Petition updateSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San SalvadorEl Espino no se traslada: Un ecosistema no es un mueble que se desconecta y se enchufa en otro lado
Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Dec 5, 2025

COMUNICADO CIUDADANO URGENTE


El Espino no se traslada: se destruye. Un ecosistema no es un mueble que se desconecta y se enchufa en otro lado.

Declaración ante las afirmaciones del Embajador de la República Popular China en El Salvador, Zhang Yanhui, sobre “traslado de árboles” y “tala mínima”.


En las últimas horas circula un video donde el Embajador de la República Popular China en El Salvador asegura que en El Espino “solo talarán un poquito” y que los árboles serán “trasladados”. Esa narrativa, repetida en varios megaproyectos en América Latina, es científicamente falsa, ambientalmente insostenible y éticamente peligrosa.

Necesitamos claridad, no propaganda.

1. Trasladar árboles de bosque primario urbano NO es viable
Las especies de El Espino no son macetas.
Un árbol no es un objeto.
Un ecosistema no es un mueble que se desconecta y se enchufa en otro lado.

Los biólogos salvadoreños han explicado por décadas que El Espino es un bosque maduro, con:

raíces profundas (muchas imposibles de extraer sin destruirlas),
simbiosis con hongos micorrícicos,
interacción con aves, mamíferos y polinizadores,
microclimas creados por la densidad del follaje,
fauna que depende de la continuidad del bosque, no de árboles aislados.
Trasladar un árbol sin suelos intactos, sin organismos asociados y sin su red biológica es condenarlo a morir lentamente.

2. “Talar un poquito” en una zona de recarga hídrica es devastador
Cuando se interviene una zona de recarga hídrica, no importa si talan 20, 200 o 2,000 árboles:
basta una sola plataforma de concreto para alterar el ciclo del agua, reducir la infiltración y aumentar el riesgo de inundaciones.

El Espino es un amortiguador natural de lluvias intensas.
En un país que ya registra el 92% de la lluvia anual antes de terminar octubre, destruir recarga hídrica es una sentencia contra las generaciones futuras.

3. El discurso diplomático no puede reemplazar la ciencia
Apreciamos la cooperación internacional.
Apreciamos la relación entre pueblos.

Pero:
La amistad entre naciones no se construye destruyendo lo que da vida a la población local.
El respeto mutuo requiere transparencia, estudios públicos y diálogo, no simplificaciones que minimicen un ecocidio.

China, como potencia global, conoce la importancia de:

restauración ecológica,
conservación de cuencas,
protección de pulmones urbanos.
¿Por qué entonces promover en El Salvador lo que no permitirían en sus propias ciudades?

4. El Gobierno salvadoreño sigue guardando silencio
Ni el presidente Bukele,
ni el MARN,
ni la Asamblea Legislativa
han mostrado un solo documento técnico que avale esta intervención.

No hay:

Estudio de Impacto Ambiental público,
consulta ciudadana,
plan de gestión de riesgos,
identificación oficial de empresas constructoras,
explicación sobre afectación a fauna (incluyendo especies amenazadas documentadas por GatoEncerrado).

Este silencio institucional es incompatible con el derecho constitucional a un ambiente sano.

5. Lo que está en juego es la ética pública del país
Mientras se habla de “trasladar árboles”, en El Salvador:

los ríos mueren, como el Lempa;
los lagos se deterioran, como Coatepeque e Ilopango;
las comunidades se inundan sin apoyo estatal;
las zonas de recarga desaparecen bajo urbanizaciones de lujo;
las juventudes pierden futuro.
No es solo un bosque:
es una fibra moral del país.

6. Llamado urgente al Embajador de la República Popular China en El Salvador, Zhang Yanhui, en nombre de la ciudadanía organizada, con respeto y firmeza solicitamos:

detener cualquier intervención en El Espino hasta que exista una EIA pública, independiente y auditada por la academia;
no repetir en El Salvador los errores que China ha denunciado en otros países sobre pérdida de bosques por megaproyectos;
honrar los principios de cooperación responsable y sostenible.
La amistad entre pueblos se fortalece con coherencia, no con daño irreversible.

7. Llamado a la ciudadanía
Defender El Espino es defender:
el agua, el clima, la biodiversidad, la vida humana, y el futuro del país.

Seguimos rumbo a 50,000 firmas en la petición.
Seguimos documentando, informando y resistiendo.
Seguimos defendiendo lo que todavía nos queda.

El Espino nos convoca; la historia nos observa.
#ElEspinoVive #JusticiaAmbiental #ElSalvador #DerechosAmbientales #EscazúAhora

Declaraciones recientes del embajador de la República Popular China en El Salvador, Zhang Yanhui, asegurando que en El Espino “solo talarán un poquito”

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