

COMUNICADO CIUDADANO
POR EL DIÁLOGO, LOS DERECHOS HUMANOS Y LA VIDA
Dirigido al Presidente Nayib Bukele,
a su Consejo de Ministros,
a las Alcaldías del país
y al Grupo Parlamentario de Nuevas Ideas
en la Asamblea Legislativa
El ambiente también cuida nuestra salud mental
Defender los bosques, el mar y las montañas no es solo una causa ambiental: es una acción directa de cuidado colectivo. Los ecosistemas sanos sostienen el agua que bebemos, regulan el clima, reducen el impacto de desastres y también protegen nuestra salud mental. La naturaleza es refugio, equilibrio emocional y contención en un país atravesado por el miedo, la incertidumbre y el desgaste social.
En El Salvador, la destrucción ambiental avanza al mismo tiempo que se profundiza la crisis de la agricultura, el abandono de productores y agricultoras, y la imposición de modelos extractivos que expulsan a las comunidades de sus territorios. Este desarraigo rompe vínculos con la tierra, precariza la vida rural y genera abandono de animales de sistemas agrointensivos, sin responsabilidad ambiental ni sanitaria. A ello se suma la violencia y el abandono hacia animales de compañía y la ausencia de políticas preventivas de salud pública, evidenciada en crisis como la expansión del gusano barrenador, que afecta a comunidades rurales y compromete la salud humana, animal y ambiental.
La degradación del entorno también deteriora la salud emocional de la población. Vivir sin espacios verdes, con ríos muertos, con bosques cercados y con territorios militarizados profundiza la ansiedad, la desesperanza y el agotamiento colectivo. Esto impacta especialmente a niñas, niños y adolescentes que crecen sin cuidadores disponibles —por muerte, encarcelamiento o precariedad laboral— y a personas que trabajan bajo alta presión sin reconocimiento de sus necesidades humanas, incluidos trabajadores del propio Estado. La falta de programas sólidos de atención psicosocial es una deuda que se agrava cuando se destruyen los espacios naturales que históricamente han sido fuente de alivio y resiliencia.
Por eso insistimos: no estamos defendiendo solo árboles, saltamontes, sapos y mariposas o un polígono. Estamos defendiendo un sistema integral que cuida agua, clima, salud física y mental, vínculos comunitarios y posibilidades de futuro. Existen organizaciones sociales, ambientales, académicas y comunitarias con amplia experiencia para aportar soluciones reales. El diálogo ambiental es urgente. Dialogar no debilita: fortalece al país.
Seguimos llamando a la ciudadanía a informarse, participar y sumarse a la campaña Ojos en El Espino, porque ser testigos conscientes también es una forma de cuidar la vida.
Presidente Bukele:
el país le está pidiendo diálogo.
No es un gesto de debilidad; es un acto de responsabilidad histórica.
No se puede avanzar destruyendo los ecosistemas, debilitando instituciones y normalizando la violencia estructural. El desarrollo sin derechos ni sostenibilidad no es progreso: es deterioro acelerado.
Por todo lo anterior, solicitamos formalmente un espacio de diálogo con la Presidencia de la República y las instituciones correspondientes.
La ciudadanía está organizada, informada y dispuesta a dialogar.
📩 Para establecer comunicación directa:
elespinovive@proton.me
somoelespino@gmail.com
Porque dialogar no divide: dialogar salva. Todo El Salvador pide dialogo!
#ElEspinoVive
#SalvemosElEspino
#BukeleSalvaElPulmon
#DialogarSalva
#NoQueremosCIFCOENElEspino
#OjosEnElEspino
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