

🇸🇻 Actualización Ciudadana: Inundaciones, deforestación y el precio de la negligencia
El propio sistema de Protección Civil de El Salvador ha admitido que las inundaciones actuales son consecuencia directa de la deforestación.
Cada árbol talado en el Bosque El Espino y en otras zonas del país aumenta la escorrentía —el flujo descontrolado de agua que destruye comunidades enteras, hogares y vidas.
Los reportes del Ministerio de Medio Ambiente confirman el riesgo generalizado de inundaciones urbanas por la saturación del suelo y la pérdida de cobertura vegetal. En paralelo, los proyectos habitacionales y comerciales continúan avanzando sin control ni transparencia, amparados por un Estado que prioriza el cemento sobre la vida.
Nada de esto es un “discurso político”. Es una tragedia en marcha, agravada por la mala gestión ambiental y la ausencia de planificación preventiva. Los más pobres, los que menos responsabilidad tienen, son quienes pierden todo: sus casas, su salud, su esperanza.
Por eso insistimos: defender el Bosque El Espino es defender la vida y la democracia.
Exigimos al Gobierno salvadoreño, a los ministerios de Medio Ambiente y de Vivienda, a la Asamblea Legislativa y a la cooperación internacional —especialmente a la Embajada de China— que detengan los proyectos destructivos y redirijan sus recursos a la protección civil, la reforestación y la restauración ambiental.
No hay desarrollo posible sobre la destrucción.
🌎 Citizen Update: Floods, Deforestation and the Price of Negligence
El Salvador’s own Civil Protection agency has now admitted that deforestation is directly causing the current floods.
Every tree felled in El Espino Forest and across the country increases uncontrolled runoff—destroying communities, homes, and lives.
The Environment Ministry has warned of widespread urban flood risk due to soil saturation and loss of forest cover. Meanwhile, large-scale residential and commercial projects keep advancing, protected by a state that values concrete over life.
This is not “opposition rhetoric.” It’s an unfolding tragedy fueled by government negligence and lack of environmental planning. The poorest—those least responsible—are the ones losing everything: homes, health, and hope.
We therefore demand that the Government of El Salvador, the Ministries of Environment and Housing, the Legislative Assembly, and international partners—especially the Chinese Embassy—halt destructive projects and redirect resources toward civil protection, reforestation, and environmental recovery.
There is no development on a dead land.
Defending El Espino is defending life, human rights, and democracy.