Petition updateSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San SalvadorSeguimos buscando firmas! Gracias por sumarse a este esfuerzo de denuncia.
Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Jul 25, 2025

Gracias por sus firmas! Aca un bello cuento dedicado a este esfuerzo de denuncia para defender el último pulmón del AMSS

El Torogoz y el Grito del Espino (Ana Cisneros, Julio 2025)

En lo profundo de los últimos árboles altos de la finca El Espino, el torogoz Tolo lanzaba su canto vibrante. Su nido colgaba como un corazón palpitante entre las ramas de un amate centenario. Él era testigo de los amaneceres más claros del Área Metropolitana de San Salvador… hasta que un día, el aire empezó a temblar.

A lo lejos, motores rugían y el suelo crujía. La ardilla roja, inquieta, bajó corriendo desde su guarida: “¡Tolo, el bosque tiembla!”. Más abajo, desde un matorral, emergía el viejo tacuazín, con sus ojos brillantes y la cola enredada de susto: “¡Nos vienen a quitar la sombra!”.

El cielo se nubló de polvo. Había comenzado la tala para construir un gigantesco Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), en más de 55,000 metros cuadrados del bosque. Lo aprobó la Asamblea Legislativa sin consulta ciudadana, sin estudios públicos de impacto ambiental, y sin escuchar a ninguna voz del bosque. Se supo que lo construirá una empresa china, con millones invertidos sin claridad ni transparencia.

Las mariposas huían de las plantas medicinales donde antes ponían sus huevos. Los hongos se secaban sin humedad. Y desde lo alto, el gavilán cangrejero, que cruzaba El Espino para cazar entre las quebradas, ya no encontraba presas, solo concreto.

—Nos quitaron el hogar —dijo el tacuazín—, y con él, el equilibrio.

La realidad nos desborda e inunda.... 

Gestión de riesgos ignorada
La tala masiva aumenta el riesgo de deslaves y erosión en terrenos inestables.
Se afecta la cuenca del río San Antonio, nacida allí, vital para San Salvador.
No hay plan de mitigación ni corredor biológico para las especies desplazadas.

Sin diálogo ni transparencia
Los árboles caen sin que la sociedad civil pueda opinar. Se ignoraron a las universidades, organizaciones ambientalistas y ciudadanía. El Espino, uno de los últimos pulmones verdes del país, fue regalado sin licencia ambiental pública.

 Llamado al mundo
¡Detengan el ecocidio silencioso! El Espino es hogar de cientos de especies, muchas en riesgo por la expansión urbana descontrolada.

Exigimos:

Auditoría ambiental inmediata y acceso público a estudios de impacto.

Detención del proyecto hasta garantizar protección ambiental y participación social.
Restauración ecológica del daño ya causado.
Reconocimiento de El Espino como reserva natural urbana con custodia legal.

Epílogo

El torogoz Tolo, la ardilla roja y el viejo tacuazín ya no tienen dónde esconderse. Pero su historia, si llega al corazón de quienes aún escuchan, puede cambiar el rumbo.

No dejemos que el silencio del bosque se vuelva definitivo.

¡El Espino vive, la lucha sigue!

 

 

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