Update petisiSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San SalvadorActualización ciudadana: El Salvador bajo el agua y bajo la negligencia
Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
11 Okt 2025

Actualización ciudadana: El Salvador bajo el agua y bajo la negligencia


Las inundaciones que golpean a El Salvador no son un accidente ni una exageración política: son consecuencia directa de la deforestación, la urbanización descontrolada y la falta de planificación ambiental.

El propio sistema de Protección Civil ha reconocido públicamente que “a mayor cantidad de árboles talados y complejos habitacionales construidos, mayor es la escorrentía” —es decir, el flujo desbordado de agua que destruye comunidades, hogares y vidas.

El Ministerio de Medio Ambiente (MARN) advirtió que casi el 92 % de la lluvia anual ya ha caído en el país, saturando los suelos y elevando el riesgo de inundaciones urbanas en prácticamente todo el territorio.

Mientras tanto, en Finca El Espino, el último pulmón verde de San Salvador, continúa la tala para construir el nuevo centro de ferias CIFCO, pese a la oposición pública de la Universidad de El Salvador (UES) y la ausencia de una evaluación ambiental seria.


Cada árbol que desaparece en El Espino se traduce en más agua corriendo sin control por nuestras calles y barrios.

Las lluvias no son el problema. La negligencia lo es.

 
🐾 El otro rostro de la emergencia: animales olvidados
A la tragedia ambiental se suma una silenciosa: la de los animales silvestres y domésticos.

Fauna atropellada, mascotas abandonadas o envenenadas, refugios sin recursos ni medicinas.

El cierre del Instituto de Bienestar Animal (IBA) en marzo de 2025 dejó al país sin un sistema público estable de atención, justo cuando más se necesita.

Mientras el presidente anuncia que El Salvador será “el primer país que mejor protege a perros y gatos”, los refugios comunitarios —como Orgullo Mestizo en Santa Ana, hoy inundado y sin apoyo estatal— sobreviven con donaciones.

Esa narrativa oficial, sin presupuesto ni personal, no es protección animal: es propaganda.


Sin financiamiento, esterilización masiva ni transparencia, la recolección de animales podría derivar en abandono institucional o limpieza social encubierta.

Cuidar la vida también es cuidar la de ellos.

 
Exigimos:


  • Moratoria inmediata a toda tala o movimiento de tierra en El Espino y zonas de recarga hídrica hasta contar con evaluaciones ambientales independientes. 
  • Plan nacional de mitigación de lluvias, con limpieza de drenajes, restauración de riberas y reforestaciónprioritaria en comunidades vulnerables.
  • Restitución y fortalecimiento del sistema de bienestar animal, con presupuesto etiquetado y apoyo real a los refugios comunitarios existentes.

Datos públicos y semanales sobre inundaciones, daños, fauna atropellada y animales rescatados.

 

Citizen Update: El Salvador, Drowning in Negligence


El Salvador’s devastating floods are not a natural accident — they are the direct result of deforestation, unchecked construction, and a government that puts concrete over life.

The country’s own Civil Protection Agency admitted that “the more trees are cut and housing complexes built, the greater the runoff.”

The Environment Ministry reports that 92% of annual rainfall has already fallen, saturating the soil and leaving most of the territory at risk of flooding.

Meanwhile, in El Espino Forest, deforestation continues for the new CIFCO fairgrounds project — a project publicly rejected by the University of El Salvador and approved without a proper environmental impact assessment.


Every felled tree means more uncontrolled water rushing through our cities.

Floods are not caused by rain. They are caused by negligence.

 
Forgotten lives: animals amid disaster
Wildlife run over on highways, pets poisoned or abandoned, shelters collapsing without aid — this is also part of the national emergency.

Since the closure of the Animal Welfare Institute (IBA) in March 2025, the state has left a vacuum in protection while making lofty promises of becoming “the first country to protect dogs and cats.”

But without funding, staff, medicine, or real shelters, this policy risks becoming mass abandonment or social cleansing under another name.

Shelters like Orgullo Mestizo in Santa Ana, now flooded and surviving through donations, reveal the truth:

El Salvador’s compassion is not in press conferences — it’s in the hands of citizens who care.

 
Defending El Espino is defending life, human rights, and democracy.
Protect El Espino. Protect Life.


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