuando lo contrastamos con ASA.

 
7. DOS INSTITUCIONES. DOS RESPUESTAS. UNA PREGUNTA
ASA documenta:
Un proyecto piloto de economía circular del agua y resiliencia al cambio climático, con infraestructura y materiales de capacitación dirigidos a la comunidad educativa.

MINED:
Ante nuestra solicitud Ref. 2026-031, declara inexistente toda la información solicitada.

Entonces surge una pregunta que no podemos responder desde una sola institución:

¿Dónde está la articulación entre agua, educación y resiliencia climática?
¿Quién integra?

¿Quién define los contenidos?

¿Quién capacita?

¿Quién evalúa?

¿Quién mide el aprendizaje?

¿Quién mide cambios de comportamiento?

¿Quién decide si el modelo debe ampliarse?

Y, sobre todo:

¿Dónde está documentado el modelo educativo que conecta la gestión del agua con la formación de la nueva ciudadanía?
 
8. 50,000 BECAS: LA PREGUNTA SE HACE MÁS GRANDE
Las becas no son solamente una transferencia económica.

El propio programa de formación asociado contempla actividades académicas, comunitarias, capacitación y voluntariado.

Y el discurso oficial habla de preparar jóvenes para transformar su futuro, el de sus familias y el país.

Entonces preguntamos:

¿Qué capacidades necesita esa generación para transformar el país que realmente va a recibir?
Porque ese país no es solamente el país de las aulas y las universidades.

Es un país donde:

los ríos pueden secarse;

las cosechas pueden perderse;

los suelos pueden degradarse;

los bosques pueden desaparecer;

las fuentes de agua pueden estar bajo presión;

las familias rurales pueden perder sus medios de vida.

 
9. LA ALERTA ROJA NO ES UN CAPÍTULO DE CIENCIAS NATURALES
El 25 de agosto de 2026, Protección Civil declaró alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo El Salvador.

La declaratoria identifica impactos sobre la disponibilidad de agua, producción agropecuaria, medios de vida y seguridad alimentaria, y ordena fortalecer el monitoreo de variables como caudales, disponibilidad de agua, humedad del suelo, cultivos, ganado y seguridad alimentaria. (Protección Civil)

Esto no es una amenaza abstracta.

Es el territorio donde vivirán esos jóvenes.

Y los reportes sobre la situación agrícola muestran pérdidas de cultivos y afectaciones a la ganadería asociadas a la falta de agua y pasto. (Diario El Mundo)

Mientras tanto, comunidades y organizaciones continúan alertando sobre afectaciones ambientales y territoriales en distintos puntos del país.

En Izalco, por ejemplo, organizaciones comunitarias presentaron un aviso ante la Fiscalía por posibles afectaciones ambientales relacionadas con un proyecto fotovoltaico que, según la denuncia, estaría ubicado en una zona de recarga hídrica. Son alegaciones que deberán ser investigadas y verificadas por las autoridades competentes. (La Prensa Gráfica)

La pregunta educativa vuelve a aparecer:

¿Está nuestra educación preparando a la juventud para comprender y enfrentar esta realidad?
 
10. EL AGUA NO COMIENZA EN EL GRIFO
Una verdadera educación sobre el agua tendría que enseñar que existe una cadena inseparable:

BOSQUE

SUELO

INFILTRACIÓN

RECARGA HÍDRICA

ACUÍFEROS

RÍOS Y FUENTES

AGRICULTURA

ALIMENTOS

COMUNIDADES

Por eso no podemos hablar de agua sin hablar de territorio.

Ni hablar de agricultura sin hablar de suelo.

Ni hablar de seguridad alimentaria sin hablar de agua.

Ni hablar del futuro de la juventud sin hablar de las condiciones ambientales que esa juventud heredará.

 
11. DE VOLUNTARIADO A CIUDADANÍA AMBIENTAL
Hay una oportunidad extraordinaria en el componente comunitario de las 50,000 becas.

El voluntariado puede ser una herramienta de formación ciudadana.

Pero podemos hacer una pregunta mucho más ambiciosa:

¿Puede convertirse también en una escuela práctica de ciudadanía ambiental?
Una ciudadanía capaz de:

conocer su territorio;
comprender sus cuencas;
identificar riesgos;
leer información científica;
monitorear problemas ambientales;
participar en su comunidad;
utilizar mecanismos de acceso a la información;
conocer las responsabilidades institucionales;
formular propuestas;
exigir rendición de cuentas;
defender democráticamente los bienes comunes.
Eso no significa convertir estudiantes en activistas.

Significa formar ciudadanos.

Y en el siglo XXI, frente al cambio climático y el estrés hídrico, la ciudadanía democrática necesita también una dimensión ambiental.

12. ¿Y QUIÉN PAGA EL FUTURO?
Hay otra dimensión que no podemos ignorar.

El programa de becas está vinculado al Programa de Integración Académica y Comunitaria para Jóvenes en El Salvador, que cuenta con un préstamo de US$100 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de financiamiento no reembolsable y contrapartida nacional. (Asamblea Legislativa)

El programa del BID contempla beneficiar aproximadamente a 60,000 jóvenes durante cinco años, mientras el Gobierno anunció la meta de 50,000 becas. Estas cifras deben ser explicadas y contextualizadas por las autoridades para conocer exactamente cómo se relacionan las metas del programa financiero y el anuncio de becas.

No estamos cuestionando que el Estado invierta en educación.

La educación necesita inversión.

Pero cuando una política pública se financia con deuda, también debemos preguntar:

¿Cuánto cuesta?
¿Qué resultados producirá?
¿Cómo se sostendrá?
¿Qué indicadores demostrarán que funcionó?
¿Qué capacidades dejará instaladas?
La deuda pública total de El Salvador alcanzó aproximadamente US$34,865 millones al cierre de junio de 2026, mientras la deuda externa llegó a aproximadamente US$15,676 millones.

El FMI proyecta para 2026 una deuda bruta del Gobierno General equivalente aproximadamente al 84.5 % del PIB.

Y entre enero y mayo de 2026, el país habría destinado más de US$806 millones al pago de intereses de la deuda pública.

Esto vuelve todavía más importante la evaluación de las inversiones públicas.

 
13. DOS DEUDAS QUE HEREDA LA PRÓXIMA GENERACIÓN
Hay una imagen que no podemos dejar pasar.

Los jóvenes que hoy reciben oportunidades educativas heredarán las decisiones económicas que tomamos.

Pero también heredarán las decisiones ambientales.

Una deuda se expresa en dólares.
La otra se expresa en agua disponible, bosques, suelos, ríos, alimentos y territorios habitables.
Por eso preguntamos:

¿Estamos formando jóvenes solamente para incorporarse a la economía del futuro, o también para comprender y proteger las condiciones ambientales que harán posible esa economía?
 
14. NO BASTA CON UNA ESCUELA AZUL
Una Escuela Azul puede ser un excelente laboratorio.

Pero una escuela sostenible no puede vivir aislada de su territorio.

Y una política de becas no puede entender el futuro solamente como acceso a una profesión.

Necesitamos conectar:

educación - agua - bosques - agricultura - cambio climático - territorio - participación ciudadana

Porque el futuro no viene separado por ministerios.

El agua no sabe dónde termina ASA y dónde empieza MINED.

La sequía no respeta organigramas.

El bosque no reconoce fronteras institucionales.

Y una comunidad que pierde su fuente de agua no puede dividir su problema en cinco formularios administrativos.

 
15. NUESTRAS PREGUNTAS AL ESTADO
Desde la ciudadanía, dejamos planteadas estas preguntas:

A la Dirección de Integración
¿El modelo formativo de las 50,000 becas incluye competencias de educación ambiental y ciudadanía ambiental?

¿El voluntariado puede desarrollarse en proyectos de protección de agua, bosques, biodiversidad, agricultura sostenible o adaptación climática?

¿Cuántos proyectos ambientales se han realizado?

¿Cómo se mide el desarrollo de ciudadanía activa?

 
Al MINED
¿Dónde está documentada la articulación entre Escuela Azul y el currículo educativo nacional?

¿Qué institución define los contenidos educativos ambientales utilizados en Escuela Azul?

¿Existe una estrategia nacional de educación ambiental vinculada a agua, cambio climático y resiliencia?

Si la información solicitada en la Ref. 2026-031 fue declarada inexistente, ¿qué instrumento institucional utiliza actualmente el MINED para articular estos ámbitos?

 
A ASA
¿Cuándo concluirá la evaluación del piloto?

¿Cuáles son los criterios para decidir su escalamiento?

¿Cuál sería el costo de llevarlo a escala nacional?

¿Quién financiará mantenimiento y operación?

¿Qué indicadores educativos, ambientales y sociales determinarán su éxito?

 
Y a las instituciones juntas:
¿Existe un modelo nacional para formar a la juventud frente al estrés hídrico, el cambio climático y la transformación del territorio?

Si existe: muéstrenlo.
Si no existe: construyámoslo.
 
16. NUESTRA PROPUESTA
Proponemos avanzar hacia un Modelo Nacional de Educación para la Resiliencia y la Ciudadanía Ambiental, articulando:

MINED + ASA + MARN + MAG + universidades + comunidades + juventud.

Un modelo que incluya:

agua y cuencas;
bosques y biodiversidad;
cambio climático;
agricultura resiliente;
seguridad alimentaria;
conservación de suelos;
ciencia ciudadana;
gestión de riesgos;
acceso a la información pública;
participación comunitaria;
derechos ambientales;
monitoreo territorial.
Y que convierta las escuelas no solamente en lugares donde se habla de sostenibilidad, sino en espacios donde se aprende a practicarla, medirla y defenderla.

 
50,000 BECAS. 50,000 FUTUROS.
No queremos que nuestros jóvenes aprendan solamente a sobrevivir en un país con menos agua.

Queremos que comprendan:

de dónde viene el agua;

qué ecosistemas la sostienen;

por qué se pierde;

cómo se recupera;

qué relación tiene con los alimentos;

qué decisiones públicas afectan el territorio;

y cómo pueden participar democráticamente en esas decisiones.

Porque formar profesionales es necesario.

Pero formar ciudadanos informados, críticos, participativos y capaces de defender los bienes comunes es indispensable.

La próxima generación heredará nuestras decisiones.

Heredará nuestras escuelas.

Heredará nuestra deuda.

Heredará nuestros bosques.

Heredará nuestros ríos.

Heredará nuestros acuíferos.

Heredará nuestro territorio.

Por eso la pregunta no puede ser solamente:

¿Cuántas becas vamos a entregar?
La pregunta es:

¿QUÉ PAÍS ESTAMOS FORMANDO PARA ELLOS?
Y hoy, gracias a la información obtenida mediante LAIP, hay una pregunta que permanece abierta:

¿DÓNDE ESTÁ EL MODELO EDUCATIVO QUE PREPARA A LA NUEVA GENERACIÓN PARA ESE FUTURO?
Seguiremos preguntando.

Porque defender el territorio también es educar para poder defenderlo. 💚

Foto de portada: Laguna de Alegria, Usulutan, El Salvador. Fotografía de RETROSV

Luis Treminio, Asociación CAMPO

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